El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Muerte y Resurrección
San Benito decía a sus monjes: “Ten siempre presente a la muerte”. Casi no hablamos de la muerte en nuestro mundo moderno. Pero lo que la tradición Cristiana nos dice es que si queremos ser sabios debemos tener presente que nada nos ata. Nacemos, crecemos, maduramos y después debemos prepararnos para el fin de esta vida mortal. Lo que los hombres sabios del pasado y del presente nos dicen es que para tener bien enfocada la vida, debemos también tener la muerte en la perspectiva de nuestra visión. La muerte es importante pues nos hace percatarnos de nuestra frágil condición humana. Debemos estar constantemente concientes de la mortalidad de la vida.Este conocimiento de la muerte es la fuente de la compasión, del perdón, de la amabilidad – pues la muerte nos permite estar concientes de nuestra debilidad y de nuestra mortalidad. Podemos ser nobles ante la expectativa de la muerte, pero no orgullosos. Entonces la muerte es importante porque nos enseña la compasión y la humildad. Es en el corazón compasivo y humilde donde se manifiesta el poder de Dios. “Cuando estoy débil, es cuándo soy fuerte” (Regla de San Benito, Capítulo 4).Hablar de la muerte es un tema difícil de ser comprendido por el mundo. De hecho, la fantasía principal de nuestro mundo consiste en tener una visión completamente opuesta; no la visión de nuestra propia mortalidad, sino la fuerte fantasía de que somos inmortales y que podemos superar nuestras debilidades físicas. Pero la sabiduría de la tradición de la que nos habla San Benito, es que al ser concientes de nuestra debilidad física podemos también ver nuestra fragilidad espiritual. Hay una profunda conciencia de esto en cada uno de nosotros, pero es tan profunda que casi siempre la mantenemos muy enterrada, por lo que debemos hacer contacto con la fuente de la plenitud y de la vida. Debemos entonces hacer contacto con el poder de Dios y de alguna manera, abrir nuestra frágil conciencia terrenal, al eterno amor de Dios, al amor que no puede ser destruido. Todos sabemos, aunque sea ligeramente en algún nivel de nuestra conciencia, que nuestros cuerpos mortales necesitan de esta nueva vida de amor. La meditación es el camino para estar totalmente despiertos, en este profundo nivel, donde encontramos la verdad básica sobre la condición humana y donde aprendemos a que cada uno de nosotros fuimos creados para una infinita expansión de la mente y del corazón.La meditación es una forma de poder pues nos permite comprender nuestra mortalidad. Es la manera de poder mantener nuestra propia muerte bien enfocada. Esto es posible porque es un camino que va más allá de nuestra mortalidad. Es el camino que supera nuestra muerte a la resurrección, a la vida eterna, a la vida que surge de nuestra unión con Dios. La esencia del Evangelio es que estamos invitados a vivir esta experiencia hoy, ahora. Todos estamos invitados a morir, a morir a nuestra auto-importancia, a nuestra auto-exclusividad. Estamos invitados a esto porque Jesús murió antes que nosotros para resucitar de la muerte. Nuestra invitación a morir es también una invitación para resucitar a la nueva vida, a la comunidad, a la comunión, a una vida plena sin miedo. Supongo que sería difícil estimar qué es lo que a la gente le causa más temor – a la muerte o a la resurrección. Pero en la meditación perdemos todo nuestro temor porque aprendemos que la muerte es la muerte al miedo y que la resurrección es una nueva vida.Cada vez que nos sentamos a meditar entramos a este eje de la muerte y de la resurrección. Lo hacemos porque en la meditación vamos más allá de nuestra vida y de sus limitaciones y entramos al misterio de Dios. Descubrimos, cada uno de nosotros por nuestra propia experiencia, que el misterio de Dios es el misterio del amor, del amor infinito, que destruye todo el miedo. Esto es nuestra resurrección, nuestro surgir en total libertad, cuando logramos enfocar la muerte y la resurrección. La meditación es el gran camino para enfocar nuestra vida a la realidad eterna de Dios, a la realidad eterna que se encuentra en nuestro corazón. La disciplina de repetir el mantra cada mañana y cada noche tiene ese objetivo supremo – enfocarnos totalmente en Cristo con una clara visión de lo que somos en nuestra realidad. Esto es lo que dijo San Pablo a los Romanos:“Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. Para esto mismo murió Cristo, y volvió a vivir, para ser Señor tanto de los que han muerto como de los que aún viven”. (Rom. 14:7-10)Meditamos para poder entrar al significado de estas palabras.
jueves, 4 de noviembre de 2010
En compañía de Jesús
En una "previa encarnación" esto es, antes de que me convirtiera en monje – trabajé en el Servicio de Inteligencia y uno de mis trabajos era localizar las estaciones de radio del enemigo. Entonces teníamos que ajustar nuestros radios para descubrirlo. Pero el enemigo era muy listo y si estaba operando por ejemplo en una frecuencia de 90 metros, enviaban un fuerte ruido en una distancia de 91 metros. Entonces para poder encontrar su frecuencia, debíamos ser extremadamente cuidadosos al ajustar nuestros radios. Pero nos gustaba pensar que éramos tan listos como el enemigo y entonces cuando encontrábamos la frecuencia en la que operaban, nosotros tomábamos cristales de cuarzo y los conectábamos a nuestro radio. Entonces nuestro radio captaba la señal del enemigo muy claramente y no se escuchaban los ruidos o interferencias.Recordaba yo esto el otro día y me llamó la atención que el mantra es como el cristal de cuarzo. El enemigo que todos tenemos que enfrentar, nuestro ego, nos manda todo tipo de señales, todas contrarias a la señal de la frecuencia de Dios y lo que tenemos que hacer es encontrar la exacta frecuencia de Dios, o tan exacta como podamos. Como todos saben por experiencia, el mantra no es una varita mágica. El aprender a decir tu mantra significa seguir un camino en el que todo en tu vida se entona con Dios. Y, de cierta forma, toda tu vida se entona con el mantra.
La esencia del mensaje Cristiano es que Dios es una realidad presente, y esto significa que Dios es la realidad que se nos presenta. Si piensas por un momento que “Dios es presente” empiezas a comprender que Él está presente en cada momento de tu vida y esto es por la extrema generosidad de Jesús.La Presencia se comunica a través de Jesús. El llamado para cada uno es responder a su presencia y vivirla. Para poder responder a su generosidad debemos hacernos presentes ante Él. Esto significa que debemos abrir nuestro corazón totalmente y todo el tiempo. La generosidad de Jesús nos exige que busquemos su presencia generosamente, no para que nos hagamos más sabios o más santos, ni tampoco para que poseamos a Dios, pero simplemente es correcto y deseable que respondamos a su generosa entrega, a su sacrificio.El reto de la meditación es que nos hace enfrentarnos con la pregunta redentiva básica que es: ´¿Buscamos a Dios o nos buscamos a nosotros mismos’´. Otra manera de decirlo es, ´¿Buscamos nuestro destino solo bajo nuestros límites, nos buscamos a nosotros mismos solo con nuestros propios recursos, o buscamos nuestro destino fuera de nosotros, en Dios?´ De esto justamente se trata la meditación – buscamos romper los límites impuestos por nuestro egoísmo. La tragedia de Fausto, por ejemplo, es que cambió su destino eterno por lo pasajero, por los límites mundanos. La tragedia de Fausto es que él sabía lo que había hecho. Es ese conocimiento lo que crea tanta ansiedad y miedo en nuestra sociedad.Ahora bien, el reto para nosotros no es rechazar al mundo o rechazarnos a nosotros mismos. El reto es aprender a sacrificarnos. Sacrificar significa ofrecer algo a Dios, y en la ley de los judíos se le llamaba holocausto – se daba todo a Dios. Es esto lo que hace la meditación a nuestra vida. El mantra, nuestra meditación, nos permite renunciar totalmente a nosotros, para ofrecernos totalmente, en nuestra integridad, a Dios. Nos ayuda hacernos un holocausto en que todo lo que somos se lo ofrecemos a Dios incondicionalmente. Por esta razón solo mantenemos el sonido del mantra. Cuando el momento llegue, estaremos preparados para entregarnos también, pues en la meditación estamos totalmente a su disposición.Existimos solamente en su presencia y estamos en su presencia gracias a su generosidad. La maravilla de la meditación es que en este auto-sacrificio y renuncia de nosotros mismos, su Presencia se convierte en nuestra presencia y su generosidad se convierte en nuestra generosidad. A la medida que perseveramos con la meditación, la renuncia a nosotros mismos se hace más completa, el sacrificio se hace más perfecto y por lo tanto la generosidad aumenta constantemente. Es por esta razón que insisto tanto en la importancia de repetir el mantra del principio al fin durante todo el periodo de meditación. No a los pensamientos, no a la imaginación, no a las palabras, no a las ideas. Recuerda el holocausto, el sacrificio. Ahora bien, esta es una de las cosas más importantes que podemos hacer como seres humanos – ofrecer nuestra conciencia a Dios. Al ofrecerla, nos volvemos totalmente concientes.Esta es la experiencia de San Pablo cuando habla de la cercanía de Dios:´Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús´. (Filipenses: 4-7).Lo que debemos de hacer es buscar absolutamente esa paz. Algunas personas podrían pensar que no es sabio hablar del compromiso absoluto al que Jesús nos llama. Algunos pueden pensar que tan solo escuchar esto es solamente para los expertos. Pero hasta donde yo puedo comprender, la invitación de Jesús es para cada uno de nosotros – de tomar nuestra cruz, de seguirlo al Calvario, de acompañarlo en su sacrificio y de ir con Él hacia el infinito amor del Padre.
John Main OSB
La esencia del mensaje Cristiano es que Dios es una realidad presente, y esto significa que Dios es la realidad que se nos presenta. Si piensas por un momento que “Dios es presente” empiezas a comprender que Él está presente en cada momento de tu vida y esto es por la extrema generosidad de Jesús.La Presencia se comunica a través de Jesús. El llamado para cada uno es responder a su presencia y vivirla. Para poder responder a su generosidad debemos hacernos presentes ante Él. Esto significa que debemos abrir nuestro corazón totalmente y todo el tiempo. La generosidad de Jesús nos exige que busquemos su presencia generosamente, no para que nos hagamos más sabios o más santos, ni tampoco para que poseamos a Dios, pero simplemente es correcto y deseable que respondamos a su generosa entrega, a su sacrificio.El reto de la meditación es que nos hace enfrentarnos con la pregunta redentiva básica que es: ´¿Buscamos a Dios o nos buscamos a nosotros mismos’´. Otra manera de decirlo es, ´¿Buscamos nuestro destino solo bajo nuestros límites, nos buscamos a nosotros mismos solo con nuestros propios recursos, o buscamos nuestro destino fuera de nosotros, en Dios?´ De esto justamente se trata la meditación – buscamos romper los límites impuestos por nuestro egoísmo. La tragedia de Fausto, por ejemplo, es que cambió su destino eterno por lo pasajero, por los límites mundanos. La tragedia de Fausto es que él sabía lo que había hecho. Es ese conocimiento lo que crea tanta ansiedad y miedo en nuestra sociedad.Ahora bien, el reto para nosotros no es rechazar al mundo o rechazarnos a nosotros mismos. El reto es aprender a sacrificarnos. Sacrificar significa ofrecer algo a Dios, y en la ley de los judíos se le llamaba holocausto – se daba todo a Dios. Es esto lo que hace la meditación a nuestra vida. El mantra, nuestra meditación, nos permite renunciar totalmente a nosotros, para ofrecernos totalmente, en nuestra integridad, a Dios. Nos ayuda hacernos un holocausto en que todo lo que somos se lo ofrecemos a Dios incondicionalmente. Por esta razón solo mantenemos el sonido del mantra. Cuando el momento llegue, estaremos preparados para entregarnos también, pues en la meditación estamos totalmente a su disposición.Existimos solamente en su presencia y estamos en su presencia gracias a su generosidad. La maravilla de la meditación es que en este auto-sacrificio y renuncia de nosotros mismos, su Presencia se convierte en nuestra presencia y su generosidad se convierte en nuestra generosidad. A la medida que perseveramos con la meditación, la renuncia a nosotros mismos se hace más completa, el sacrificio se hace más perfecto y por lo tanto la generosidad aumenta constantemente. Es por esta razón que insisto tanto en la importancia de repetir el mantra del principio al fin durante todo el periodo de meditación. No a los pensamientos, no a la imaginación, no a las palabras, no a las ideas. Recuerda el holocausto, el sacrificio. Ahora bien, esta es una de las cosas más importantes que podemos hacer como seres humanos – ofrecer nuestra conciencia a Dios. Al ofrecerla, nos volvemos totalmente concientes.Esta es la experiencia de San Pablo cuando habla de la cercanía de Dios:´Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús´. (Filipenses: 4-7).Lo que debemos de hacer es buscar absolutamente esa paz. Algunas personas podrían pensar que no es sabio hablar del compromiso absoluto al que Jesús nos llama. Algunos pueden pensar que tan solo escuchar esto es solamente para los expertos. Pero hasta donde yo puedo comprender, la invitación de Jesús es para cada uno de nosotros – de tomar nuestra cruz, de seguirlo al Calvario, de acompañarlo en su sacrificio y de ir con Él hacia el infinito amor del Padre.
John Main OSB
domingo, 10 de octubre de 2010
Espacio para ser
San Pablo escribió a los Tesalonicenses:“Pero nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera.”. (Tesalonicenses 2:13) Yo creo que es un asunto importante para todos nosotros el poder llegar a conocernos y comprendernos a nosotros mismos, y una de las mejores maneras para hacerlo, en los términos actuales de nuestra sociedad, es a través de la experiencia. A la gente se le estimula para que experimente con su experiencia. Pero yo creo que esta es sólo útil y educativa si la sabemos evaluar adecuadamente. Como bien lo sabemos, frecuentemente tenemos la experiencia pero desconocemos su significado.
Nuestra tradición monástica nos dice, que si queremos comprendernos a nosotros mismos y saber quiénes somos, entonces debemos hacer contacto con nuestro centro. Debemos hacer contacto con la Base de nuestro ser, donde se encuentra este centro, y a no ser que ese proceso ocurra, entonces cualquier experiencia nos dejará solamente en la superficie. Cada vez hay más gente en nuestra sociedad que descubre que, tanto nuestros problemas personales como los de la sociedad, son problemas básicamente espirituales. Lo que cada uno de nosotros vamos comprendiendo de este mundo es que el espíritu humano nunca encontrará satisfacción total en el éxito o prosperidad material. No es que el éxito o la prosperidad material sean malos en sí, pero simplemente no son adecuados como la respuesta final de la condición humana.Entonces hay muchos hombres y mujeres que han descubierto que su espíritu está atrapado en el materialismo que viven, y mucha de la frustración de nuestros tiempos viene de que creemos que fuimos creados solamente para la sobrevivencia diaria. El conocernos, el comprendernos a nosotros mismos, el poder resolver nuestros problemas, el poder vernos a nosotros mismos y a nuestros problemas con perspectiva, requiere que hagamos contacto con nuestro espíritu. El auto-entendimiento surge de comprender que somos seres espirituales, y es solo el contacto con el Espíritu Santo universal lo que puede dar la profundidad y el espacio para comprender el significado de nuestra experiencia. La forma de llegar a esto no es difícil. Es muy sencilla. Pero requiere de un compromiso y de involucrarnos seriamente en nuestra propia existencia.La magnífica revelación está a nuestro alcance, la podemos descubrir si solamente nos colocamos en el camino de la disciplina, es decir, con nuestro espíritu arraigado en Dios, ya que cada uno de nosotros tiene destino, significado e importancia eternos. Este es el descubrimiento primordial que cada uno de nosotros debemos hacer; que nuestra naturaleza tiene el infinito potencial para desarrollarse y que ese desarrollo ocurre solo cuando hacemos el peregrinaje a nuestro centro. Nuestro centro es nuestro corazón, pues es ahí, en la profundidad de nuestro ser, en donde nos descubrimos arraigados a Dios. La meditación es solo el camino para hacer contacto con nuestro espíritu y en ese contacto encontramos nuestra integración, y a través de nuestra experiencia, encontramos la armonía y descubrimos que toda nuestra experiencia se juzga y se alinea con Dios.La manera para hacer la meditación es muy sencilla. Lo que cada uno de nosotros debemos hacer es estar lo más quietos posible, tanto de cuerpo como de espíritu. La quietud del cuerpo la conseguimos sentándonos totalmente quietos. Así que cada vez que medites, toma unos momentos para encontrar una postura cómoda. La condición esencial es que tengas tu columna vertebral lo más derecha posible. Luego, el camino para la quietud de espíritu que tenemos en nuestra tradición monástica, es aprender a decir, en silencio, en la profundidad de nuestro espíritu, una palabra o una frase corta. El arte de la meditación es simplemente aprender a repetir esa palabra constantemente – la palabra que recomiendo es una palabra en Arameo – maranatha. No muevas tus labios, pero repítela o recítala internamente. Lo que es importante y que debes comprender desde un principio, es que hay que repetir o recitar esta palabra del principio al fin de tu meditación. Al aprender a repetirla, estás aprendiendo a renunciar a tus pensamientos, ideas e imaginación y aprendes a quedarte en la profundidad de tu propio ser. Acuérdate siempre de esto. No pienses, no utilices otras palabras mas que esta, no te imagines nada. Solamente escucha, repite tu palabra en la profundidad de tu espíritu y resuénala. Concéntrate en ello y dale toda tu atención.¿Porqué es tan poderoso? Básicamente porque nos da el espacio que nuestro espíritu necesita para poder respirar. Nos da a cada uno de nosotros el espacio para ser nosotros mismos. Cuando estás meditando no tienes que disculparte por quien eres ni tampoco te tienes que justificar. Lo único que tienes que hacer, es ser tú mismo, aceptar de las manos de Dios el regalo de tu ser, y en esa aceptación de ti mismo y de tu creación, llegas a la armonía con tu Creador, con el Espíritu. La meditación se trata de que nuestro espíritu entre en total armonía con el Espíritu de Dios. Pero si quieres aprender a meditar y vivir tu vida a partir de la profundidad de tu ser, entonces debes construirlo todos los días y hacer el espacio cada mañana y cada noche de tu vida. El período mínimo para meditar es de 20 minutos; el período óptimo es de 30 minutos. Cuando aprendas esta disciplina podrás vivir tu vida en armonía, armonía contigo mismo, ya que todo lo que ocurre en tu vida se pone en armonía con Dios y con la creación, pues habrás encontrado tu lugar en la creación. Lo sorprendente de la revelación Cristiana es que ese lugar no es nada menos que en la raíz y en la base de Dios.Desde nuestro peregrinaje de la meditación mira lo que nos dice San Pablo bajo esta nueva perspectiva:“Pero nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”. (Tesalonicenses 2:13-14)
Nuestra tradición monástica nos dice, que si queremos comprendernos a nosotros mismos y saber quiénes somos, entonces debemos hacer contacto con nuestro centro. Debemos hacer contacto con la Base de nuestro ser, donde se encuentra este centro, y a no ser que ese proceso ocurra, entonces cualquier experiencia nos dejará solamente en la superficie. Cada vez hay más gente en nuestra sociedad que descubre que, tanto nuestros problemas personales como los de la sociedad, son problemas básicamente espirituales. Lo que cada uno de nosotros vamos comprendiendo de este mundo es que el espíritu humano nunca encontrará satisfacción total en el éxito o prosperidad material. No es que el éxito o la prosperidad material sean malos en sí, pero simplemente no son adecuados como la respuesta final de la condición humana.Entonces hay muchos hombres y mujeres que han descubierto que su espíritu está atrapado en el materialismo que viven, y mucha de la frustración de nuestros tiempos viene de que creemos que fuimos creados solamente para la sobrevivencia diaria. El conocernos, el comprendernos a nosotros mismos, el poder resolver nuestros problemas, el poder vernos a nosotros mismos y a nuestros problemas con perspectiva, requiere que hagamos contacto con nuestro espíritu. El auto-entendimiento surge de comprender que somos seres espirituales, y es solo el contacto con el Espíritu Santo universal lo que puede dar la profundidad y el espacio para comprender el significado de nuestra experiencia. La forma de llegar a esto no es difícil. Es muy sencilla. Pero requiere de un compromiso y de involucrarnos seriamente en nuestra propia existencia.La magnífica revelación está a nuestro alcance, la podemos descubrir si solamente nos colocamos en el camino de la disciplina, es decir, con nuestro espíritu arraigado en Dios, ya que cada uno de nosotros tiene destino, significado e importancia eternos. Este es el descubrimiento primordial que cada uno de nosotros debemos hacer; que nuestra naturaleza tiene el infinito potencial para desarrollarse y que ese desarrollo ocurre solo cuando hacemos el peregrinaje a nuestro centro. Nuestro centro es nuestro corazón, pues es ahí, en la profundidad de nuestro ser, en donde nos descubrimos arraigados a Dios. La meditación es solo el camino para hacer contacto con nuestro espíritu y en ese contacto encontramos nuestra integración, y a través de nuestra experiencia, encontramos la armonía y descubrimos que toda nuestra experiencia se juzga y se alinea con Dios.La manera para hacer la meditación es muy sencilla. Lo que cada uno de nosotros debemos hacer es estar lo más quietos posible, tanto de cuerpo como de espíritu. La quietud del cuerpo la conseguimos sentándonos totalmente quietos. Así que cada vez que medites, toma unos momentos para encontrar una postura cómoda. La condición esencial es que tengas tu columna vertebral lo más derecha posible. Luego, el camino para la quietud de espíritu que tenemos en nuestra tradición monástica, es aprender a decir, en silencio, en la profundidad de nuestro espíritu, una palabra o una frase corta. El arte de la meditación es simplemente aprender a repetir esa palabra constantemente – la palabra que recomiendo es una palabra en Arameo – maranatha. No muevas tus labios, pero repítela o recítala internamente. Lo que es importante y que debes comprender desde un principio, es que hay que repetir o recitar esta palabra del principio al fin de tu meditación. Al aprender a repetirla, estás aprendiendo a renunciar a tus pensamientos, ideas e imaginación y aprendes a quedarte en la profundidad de tu propio ser. Acuérdate siempre de esto. No pienses, no utilices otras palabras mas que esta, no te imagines nada. Solamente escucha, repite tu palabra en la profundidad de tu espíritu y resuénala. Concéntrate en ello y dale toda tu atención.¿Porqué es tan poderoso? Básicamente porque nos da el espacio que nuestro espíritu necesita para poder respirar. Nos da a cada uno de nosotros el espacio para ser nosotros mismos. Cuando estás meditando no tienes que disculparte por quien eres ni tampoco te tienes que justificar. Lo único que tienes que hacer, es ser tú mismo, aceptar de las manos de Dios el regalo de tu ser, y en esa aceptación de ti mismo y de tu creación, llegas a la armonía con tu Creador, con el Espíritu. La meditación se trata de que nuestro espíritu entre en total armonía con el Espíritu de Dios. Pero si quieres aprender a meditar y vivir tu vida a partir de la profundidad de tu ser, entonces debes construirlo todos los días y hacer el espacio cada mañana y cada noche de tu vida. El período mínimo para meditar es de 20 minutos; el período óptimo es de 30 minutos. Cuando aprendas esta disciplina podrás vivir tu vida en armonía, armonía contigo mismo, ya que todo lo que ocurre en tu vida se pone en armonía con Dios y con la creación, pues habrás encontrado tu lugar en la creación. Lo sorprendente de la revelación Cristiana es que ese lugar no es nada menos que en la raíz y en la base de Dios.Desde nuestro peregrinaje de la meditación mira lo que nos dice San Pablo bajo esta nueva perspectiva:“Pero nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”. (Tesalonicenses 2:13-14)
jueves, 16 de septiembre de 2010
Ser tu mismo
Las dos preguntas más importantes que debemos considerar cuando meditamos son: Primero: ¿Porqué debemos meditar? Segundo: ¿Cómo debes meditar? En nuestras pláticas de introducción a nuestros grupos, tratamos de no enfatizar mucho en ¿porqué debemos meditar?, pero más bien en ¿cómo meditar? Si genuinamente ves la primera pregunta, estoy totalmente convencido que la meditación puede añadir una dimensión de mucha riqueza a tu vida. Me gustaría poder tener los poderes de persuasión y elocuencia para poder convencer a todos de la importancia de meditar.La importancia de esto es llegar a ser tú mismo. Cuando meditas, no te estás disculpando por quien eres, tampoco estás tratando de que otros te acepten, no estás actuando. Debes tener cuidado, no es fantasía (estoy haciendo algo sagrado)
Solo debes sentarte quieto y es en esa quietud que logras la sabiduría de saber
que sólo puedes ser tú mismo, y que sólo puedes ser tú mismo porque eres la persona creada para ello, si estás dispuesto a renunciar a ti mismo. La verdad que puedes descubrir en tí mismo, bajo tu propia experiencia, que solo podemos encontrarnos en el otro. Ningún auto-análisis, o auto-examen podrá revelarte lo que eres. Pero si desenfocas tu atención de ti mismo y la proyectas hacia delante, descubrirás al otro, y al descubrir al otro, te descubres a ti mismo.El otro es la Base de tu Ser, el otro lo llamamos Dios, la Suprema Sabiduría, el Ser Supremo, el Amor Supremo. El nombre no es importante. De hecho, en la meditación y en tu silencio, el silencio completo, vamos más allá de los nombres y de las palabras para encontrar la Realidad.Por ahora quiero repetir cómo meditamos. Es necesario repetir esto muchas veces porque la meditación es muy sencilla. Para nosotros, Occidentales complejamente auto-conscientes, es difícil creer y aceptar que algo tan simple sea tan poderoso. Entonces, una vez más, para meditar debes estar quieto y recitar internamente, en tu corazón, en tu mente, una palabra o frase. La palabra que te recomiendo es una palabra en arameo y es Maranatha, que debe recitarse en cuatro sílabas igualmente enfatizadas “Ma-ra-na-tha”. Eso es todo lo que se requiere para meditar. Yo aprendí a meditar hace como 30 años y mi maestro me solía decir, en respuesta a cualquier pregunta que yo le hacía respecto a la meditación: ´Repite tu mantra, repite tu palabra´. A medida que he continuado mi meditación a través de los años, me doy cuenta de la sabiduría absoluta de lo que él me enseñó. Si puedes entonces aprender a decir tu palabra y continuar diciéndola, continúa repitiéndola durante 20 a 30 minutos, repitiéndola de principio a fin, vas a ver que eventualmente lograrás desengancharte de tus ideas, tus conceptos, tus palabras y tu mente por la mayor parte del tiempo, y entonces lograrás, con paciencia y fidelidad, la claridad de conciencia.Ahora respondamos a algunas preguntas prácticas. ¿Qué debes hacer si mientras te sientas a meditar te sientes muy nervioso, o empiezas a ver colores, o a escuchar sonidos, o lo que sea? Estos son solo síntomas de tensión. Una manera sencilla para relajarte es acostarte boca-arriba y pasar unos momentos permitiendo que el suelo quite el peso de tu cuerpo, respirando profundamente desde tu diafragma. No muevas el pecho, pero retiene la respiración en tu diafragma por unos 5 a 7 segundos y después exhala por tu boca. Haz este ejercicio unas 10 veces y después siéntate a meditar. Verás que este ejercicio es muy útil antes de que medites ya que la mayor parte del tiempo podemos sentirnos tensos. Tenemos que manejar con el tráfico, lidiar con los problemas del trabajo o de la familia, y esto nos hace sentir tensos. Pero a medida de que progreses en tu meditación, los mismos períodos de meditación te permitirán tener una mayor relajación y muy probablemente podrás meditar directamente saliendo de tu trabajo o de otra actividad. El otro punto que podrás notar cuando empiezas a meditar es que cualquier fenómeno que se te presente – ya sean colores, sonidos, visiones, o lo que sea – tómalo, como principio general, de que esto no tiene nada de importancia. No tiene ningún significado, excepto, quizás, que sólo requieres estar más relajado al inicio de tu meditación. Una de las cosas que debes aprender sobre como ver la meditación es verla sin esperar nada. Muchos de nosotros en Occidente, cuando empezamos a meditar, esperamos tener visiones o comprender la vida con mayor profundidad, o esperamos obtener sabiduría o conocimiento. Pero tú debes venir con absoluta generosidad, y con absoluta pobreza de espíritu, esto es, sin exigencias o expectativas – solo sabiendo que para esto fuimos creados. Esto es para todo aquel que está leyendo este libro por lo que fue creado – para ser y para estar en relación con su Creador.Esta es la relación fundamental de nuestra existencia – criatura y Creador. Al meditar entras en la armonía de esta relación. Te pones en armonía con el Creador y entonces uno de los frutos de la meditación es que la armonía que descubres en ti mismo, la empiezas a descubrir en todo lo demás. Entonces, el verdadero hombre o mujer espiritual, es aquel que está en armonía con todo lo que encuentra. Encuentras a otros no en una forma competitiva, o proyectando una imagen de lo que eres o quisieras ser. Pero empiezas a encontrar a los otros como tú eres, la persona que eres, cómoda o segura de ti misma, aceptando tu propio ser. Y lo aceptas porque, desde el silencio de tu meditación, llegas al conocimiento de que eres aceptado. Y no es que seas aceptado porque hiciste las cosas correctamente. Lo que descubres cuando empiezas a explorar tu relación básica de criatura y Creador, es que eres totalmente aceptado. En la visión Cristiana de la meditación, descubres algo adicional. Descubres que eres amado en el silencio, que eres ama-ble. Es este descubrimiento que cada uno debemos hacer en nuestras vidas, si deseamos ser totalmente nosotros mismos, totalmente humanos.En la visión proclamada por Jesús, puedes ver lo que San Juan quería decír: “Dios es amor”. Lo extraordinario de esto (y esto es lo que personalmente me gustaría mucho poder lograr, poder comunicar a todos), que el amor se encuentra en tu corazón. Cada uno de ustedes, si solo pudieran llegar a este silencio, lo van a encontrar. Si cada uno puede llegar a ese espacio en ustedes mismos, descubrirán que pueden respirar el aire puro del amor.Regresando a la primera pregunta: ¿Por qué debes meditar? Esto es por lo que lo hacemos. Es llegar, como podríamos mejor describirlo, a la pura libertad del Espíritu. En la meditación estás totalmente despreocupado. No estás de ninguna manera esclavizado a ninguna imagen o idea, porque estás más allá de las imágenes y de las ideas pues estás en ese estado donde tienes plena libertad de ser tú mismo. Tienes esa libertad pues estás con El que es. Cuando termines de leer este texto, pregúntate a ti mismo “¿De qué se trata realmente la meditación?” – y respóndete: Es sobre el ser. El es. Yo soy. Puedes dar esta respuesta, pero finalmente la experiencia de la meditación es sobre el ser.Ahora, permíteme recordarte de nuevo. Primero meditamos de 20 a 25 minutos y vuelvo a repetir la importancia de estar tan quieto como puedas. No es una tarea difícil. Si necesitas moverte, no sientas que por eso vas a arruinar todo. Solo trata poco a poco de permanecer lo más quieto que puedas pues la meditación es sobre la unidad del cuerpo y del espíritu así como de la quietud del cuerpo y del espíritu. Así que cuando inicies, toma unos minutos para encontrar una postura cómoda y luego empieza a repetir tu mantra. No pienses en nada. No pienses en porqué tengo que hacer esto?, qué estoy obteniendo por hacer esto – no invites a los pensamientos. Simplemente repite y escucha la palabra. Mi consejo del fondo del corazón es que si quieres meditar es necesario que lo hagas todos los días de tu vida por un mínimo de 20 minutos en la mañana y 20 minutos en la noche. El tiempo ideal es de 30 minutos. Si encuentras que es demasiado, comienza con 20 minutos y gradualmente incrementa hasta llegar a los 30 minutos. El período ideal para meditar es antes del desayuno y antes de la cena. El lugar debe ser un lugar quieto y de ser posible, que sea siempre el mismo lugar.Sal un momento de tus pensamientos para que escuches este párrafo de un texto de San Pablo a los Colosenses. El habla de lo que Jesús hará por nosotros si estamos totalmente abiertos a El.“...y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. El los ha facultado para participar en la herencia de los santos, en el reino de la luz.Col: 1: 11-12)La meditación es sobre la iluminación pues es llegar a la luz de Dios. Esta es la relación básica: Creador y criatura. Y el Creador nos da a cada uno la luz para ser nosotros mismos.
Solo debes sentarte quieto y es en esa quietud que logras la sabiduría de saber
que sólo puedes ser tú mismo, y que sólo puedes ser tú mismo porque eres la persona creada para ello, si estás dispuesto a renunciar a ti mismo. La verdad que puedes descubrir en tí mismo, bajo tu propia experiencia, que solo podemos encontrarnos en el otro. Ningún auto-análisis, o auto-examen podrá revelarte lo que eres. Pero si desenfocas tu atención de ti mismo y la proyectas hacia delante, descubrirás al otro, y al descubrir al otro, te descubres a ti mismo.El otro es la Base de tu Ser, el otro lo llamamos Dios, la Suprema Sabiduría, el Ser Supremo, el Amor Supremo. El nombre no es importante. De hecho, en la meditación y en tu silencio, el silencio completo, vamos más allá de los nombres y de las palabras para encontrar la Realidad.Por ahora quiero repetir cómo meditamos. Es necesario repetir esto muchas veces porque la meditación es muy sencilla. Para nosotros, Occidentales complejamente auto-conscientes, es difícil creer y aceptar que algo tan simple sea tan poderoso. Entonces, una vez más, para meditar debes estar quieto y recitar internamente, en tu corazón, en tu mente, una palabra o frase. La palabra que te recomiendo es una palabra en arameo y es Maranatha, que debe recitarse en cuatro sílabas igualmente enfatizadas “Ma-ra-na-tha”. Eso es todo lo que se requiere para meditar. Yo aprendí a meditar hace como 30 años y mi maestro me solía decir, en respuesta a cualquier pregunta que yo le hacía respecto a la meditación: ´Repite tu mantra, repite tu palabra´. A medida que he continuado mi meditación a través de los años, me doy cuenta de la sabiduría absoluta de lo que él me enseñó. Si puedes entonces aprender a decir tu palabra y continuar diciéndola, continúa repitiéndola durante 20 a 30 minutos, repitiéndola de principio a fin, vas a ver que eventualmente lograrás desengancharte de tus ideas, tus conceptos, tus palabras y tu mente por la mayor parte del tiempo, y entonces lograrás, con paciencia y fidelidad, la claridad de conciencia.Ahora respondamos a algunas preguntas prácticas. ¿Qué debes hacer si mientras te sientas a meditar te sientes muy nervioso, o empiezas a ver colores, o a escuchar sonidos, o lo que sea? Estos son solo síntomas de tensión. Una manera sencilla para relajarte es acostarte boca-arriba y pasar unos momentos permitiendo que el suelo quite el peso de tu cuerpo, respirando profundamente desde tu diafragma. No muevas el pecho, pero retiene la respiración en tu diafragma por unos 5 a 7 segundos y después exhala por tu boca. Haz este ejercicio unas 10 veces y después siéntate a meditar. Verás que este ejercicio es muy útil antes de que medites ya que la mayor parte del tiempo podemos sentirnos tensos. Tenemos que manejar con el tráfico, lidiar con los problemas del trabajo o de la familia, y esto nos hace sentir tensos. Pero a medida de que progreses en tu meditación, los mismos períodos de meditación te permitirán tener una mayor relajación y muy probablemente podrás meditar directamente saliendo de tu trabajo o de otra actividad. El otro punto que podrás notar cuando empiezas a meditar es que cualquier fenómeno que se te presente – ya sean colores, sonidos, visiones, o lo que sea – tómalo, como principio general, de que esto no tiene nada de importancia. No tiene ningún significado, excepto, quizás, que sólo requieres estar más relajado al inicio de tu meditación. Una de las cosas que debes aprender sobre como ver la meditación es verla sin esperar nada. Muchos de nosotros en Occidente, cuando empezamos a meditar, esperamos tener visiones o comprender la vida con mayor profundidad, o esperamos obtener sabiduría o conocimiento. Pero tú debes venir con absoluta generosidad, y con absoluta pobreza de espíritu, esto es, sin exigencias o expectativas – solo sabiendo que para esto fuimos creados. Esto es para todo aquel que está leyendo este libro por lo que fue creado – para ser y para estar en relación con su Creador.Esta es la relación fundamental de nuestra existencia – criatura y Creador. Al meditar entras en la armonía de esta relación. Te pones en armonía con el Creador y entonces uno de los frutos de la meditación es que la armonía que descubres en ti mismo, la empiezas a descubrir en todo lo demás. Entonces, el verdadero hombre o mujer espiritual, es aquel que está en armonía con todo lo que encuentra. Encuentras a otros no en una forma competitiva, o proyectando una imagen de lo que eres o quisieras ser. Pero empiezas a encontrar a los otros como tú eres, la persona que eres, cómoda o segura de ti misma, aceptando tu propio ser. Y lo aceptas porque, desde el silencio de tu meditación, llegas al conocimiento de que eres aceptado. Y no es que seas aceptado porque hiciste las cosas correctamente. Lo que descubres cuando empiezas a explorar tu relación básica de criatura y Creador, es que eres totalmente aceptado. En la visión Cristiana de la meditación, descubres algo adicional. Descubres que eres amado en el silencio, que eres ama-ble. Es este descubrimiento que cada uno debemos hacer en nuestras vidas, si deseamos ser totalmente nosotros mismos, totalmente humanos.En la visión proclamada por Jesús, puedes ver lo que San Juan quería decír: “Dios es amor”. Lo extraordinario de esto (y esto es lo que personalmente me gustaría mucho poder lograr, poder comunicar a todos), que el amor se encuentra en tu corazón. Cada uno de ustedes, si solo pudieran llegar a este silencio, lo van a encontrar. Si cada uno puede llegar a ese espacio en ustedes mismos, descubrirán que pueden respirar el aire puro del amor.Regresando a la primera pregunta: ¿Por qué debes meditar? Esto es por lo que lo hacemos. Es llegar, como podríamos mejor describirlo, a la pura libertad del Espíritu. En la meditación estás totalmente despreocupado. No estás de ninguna manera esclavizado a ninguna imagen o idea, porque estás más allá de las imágenes y de las ideas pues estás en ese estado donde tienes plena libertad de ser tú mismo. Tienes esa libertad pues estás con El que es. Cuando termines de leer este texto, pregúntate a ti mismo “¿De qué se trata realmente la meditación?” – y respóndete: Es sobre el ser. El es. Yo soy. Puedes dar esta respuesta, pero finalmente la experiencia de la meditación es sobre el ser.Ahora, permíteme recordarte de nuevo. Primero meditamos de 20 a 25 minutos y vuelvo a repetir la importancia de estar tan quieto como puedas. No es una tarea difícil. Si necesitas moverte, no sientas que por eso vas a arruinar todo. Solo trata poco a poco de permanecer lo más quieto que puedas pues la meditación es sobre la unidad del cuerpo y del espíritu así como de la quietud del cuerpo y del espíritu. Así que cuando inicies, toma unos minutos para encontrar una postura cómoda y luego empieza a repetir tu mantra. No pienses en nada. No pienses en porqué tengo que hacer esto?, qué estoy obteniendo por hacer esto – no invites a los pensamientos. Simplemente repite y escucha la palabra. Mi consejo del fondo del corazón es que si quieres meditar es necesario que lo hagas todos los días de tu vida por un mínimo de 20 minutos en la mañana y 20 minutos en la noche. El tiempo ideal es de 30 minutos. Si encuentras que es demasiado, comienza con 20 minutos y gradualmente incrementa hasta llegar a los 30 minutos. El período ideal para meditar es antes del desayuno y antes de la cena. El lugar debe ser un lugar quieto y de ser posible, que sea siempre el mismo lugar.Sal un momento de tus pensamientos para que escuches este párrafo de un texto de San Pablo a los Colosenses. El habla de lo que Jesús hará por nosotros si estamos totalmente abiertos a El.“...y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. El los ha facultado para participar en la herencia de los santos, en el reino de la luz.Col: 1: 11-12)La meditación es sobre la iluminación pues es llegar a la luz de Dios. Esta es la relación básica: Creador y criatura. Y el Creador nos da a cada uno la luz para ser nosotros mismos.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Más allá de la Ilusión
Para poder comprender bien lo que es la meditación, debes seguir un camino de sencillez. En el mundo en que actualmente vivimos estamos ya muy acostumbrados a poner nuestra fe en lo complejo. Pero creo que todos sabemos, en un nivel profundo de nuestro ser, que la paz real se encuentra en la profunda simplicidad del espíritu. Estas palabras que escribió San Pablo a los Efesios, deben fincarse muy bien en nuestros corazones:“estuvisteis entonces sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo; mientras que ahora, por Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo”. Efesios 2: 12-14
Una de las cosas a la que estamos invitados a conocer a través de nuestra propia experiencia es que hemos sido llevados, a través de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, a la paz profunda. San Agustin definía la paz como “la tranquilidad del orden”. La paz y el orden son necesarios para todo crecimiento. Son necesarios para profundizar en el ser, necesarios para darnos cuenta de nuestro gran potencial. Entonces la paz puede ser descrita como “la armonía de la energía dirigida”. Eso es lo que es la meditación. No consiste en tener una quietud pasiva. La meditación consiste en darnos cuenta de qué tan cerca estamos de la fuente de la creación, de la fuente de nuestra creación y de toda la creación. Es darnos cuenta de que con el poder de la creación, la energía de la creación fluye en nuestros corazones.El enemigo de la paz es la distracción. Nos distraemos cuando perdemos de vista el objetivo de armonizar nuestra vida, armonizar el poder que tenemos dentro de nuestro ser. Aunque podemos distraernos y dejar de ver este objetivo, podemos retomarlo. La causa de la distracción es el deseo de poseer. Cuando perdemos de vista este objetivo nos vamos de lo real a lo irreal.Recuerda de nuevo como meditar. Siéntate derecho, con la columna vertebral recta, respira calmada y regularmente y comienza a repetir tu palabra, Maranatha. Acentúala en 4 sílabas: ma-ra-na-tha. Repite la palabra del principio al fin de tu meditación. El propósito de la palabra es mantenernos en el camino, despegarnos de la ilusión y del deseo, para entrar a la realidad de Dios. En medida que nos mantengamos en el camino, en la medida que mantengamos la repetición del mantra, nos salimos de la distracción e iniciamos el camino que nos lleva al contacto con la base de donde surgimos.Si perdemos el objetivo, nos confundimos, nos atemorizamos. Es ahí cuando empezamos a buscar refugio en más distracción y en más ilusión. El camino de la meditación nos invita a confrontar la irrealidad, el miedo, la fantasía y la ilusión – y sobre-pasarlas. Del otro lado de la ilusión, del miedo y de la irrealidad, encontramos la paz y la tranquilidad del orden. Es la energía dirigida hacia la meta más alta. Lo que cada uno de nosotros estamos invitados a conocer es que esa energía es el amor. Lo que cada uno de nosotros estamos invitados a descubrir por propia experiencia, es que Dios es el amor.Como ya te lo he dicho, la meditación no es ensueño pacífico. Es estar totalmente despierto. Despertamos a estar en la presencia de Dios. Todo nuestro poder y nuestro potencial se dirigen a la verdadera meta final. Esa meta es Dios, el fin que es nuestro principio. En la experiencia de la paz de la meditación se nos revela quienes somos. Se nos revela que vamos por un camino fuera del miedo, fuera de la irrealidad, fuera de la ilusión – hacia la única realidad que es. Esa Realidad es Dios. Esa Realidad es el Amor.Debemos aprender a decir nuestra palabra, nuestro mantra. Debemos aprender a decirla del principio al fin de nuestra meditación, para así poder arraigarla en nuestro corazón y así podremos escucharla resonándola dentro, en la profundidad de nuestro ser. Aprender a arraigar el mantra toma tiempo. Si te preguntas “¿cuánto tiempo tomará?”, te puedes responder diciendo: “toma solamente el tiempo para darme cuenta de que no toma tiempo”. Ya estamos ahí. Escucha de nuevo lo que dice San Pablo: “.--que ahora, por Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo”. Esto es lo que debemos comprender y conocer en la meditación. Esto es lo que debemos saber por experiencia propia. Nuestra redención se lleva a cabo. El poder del Espíritu nos libera en nuestro corazón. Lo que nos impide ver esto es nuestra distracción. Nuestra mente esta desordenada y debemos liberarla. Para eso es la meditación. Por eso es muy importante meditar todas las mañanas y todas las noches.Siéntate, y al repetir tu mantra, libera las cadenas, los nudos que te atan a la irrealidad, a la ilusión y al miedo. Sabe que esos nudos no tienen poder sobre ti si estás abierto a la experiencia de Jesús. Su experiencia es que el es el amado Hijo de Dios. Lo que El ha logrado para nosotros es abrirnos a esa misma experiencia – de saber que somos hijos e hijas de un Padre amoroso, compasivo y comprensivo. En esa experiencia descubrimos lo que significa estar totalmente abiertos a su amor, totalmente abiertos a su misterioso ser, que está abierto en nuestros corazones, que es en nuestro centro. Es en nuestro centro donde lo encontramos. La meditación, el repetir el mantra del principio al fin cada mañana y cada noche, es sencillamente nuestro peregrinaje al centro donde El es y donde somos nosotros con El.
Una de las cosas a la que estamos invitados a conocer a través de nuestra propia experiencia es que hemos sido llevados, a través de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, a la paz profunda. San Agustin definía la paz como “la tranquilidad del orden”. La paz y el orden son necesarios para todo crecimiento. Son necesarios para profundizar en el ser, necesarios para darnos cuenta de nuestro gran potencial. Entonces la paz puede ser descrita como “la armonía de la energía dirigida”. Eso es lo que es la meditación. No consiste en tener una quietud pasiva. La meditación consiste en darnos cuenta de qué tan cerca estamos de la fuente de la creación, de la fuente de nuestra creación y de toda la creación. Es darnos cuenta de que con el poder de la creación, la energía de la creación fluye en nuestros corazones.El enemigo de la paz es la distracción. Nos distraemos cuando perdemos de vista el objetivo de armonizar nuestra vida, armonizar el poder que tenemos dentro de nuestro ser. Aunque podemos distraernos y dejar de ver este objetivo, podemos retomarlo. La causa de la distracción es el deseo de poseer. Cuando perdemos de vista este objetivo nos vamos de lo real a lo irreal.Recuerda de nuevo como meditar. Siéntate derecho, con la columna vertebral recta, respira calmada y regularmente y comienza a repetir tu palabra, Maranatha. Acentúala en 4 sílabas: ma-ra-na-tha. Repite la palabra del principio al fin de tu meditación. El propósito de la palabra es mantenernos en el camino, despegarnos de la ilusión y del deseo, para entrar a la realidad de Dios. En medida que nos mantengamos en el camino, en la medida que mantengamos la repetición del mantra, nos salimos de la distracción e iniciamos el camino que nos lleva al contacto con la base de donde surgimos.Si perdemos el objetivo, nos confundimos, nos atemorizamos. Es ahí cuando empezamos a buscar refugio en más distracción y en más ilusión. El camino de la meditación nos invita a confrontar la irrealidad, el miedo, la fantasía y la ilusión – y sobre-pasarlas. Del otro lado de la ilusión, del miedo y de la irrealidad, encontramos la paz y la tranquilidad del orden. Es la energía dirigida hacia la meta más alta. Lo que cada uno de nosotros estamos invitados a conocer es que esa energía es el amor. Lo que cada uno de nosotros estamos invitados a descubrir por propia experiencia, es que Dios es el amor.Como ya te lo he dicho, la meditación no es ensueño pacífico. Es estar totalmente despierto. Despertamos a estar en la presencia de Dios. Todo nuestro poder y nuestro potencial se dirigen a la verdadera meta final. Esa meta es Dios, el fin que es nuestro principio. En la experiencia de la paz de la meditación se nos revela quienes somos. Se nos revela que vamos por un camino fuera del miedo, fuera de la irrealidad, fuera de la ilusión – hacia la única realidad que es. Esa Realidad es Dios. Esa Realidad es el Amor.Debemos aprender a decir nuestra palabra, nuestro mantra. Debemos aprender a decirla del principio al fin de nuestra meditación, para así poder arraigarla en nuestro corazón y así podremos escucharla resonándola dentro, en la profundidad de nuestro ser. Aprender a arraigar el mantra toma tiempo. Si te preguntas “¿cuánto tiempo tomará?”, te puedes responder diciendo: “toma solamente el tiempo para darme cuenta de que no toma tiempo”. Ya estamos ahí. Escucha de nuevo lo que dice San Pablo: “.--que ahora, por Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo”. Esto es lo que debemos comprender y conocer en la meditación. Esto es lo que debemos saber por experiencia propia. Nuestra redención se lleva a cabo. El poder del Espíritu nos libera en nuestro corazón. Lo que nos impide ver esto es nuestra distracción. Nuestra mente esta desordenada y debemos liberarla. Para eso es la meditación. Por eso es muy importante meditar todas las mañanas y todas las noches.Siéntate, y al repetir tu mantra, libera las cadenas, los nudos que te atan a la irrealidad, a la ilusión y al miedo. Sabe que esos nudos no tienen poder sobre ti si estás abierto a la experiencia de Jesús. Su experiencia es que el es el amado Hijo de Dios. Lo que El ha logrado para nosotros es abrirnos a esa misma experiencia – de saber que somos hijos e hijas de un Padre amoroso, compasivo y comprensivo. En esa experiencia descubrimos lo que significa estar totalmente abiertos a su amor, totalmente abiertos a su misterioso ser, que está abierto en nuestros corazones, que es en nuestro centro. Es en nuestro centro donde lo encontramos. La meditación, el repetir el mantra del principio al fin cada mañana y cada noche, es sencillamente nuestro peregrinaje al centro donde El es y donde somos nosotros con El.
sábado, 28 de agosto de 2010
Dios es el centro de mi alma

La meditación es un concepto muy simple. No es nada complicado ni esotérico. En esencia, meditación es meramente, mantenernos quietos en el centro de nuestro ser. Quietos. El único problema conectado a ello es que vivimos en un mundo de casi frenético movimiento, por ello, la quietud y el arraigo nos parecen extraños. Sin embargo, en la naturaleza todo crecimiento comienza del centro hacia afuera. Desde el centro comenzamos y eso es la meditación, contactarnos con el centro original de nuestro propio ser. Es un retorno al origen, a Dios….San Juan de la Cruz reflexionando sobre la naturaleza de la meditación escribió: “Dios es el centro de mi alma”
La meditación es una maravillosa oportunidad para todos nosotros, porque al retornar a nuestro origen, a lo profundo de nuestro ser, retornamos a nuestra inocencia. El llamado a la meditación para los antiguos Padres de la Iglesia era un llamado a la pureza del corazón y eso es inocencia, pureza de corazón. Una visión exenta de egoísmo, deseo o imágenes, un corazón simplemente lleno de amor. La meditación nos lleva a la claridad pura, claridad que proviene de la simplicidad. Meditar requiere tan solo determinación para comenzar y continuar….
La meditación es el camino para estar atentos. Debemos ir más allá del pensamiento, el deseo y la imaginación, y en ese ir más allá, comenzamos a conocer lo que somos aquí y ahora en Dios, “porque en Dios vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17; 28)
El camino hacia la simplicidad es el camino de una palabra, la repetición de una palabra. Es la repetición y la fidelidad a esa repetición cada mañana y cada noche la que nos lleva más allá de las palabras, del laberinto de ideas, hacia la unidad…La meditación es el camino a la total comunión, a la unidad del ser. En la meditación y en la vida enriquecida por la meditación encontramos la plenitud, encontramos nuestro verdadero ser.
Meditamos por treinta minutos….Recuerden: Sentados, con la espalda derecha, quietos. Ojos ligeramente cerrados, relajados pero alertas. En silencio, internamente, comiencen a repetir una simple palabra. Recomendamos la oración-frase “Maranatha.” La recitamos en cuatro sílabas de igual duración, escúchenla mientras la repiten, gentilmente, continuamente, no piensen ni imaginen nada, ni siquiera algo espiritual, repitan la palabra con fe desde el principio al fin de la meditación.
viernes, 27 de agosto de 2010
La Realidad de la Fe
Esta es la explicación de la verdadera naturaleza escrita por San Pablo a los Hebreos:“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve”. (Hebreos 11:1-3)El gran problema que muchos Cristianos encuentran en este momento de la historia es que muchas de las palabras que utilizamos para expresar nuestras creencias, nos han fallado. Ya no tienen el poder para mover nuestros corazones, de cambiar nuestras vidas. Una palabra clave es “fe”. Por eso creo que la meditación tiene suprema importancia para nosotros porque nos lleva a la experiencia de la fe.La fe es simplemente la apertura de nosotros, al compromiso, a la realidad espiritual fuera de nosotros y es en lo que basamos nuestra vida. San Pedro, cuando escribía a los primeros Cristianos les aconsejaba: “Guarda a Nuestro Señor con toda reverencia en tu corazón” y los autores de las cartas a los Hebreos nos dicen que por la fe vamos de lo visible a lo invisible, a la realidad espiritual. Estos dos puntos están arraigados en la experiencia de la oración.Es por eso que la disciplina de nuestro diario compromiso a la meditación es de gran importancia. Como sabes, cuando comienzas a meditar y a integrar la oración en tu vida, puede ser como “muy agradable”, pues nos entra una ola de entusiasmo espiritual. Pero cuando debes regresar cada día y al aprender a estar en un silencio profundo y en apertura, pronto descubres que esto requiere de mayor amor de tu parte – no solo de entusiasmo. Cuando la gente te vea dirán: “¿Qué haces sentado en silencio, sin hacer nada?”. Casi todos los valores de nuestra sociedad marchan en contra de este acto de fe, en el que te sientas, cierras tus ojos a lo visible para abrirlos a la realidad invisible. En la misma carta a los Hebreos el autor dice:“...corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, de quien depende nuestra fe de principio a fin” (Hebreos 12: 1-2).De esto se trata la fe. De abrir nuestros ojos a la gran realidad que Jesús nos revela, quien nos revela al Padre. Quitamos nuestras miradas de nosotros mismos. Cuando meditamos dejamos de estar preocupados de nosotros mismos de nuestra perfección, de nuestra sabiduría, incluso de nuestra felicidad. Nuestras miradas están fijas en Jesús y de El recibimos todo, literalmente, todo. Debemos hacer la carrera y despojarnos de todas las dificultades que podamos tener, cualquiera que sean. Jesús – por la búsqueda del gozo que le esperaba, dio todo de sí en la cruz, haciendo ligera su pena, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.La meditación aligera nuestro corazón pues aprendemos que solo hay algo esencial en la vida y consiste en abrimos y entrar en armonía con el autor de la vida, con la Palabra de donde se genera nuestra vida, con el Hijo encarnado de Dios, con nuestro Señor Jesús. Nuestra fe es la fe que está descrita en el término de los evangelios sinópticos llamado “el Reino de Dios” y el Reino de Dios es simplemente el poder de Dios en su trono en nuestro corazón. Esto es lo que nos hace ligeros de corazón y esto es de lo que se trata la alegría Cristiana.Ese poder de Dios está sólidamente arraigado en nuestro corazón. Nada, ningún poder, ninguna dominación, ninguna prueba, puede perder esa fe arraigada. El Reino que tenemos es sólido. Como Cristianos debemos aprender a comunicar ese Reino y esa fe. Pero solo lo podemos hacer si la realidad de ese Reino no es solo una teoría para nosotros, sino que esta integrado solidamente en nuestro ser. Como sabes, meditar es aprender a estar profundamente quieto y profundamente atento a la realidad espiritual. En la meditación aprendemos a distinguir lo que pasa y lo que es permanente. Aprendemos a ver la diferencia entre el tiempo y la eternidad. La maravillosa experiencia liberadora de la oración es liberarnos del tiempo, para poder estar profundamente insertados en el momento presente del Reino donde podemos ver el eterno ahora de Dios.“Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12: 28-29).De nuevo, el autor de la carta a los Hebreos proclama maravillosamente lo que es la invitación Cristiana: Adorar, que significa reverenciar, hacernos humildes ante lo eterno, ante lo espiritual, ante la realidad de Dios. Debemos encontrar esa experiencia de reverenciar y adorar a Dios dentro de nuestro corazón, dentro de nuestro espíritu. El simple ejercicio de repetir nuestra palabra nos lleva a esa simplicidad, nos lleva a la pobreza de espíritu. El autor de La nube de lo desconocido, habla de la meditación como un ejercicio que desprende la raíz del pecado en nosotros. Al decir tu palabra, al meditar cada mañana y cada noche, vas perdiendo la raíz del ego interno y todos necesitamos desprender esa raíz para entonces poder arraigarnos y fundarnos en Cristo.Mira de nuevo lo que dice la carta a los Hebreos:“Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego... Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente... a Jesús, el mediador de un nuevo pacto”. (Hebreos 12: 18, 22, 24)Para prepararte a meditar simplemente escucha esta llamada de fe de la carta de los Hebreos y por nuestra quietud y silencio profundos, vayamos en alabanza y reverencia a la presencia de nuestro Señor Jesús, el mediador del Nuevo Pacto, del Pacto de Amor.
jueves, 26 de agosto de 2010
Juan Casiano

Monje y escritor ascético, nacido en Dobrudja en la desembocadura del
Danubio alrededor del año 360 y murió alrededor del año 435 . Tras siete años en el desierto de Egipto como eremita, marchó a Constantinopla, donde fue diácono de san Juan Crisóstomo. Al ser desterrado éste, Casiano se refugió en Roma, donde, al parecer, recibió el presbiterado. Cerca de Marsella fundó dos monasterios. Compuso para ellos las 24 conferencias o Collationes, que han figurado en todas las bibliotecas monásticas medievales. Casiodoro y san Benito se inspiraron abiertamente en estos textos, en los que se preconiza la vida cenobítica para preservarse de las arbitrariedades de la vida eremítica y el ascetismo es moderado y humano. Sus doctrinas teológicas provocaron la controversia semipelagiana. Es venerado como santo en muchos lugares, sobre todo en Marsella, cuya fiesta se celebra el 23 de julio.
San Benito de Nurcia

La única fuente con información sobre la vida de San Benito de Nursia es el libro segundo de los Diálogos, escritos por san Gregorio Magno (c. 540-604). Para estos relatos, el pontífice se basó en el testimonio de algunos monjes que conocieron al santo. Este libro, en algunos pasajes, carece del rigor histórico tal como se entiende en la actualidad.
Era hijo de un noble romano. Su hermana gemela se llamaba Escolástica y también fue reconocida como santa. Su infancia se desarrolla en Nursia donde realiza sus primeros estudios. Es enviado a Roma para estudiar filosofía y retórica, pero decepcionado por el desorden moral de los habitantes de la ciudad y deseando una vida más espiritual, pronto abandona la capital para retirarse a Enfide (actual Affile), de donde huyó, según la leyenda, tras realizar un milagro. Con ayuda del abad de un monasterio cercano llamado Román, se instaló en una gruta de difícil acceso, en un lugar cercano llamado Subiaco, para vivir allí como un ermitaño. Después de pasar tres años en ese lugar, dedicado a la oración y el sacrificio, fue descubierto por unos pastores, quienes extendieron su fama de santidad.
Icono de tradición ortodoxa griega de san Benito de Nursia
A partir de allí, y especialmente gracias a sus supuestas dotes de taumaturgo, fue visitado constantemente por personas que buscaban su consejo y dirección espiritual. Es elegido abad de un monasterio en Vicovaro, en el norte de Italia, pero dado que los monjes no aceptan su régimen de vida exigente, intentan envenenarlo. Según la leyenda, Benito descubre las intenciones de los monjes porque, en el momento de impartir la bendición, el recipiente se hace pedazos. Tras esto, el abad decide abandonar la comunidad. Vuelve a Subiaco, donde, debido a una gran afluencia de discípulos, funda allí varios monasterios. En 529, a causa de la envidia de un sacerdote de la región, se refugia en Montecasino donde funda un monasterio y desde donde se extiende la Orden Benedictina. En 540 escribe su famosa Regula monasteriorum (Regla de los monasterios). Murió en el año 547.
San Benito con el Libro de la Regla
A Benito se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió Benito de parte de un sacerdote de la región de Subiaco que le envidiaba. San Gregorio cuenta que, por orden del santo, el cuervo se llevó el pan adonde no pudiera ser encontrado por nadie.
Era hijo de un noble romano. Su hermana gemela se llamaba Escolástica y también fue reconocida como santa. Su infancia se desarrolla en Nursia donde realiza sus primeros estudios. Es enviado a Roma para estudiar filosofía y retórica, pero decepcionado por el desorden moral de los habitantes de la ciudad y deseando una vida más espiritual, pronto abandona la capital para retirarse a Enfide (actual Affile), de donde huyó, según la leyenda, tras realizar un milagro. Con ayuda del abad de un monasterio cercano llamado Román, se instaló en una gruta de difícil acceso, en un lugar cercano llamado Subiaco, para vivir allí como un ermitaño. Después de pasar tres años en ese lugar, dedicado a la oración y el sacrificio, fue descubierto por unos pastores, quienes extendieron su fama de santidad.
Icono de tradición ortodoxa griega de san Benito de Nursia
A partir de allí, y especialmente gracias a sus supuestas dotes de taumaturgo, fue visitado constantemente por personas que buscaban su consejo y dirección espiritual. Es elegido abad de un monasterio en Vicovaro, en el norte de Italia, pero dado que los monjes no aceptan su régimen de vida exigente, intentan envenenarlo. Según la leyenda, Benito descubre las intenciones de los monjes porque, en el momento de impartir la bendición, el recipiente se hace pedazos. Tras esto, el abad decide abandonar la comunidad. Vuelve a Subiaco, donde, debido a una gran afluencia de discípulos, funda allí varios monasterios. En 529, a causa de la envidia de un sacerdote de la región, se refugia en Montecasino donde funda un monasterio y desde donde se extiende la Orden Benedictina. En 540 escribe su famosa Regula monasteriorum (Regla de los monasterios). Murió en el año 547.
San Benito con el Libro de la Regla
A Benito se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió Benito de parte de un sacerdote de la región de Subiaco que le envidiaba. San Gregorio cuenta que, por orden del santo, el cuervo se llevó el pan adonde no pudiera ser encontrado por nadie.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Bede Griffiths

Este respetado fraile benedictino y guía espiritual, nació en 1906 en Inglaterra en el seno de una familia de clase media. Educado en Oxford, dejó su país natal en 1955, atraído por la filosofía y religión de la India, adonde fue en busca de "la otra mitad de su alma". Se instaló en el ashram de Saccidanada, llamado Shantivanan (Morada de la paz), conduciéndolo desde 1968 hasta su muerte con un estilo sencillo que incorporaba elementos tanto orientales como occidentales. Llegó a ser reconocido como un gurú por los aldeanos de la ciudad, viviendo voluntariamente en la pobreza y consumiendo sólo lo indispensable. Para él, la vida debía estar libre de necesidades artificiales viviéndose al día y en equilibrio con la naturaleza. Así, en el ashram se cultivaba únicamente lo necesario para la subsistencia.Aunque cristiano devoto, portaba el "Kavi" – hábito azafrán del santón hindú - y andaba descalzo. Todo lo que hace referencia a él representa la simplicidad, valor central de su vida, que fue adoptando paulatinamente al ir asimilándose a la austera India. Contrario a las grandes ciudades por su deshumanización y alejamiento de la vida natural, rehusó asimismo la seguridad de la vida monacal. Vivió consecuentemente su convicción de que la libertad espiritual se consigue sólo a través del desapego, abogando por las comunidades pequeñas de cooperación mutua para el crecimiento de todos, en armonía con la naturaleza, y con la mayor prescindencia posible de necesidades materiales. "Vivir despojado", no como un sacrificio, sino gratamente, como un camino para encontrar el gozo espiritual.El Padre Bede consagró gran parte de su vida al estudio y la comprensión de la relación entre la religión cristiana y la tradición religiosa hindú y budista, sin dejar de lado la integración entre ciencia y misticismo. Esto ha hecho que se le compare con Lama Govinda. Para ambos, debía producirse un cambio cultural profundo, una síntesis entre Oriente y Occidente, donde la ciencia occidental y el pensamiento y tradición oriental encontraran un desarrollo compartido. Las religiones están unificadas en su origen, difiriendo sólo en lo exotérico. Al profundizar en su contenido esotérico nos acercamos a su fuente. Cada tradición encierra una verdad eterna que se manifiesta de forma distinta, siendo la tarea actual de la humanidad el ir en busca de esa verdad esencial e interna de cada tradición, de donde emergerán las posibles soluciones.El Padre Bede creía en un renacimiento de las verdades profundas a través del enriquecimiento del cristianismo con la experiencia oriental. La comprensión e interrelación entre ellas produciría paulatinamente la emergencia y florecimiento de las simientes verdaderas. Pensaba asimismo que la incorporación de una visión no dualista (advaita) era esencial para la sobrevivencia espiritual humana. Junto al privilegio del aspecto contemplativo de la experiencia religiosa, está el "abandono de sí mismo", primeramente de los sentidos y luego de la mente y sus limitaciones. La forma de llevar esto a la práctica es a través de la meditación, la que permite experimentar algo de la realidad trascendente y del acercamiento a Dios. Su realización perseverante y prolongada incidirá en la actitud hacia las otras personas y hacia el mundo circundante, propagándose sus efectos a todas las cosas.El camino hacia la espiritualidad es difícil de llevar a cabo si no se tiene un entrenamiento adecuado. Por esto, las personas comunes necesitan "apoyos", como la oración, los rituales, los cantos devocionales. Todo tiene su lugar, como asimismo el amor hacia las personas, hacia la naturaleza y la belleza, lo que facilita un acercamiento mayor a este gran misterio trascendente. Es la percepción del universo como un organismo vivo y sagrado, del que todos y todas las cosas formamos parte. Esto es válido para cualquier religión, y estas verdades comunes, y por tanto posibles de compartir, eran las realzadas por el Padre Bede. La idea de un Dios trascendente pertenece mas bien al punto de vista bíblico, pero es perfectamente compatible con el enfoque hinduísta de un Dios inmanente.Como ésta, hay gran cantidad de verdades esenciales que pueden ser complementarias y que merecen ser trabajadas en este tiempo, buscando la unificación. La expresión "venimos de la unidad y vamos a la unidad" manifiesta que existe afinidad en la esencia tanto del hinduísmo como del budismo y del cristianismo, y que sus diferencias y contradicciones sólo están en la superficie. La distorsión de una verdad y, por lo tanto, el inicio de las diferentes corrientes, comienza en el momento mismo en el que aquella entra en nuestro mundo de tiempo y de materia, debido a los distintos grados de comprensión y a la necesidad de emplear el lenguaje, de por si insuficiente e imperfecto, para referirse a lo ilimitado, a lo divino.Otra diferencia aparente entre Este y Oeste es la concerniente a la relación con Dios. Para el oriental la relación con Dios es en términos de consciencia, donde el pecado es la ignorancia, vista como inconsciencia de niveles superiores de mayor amplitud. En la tradición judeo-cristiana la relación se concibe en términos morales, como pecado versus virtud. Pero ambos están interrelacionados. Al situarse la ignorancia en la consciencia y el pecado en la voluntad, son dependientes entre sí. Para el cristiano, Dios es omnipotente allá en el Cielo, y el hombre, su criatura acá en la Tierra, trata de merecer su Gracia mediante la práctica de la virtud. El oriental ve la unidad de Dios en todos los seres y acontecimientos, y busca a Dios dentro de sí como una parte de Dios que es el mismo. A nivel profundo ambas versiones son valederas y convergentes.Para la tradición hindú, Dios es Sat-chit-ananda (Ser-Conocimiento-Bienaventuranza), pura consciencia. Para el cristianismo, Dios no sólo puede considerarse como un estado de consciencia, sino como una relación de amor. El amor cristiano sería paralelo al ahimsa (la no violencia) del hinduísmo y a la compasión del budismo, aunque cada cual con un carácter distintivo. En la tradición hindú, la persona al final desaparece, pero en la tradición cristiana, la realidad última es personal o interpersonal. Mediante el amor nos salimos de nosotros mismos y nos entregamos a otro, y sin perdernos en el otro somos uno, pero a la vez diferentes. En la consciencia existe una sola identidad, pero no ocurre así en el amor, ya que él implica al amante y al amado, cuya comunión los convierte en uno. Es una paradoja.Todos tenemos la misma capacidad de trascendernos y experimentar la unidad con Dios, diferenciándonos en los diversos grados de apertura hacia lo divino. Esta posibilidad coincide en las diferentes religiones, aunque con matices. Para el hindú es posible devenir Dios, pero para el cristiano esta realización no puede ser completa para un ser humano. Podemos unirnos a El, experimentar Su amor, pero El estará siempre más allá, debido a nuestras limitaciones. No podemos ser Él.Se aprecia una marcada diferencia entre Oriente y Occidente en la concepción del tiempo. En las religiones orientales el tiempo es cíclico: personas y avatares vuelven una y otra vez y no hay un final. Hebreos y cristianos, en cambio, tienen un punto de vista lineal donde el tiempo transcurre hacia un final en el que Jesús lleva todo a un nuevo comienzo en otro plano: culminación y trascendencia del tiempo y el espacio en la resurrección.. Al ser lineal esta perspectiva, esta trascendencia se produciría en un momento histórico, a diferencia del hindú, que transita en su proceso de devenir Dios a través de los ciclos de renacimiento. La base común de estas visiones está en la posibilidad de revelación divina, factible a todos de acuerdo a su capacidad y grado de apertura. Capacidad que puede crecer y llegar a ser total.Un paso inicial y fundamental para esta transformación es la fe, no en su sentido común de creencia, sino como anhelo de conocimiento profundo. Estrictamente hablando, la fe es una iluminación de la mente, pero se emplea indebidamente como sinónimo de creencia en lo no demostrable. La fe debe llevar a la experiencia, y ésta a la apertura de la mente ante la realidad trascendente, el verdadero conocimiento. Así, la fe debe actuar como motor para un comienzo en el experimentar y conocer. Sin esto, se transforma en teología vacua, puramente intelectual. La mera creencia no nos salva ni nos transforma, es limitada, pasiva. Sólo una "fe conformada por el amor", una fe real, nos abre a lo divino. Y de esta tenemos poca en el cristianismo, donde muchos sólo creen.Desde remotos tiempos se ha simbolizado a Dios, la divinidad, la realidad última, con la luz, en oposición a la oscuridad de la ignorancia, el pecado y la muerte. Curiosamente, sin embargo, para el Padre Bede lo supremo se encuentra en la "divina oscuridad", tras un viaje que sobrepasa a la imaginación, a los pensamientos, a la mente, hasta llegar a Dios, oculto en las profundidades del inconsciente. En el trayecto hay que descartar muchos demonios y distracciones, los que parecieran ser - desde el punto de vista del Padre Bede - fenómenos de la luz. Toda visión sería consecuencia de la luz, de un mundo témporo-espacial, de no-Dios, quien es lo no formado, lo invisible, lo incognoscible. Así, Dios sólo puede ser encontrado en la oscuridad del centro interno del ser.El cristianismo necesita crecer, reconstruir su teología con nuevos aportes, pues el Platonismo y el Aristotelismo que la fundamentaron en el Medioevo ya se hacen insuficientes. Una fuente de esa nueva savia se puede encontrar en el misticismo oriental, en sus intuiciones profundas coincidentes, más allá de lo exotérico separatista. Otra fuente viva de aporte debería ser la ciencia contemporánea, cuya visión del mundo ha ido penetrando gradualmente todos los estratos y su asimilación tendrá que llevar a una nueva teología. La ciencia está redescubriendo lo sagrado y la realidad reverenciable del universo. Se vuelve a la concepción de que el cosmos se refleja en nosotros. Ella desapareció durante el Renacimiento cuando se instauró la división entre el ser humano como observador separado de un universo material exterior a él. Para el hindú todo es sagrado, pero como el cristiano occidental ha perdido esta visión - que todo pueblo nativo inicialmente tuvo – necesita recuperarla. En ese proceso son de gran ayuda las ideas de Einstein, Bohm, Sheldrake, Capra y otros que, al modo occidental, han redescubierto los viejos valores universales. Es una oportunidad histórica única para renovarnos y ampliar nuestro horizonte de comprensión.Actualmente hay una gran efervescencia por esta búsqueda, lo que ha producido en diferentes niveles acercamientos entre Este y Oeste. El transplante ideológico y cultural es bilateral. Así como occidente se vuelca hacia oriente en busca de respuestas existenciales, así también los orientales implantan en sus pueblos los valores de la tecnificación, industrialización y ciencia occidentales, en contrapunto con la vida tradicional conservada por las generaciones mayores. Todo este movimiento de transferencia debería, a pesar de demoras y conflictos, llevar a una síntesis valiosa para ambos, en la que los valores profundos de ambas partes confluyan y se encuentren. Se puede apreciar en la práctica que las nuevas ideas científicas como la teoría cuántica, el orden implicado o los campos mórficos son aplicables tanto a escala humana como a nivel fundamental, fusionándose así el macrocosmos y el microcosmos en un todo único e indivisible. Las implicancias son de tal magnitud que no se pueden limitar sólo al ámbito científico, sino que comprometen en igual medida a la filosofía, al misticismo, y a toda la consciencia humana.A pesar de la diversidad de intereses del Padre Bede, su gran obra fue su vida, su búsqueda de simplicidad, su constancia en llevar su comprensión a la experiencia, y su esfuerzo continuo por el logro de la unificación de lo mejor de las religiones oriental y occidental. En especial, la búsqueda de lo que nos une por sobre lo que nos separa, la persecución de las coincidencias por sobre los antagonismos aparentes. Él veía a la hermandad humana subyacer bajo cualquier diferencia aparente, y en forma intuitiva buscaba los puentes de comunión. Esta cualidad se evidenciaba ya en su primera juventud, cuando formó una comunidad con sus amigos en Inglaterra, como alternativa a lo que estimaba como artificioso y superficial en el intelectualismo, la industrialización e incluso las grandes iglesias. Este hombre sensible, que de joven se extasiaba ante la poesía, y que con los años se transformó en un erudito, fue paralelamente descartando de su vida todo lo no esencial, todo artificio y exceso. Supo rodearse de lo mejor de la tradición oriental y del pensamiento occidental, acudiendo a congresos de ciencia y misticismo con la vanguardia de la ciencia contemporánea, leyendo a los más connotados filósofos, teólogos y místicos. Por sobre todo, fue un gran ecumenista que supo aprender de la esencia de todas las corrientes y sintetizarlas en su vida y afán unificador.Algunas de sus obras son: "The Golden String", que describe su búsqueda espiritual; "The Marriage of East and West", que habla de la síntesis de pensamiento entre ambas tradiciones; "Return to the Center", que contiene pensamientos sobre la unificación religiosa; "Christ in India", con ensayos sobre religiones comparadas y filosofía; y su última obra, "The Cosmic Revelation", sobre los Vedas. Además de los escritos, el Padre Bede logró hacer de su ashram un centro de encuentro de personas de diferentes religiones, en un ambiente de paz, sencillez y calma que propiciara las prácticas contemplativas y el diálogo en comunión. Una biblioteca esencial, comida vegetariana, meditación, cánticos budistas, hindúes y cristianos, velas e incienso, se reunían en una atmósfera espiritual universalista en la que no existía la segregación.El Padre Bede Griffiths falleció el 13 de Mayo de 1993 en su ashram, a la edad de 86 años, dejando una gran tarea por continuar, como es el fortalecimiento de ese puente tendido entre el cristianismo y las tradiciones orientales, el que significará una base fundamental para la sobrevivencia espiritual.
Tatiana Reyes
Tatiana Reyes
martes, 24 de agosto de 2010
John Main

John Main OSB descubrió la meditación en Oriente cuando trabajaba como diplomático. Este descubrimiento lo llevó a a tomar votos como monje benedictino y establecer una nueva Comunidad Benedictina dedicada a la práctica y enseñanza de la meditación cristiana. Desde su muerte esta comunidad se ha expandido hasta convertirse en una gran familia espiritual con muchas formas de expresión y alcance “un monasterio sin paredes”. Su profunda visión de vida fue la de una comunidad de amor. Sus libros y charlas grabadas continúan inspirando el crecimiento y profundizando esta enseñanza de manera siempre nueva.
John Main trae la tradición de oración del desierto a nuestros días. La raíz de su espiritualidad se encuentra en los siglos cuarto y quinto, especialmente en los trabajos del gran expositor Juan Cassiano.
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Algo más sobre su vida y obra:
Uno de los más influyentes líderes espirituales de la oración en nuestros tiempos fue John Main, un monje Benedictino Irlandés. Nació en Inglaterra en 1926 y murió en Canadá cincuenta y seis años después . De acuerdo a Fr. Bede Griffiths, que escribió poco después de la muerte de John Main, él fue el ’más importante líder espiritual de la Iglesia actual’.John Main era un joven diplomático Católico que vivía en el Lejano Este y fue introducido a la meditación por un monje Hindú llamado Swami Satyananda. Sin alejarse de su propia fe, John Main inmediatamente reconoció el valor de esta práctica que profundiza y enriquece las otras formas de oración Cristiana. No fue hasta muchos años después que se percató de lo mucho que esta práctica de oración silenciosa del corazón se encontraba enraizada en su propia tradición Cristiana. Pudo ver con mirada fresca las enseñanzas de Jesús sobre la oración. Y leyó una nueva descripción viva de Juan Cassiano acerca de los primeros monjes Cristianos, Los Padres y Madres del Desierto, que practicaban y enseñaban con su humilde ejemplo la disciplina simple de ’la oración de una palabra’. Vio el poder que tenía esta disciplina para lidiar con las distracciones que inevitablemente llenan la mente, sobretodo durante la oración pero también en otros momentos.En el mantra vio el camino de esta quietud (’hesychia ’ como la llamaban los Cristianos de Oriente) u ’oración pura’ que es la ’adoración en Espíritu y verdad’. Vio como la disciplina del mantra purifica el corazón de deseos contradictorios y nos unifica. El lugar de la unidad es el corazón, en donde hallamos nuestra más profunda y natural orientación hacia Dios como fuente personal y meta última. Entendió también cómo un mantra nos lleva a esa pobreza de Espíritu, o de la no-posesividad, que Jesús afirmaba como primera virtud y condición para la felicidad humana. John Main pronto aprendió, por medio de su propia práctica de meditación que la disciplina de meditar en la mañana y en la noche da balance a todo el día, cada día de nuestra vida, en una paz y dicha cada vez más profundas. Y cada vez más, notaba la conexión entre su experiencia de paz interna con el Evangelio y la fe Cristiana. La oración se volvió más importante que hablar o pensar en Dios. Es ser uno con Dios.
lunes, 23 de agosto de 2010
Laurence Freeman

Nació en Londres, Reino Unido, fue educado por los Benedictinos y luego hizo una Maestría en Literatura Inglesa en el New College, Oxford.Su guía espiritual fue Dom John Main, a quien el Padre Laurence había conocido durante muchos años, incluso antes de entrar a la vida monástica. El estudió con el padre John en su noviciado y luego lo asistió al establecer el primer Centro de Meditación Cristiana en Londres en 1975, el cual fue el origen de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.El Padre Laurence acompañó al Padre John a Canadá, a donde habían sido invitados para establecer una pequeña comunidad Benedictina enseñando y practicando la meditación. Desde aquí John Main y Laurence Freeman vieron firmemente la necesidad de recuperar esta tradición espiritual para el mundo. El Padre Laurence se ordenó sacerdote en 1980.
lunes, 9 de agosto de 2010
El problema de las distracciones
“Ahora quiero ocuparme de una pregunta en particular con la que siempre nos encontramos. Es la pregunta con respecto a las distracciones. ¿Qué deberías hacer cuando comienzas a meditar y llegan a tu mente pensamientos que te distraen? El consejo que nos da la tradición es que ignores las distracciones, que digas tu palabra y que continúes diciéndola. No gastes energía tratando de fruncir el ceño y decir, “No pensaré en lo que voy a cenar”, o “a quien voy a ver hoy” o “dónde voy a ir mañana”, o cualquier otra distracción. No trates de usar tu energía para disipar la distracción. Simplemente ignórala y el modo de ignorarla es decir tu palabra”. (John Main Moment of Christ)El problema que todos tenemos para llegar al silencio interior en la meditación es que nuestras mentes están llenas de pensamientos, imágenes, sensaciones, emociones, percepciones, esperanzas, remordimientos, un inacabable sinfín de distracciones.Santa Teresa de Ávila una vez dijo que nuestra mente es un barco donde los marineros amotinados han atado al capitán, Los marineros hacen turnos al timón del barco y éste por supuesto navega en círculos y finalmente choca contra las rocas. Así es nuestra mente, dice Teresa, llena de pensamientos que nos llevan en todas direcciones. También dice:“Las distracciones y la mente que gusta de divagar son parte de la condición humana y no pueden ser evitadas del mismo modo que no pueden se evitados el comer y el dormir”La mente humana ha sido comparada con un inmenso árbol lleno de monos que saltan de una rama a la otra haciendo ruidos. Al comentar esta historia Laurence Freeman dice que hay un camino que lleva a través de este bosque de monos parlanchines y que es la práctica de recitar un mantra en nuestros periodos diarios de meditación.El mantra nos ayuda a concentrarnos, permitiéndonos ir más allá de las distracciones, palabras y pensamientos, incluso pensamientos sagrados. Decimos el mantra despacio, firmemente con amorosa atención. Cuando nos damos cuenta que nuestra mente ha divagado, simplemente volvemos a nuestro mantra. No podemos forzar esta manera de rezar por pura fuerza de voluntad. No te esfuerces demasiado. Abandónate, relájate. No hay necesidad de pelear o luchar contra las distracciones. Simplemente vuelve suavemente a decir tu mantra.Desafortunadamente la repetición de un mantra no trae la paz , armonía, ausencia de distracciones o silencio en forma instantánea. Debemos aceptar que estamos en el peregrinaje de la meditación. No deberíamos disgustarnos por las continuas distracciones. No deberíamos tener como meta el estar libre de todos los pensamientos. Continuamente John Main nos aconseja no llegar a la meditación con metas o expectativas. Finalmente el mantra quedará arraigado en nuestra conciencia a través de la simple fidelidad de volver al mantra cada mañana y cada noche.Un problema que generalmente observan los que meditan es que el proceso del pensamiento continúa aún mientras se repite el mantra. Incluso hay un término para esto: camino doble (double tracking). Esto es algo por lo que no debemos preocuparnos. Con perseverancia el mantra se volverá más fuerte y nuestros pensamientos disminuirán mientras que el peregrinaje de la meditación continúa.
miércoles, 28 de julio de 2010
EL SIGNIFICADO DEL SILENCIO
Hay una fuerte necesidad de recuperar la dimensión espiritual de nuestras vidas. Hay una sensación de que si no recuperamos nuestra dimensión espiritual podríamos perder el control de nuestras vidas. Para poder dar respuesta a esta sensación debemos entender claramente que al comprometernos con nuestros valores espirituales no estamos rechazando las cosas ordinarias de la vida. De hecho, todo lo contrario es verdad. El compromiso a la realidad espiritual nos lleva a apreciar lo maravilloso de la vida. Nos permite comprender el misterio extraordinario de la vida misma, el secreto escondido de la vida. Al entrar en este camino espiritual nos permitimos hacer un viaje de descubrimiento. Es ciertamente en mi experiencia, que si tomas el camino de la meditación con este compromiso de entrar profundamente en el interior de tu vida escondida, entonces cada día se te irán revelando nuevas dimensiones de la vida y además irás teniendo una mejor comprensión de ella.Con el fin de tomar este camino espiritual, debemos aprender a estar en silencio. Lo que se requiere de nosotros es un viaje al silencio profundo. Parte del problema de la debilidad de la religión de nuestros tiempos es que la religión utiliza palabras para sus oraciones y rituales, pero esas palabras deben estar cargadas de significado y además, suficiente significado, para entonces poder mover nuestros corazones, para motivarnos en nuevas direcciones y para cambiar nuestra vida. Solo pueden estar cargadas de suficiente significado si surgen del espíritu y el espíritu requiere de silencio. Todos requerimos utilizar las palabras, pero para poder usarlas con poder, debemos entonces estar en silencio. Todos necesitamos de la religión, todos necesitamos del Espíritu. La meditación es el camino al silencio porque es un camino de silencio. Es el camino del mantra, la palabra que nos lleva al silencio y que finalmente llena todas las palabras con significado. Ahora bien, no debemos ser demasiado abstractos sobre esto. Sabemos que podemos llegar a conocer a otra persona de una forma más profunda en el silencio. El estar en silencio con otra persona es una expresión profunda de fe y de confianza, y esto ocurre cuando nos sentimos en confianza. Es cuando no nos sentimos en confianza nos lanzamos a hablar. El poder estar en silencio con otra persona significa poder estar realmente con esa persona. No hay nada tan poderoso para crear confianza mutua entre dos personas que el silencio, que es sencillamente creativo. Nada revela lo inauténtico tan dramáticamente como el silencio que no es creativo y que crea miedo.Estas son las palabras de San Pablo a los Efesios, y están llenas con el poder del silencio:“Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser para que por fe Cristo habite en sus corazones”. (Efesios 3: 14-16).Las palabras que usemos para poder comunicar el mensaje Cristiano en la experiencia Cristiana, deben estar cargadas de fuerza y de poder, pero solo pueden estar cargadas de fuerza y de poder si surgen del silencio del Espíritu de nuestro ser interno. Aprender a decir tu mantra, renunciar a otras palabras, ideas, imaginación y fantasías, es aprender a entrar a la presencia del Espíritu que vive en tu corazón interno, que habita en el amor. El Espíritu de Dios vive en nuestros corazones en silencio, y es en humildad y fe que debemos entrar a esta presencia del silencio. San Pablo termina este texto a los Efesios con estas palabras: “...que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios”.
John Main OSB
John Main OSB
domingo, 4 de abril de 2010
Domingo de Pascua
Domingo de Pascua
Los primeros testigos de Jesús resucitado fueron mujeres. Esto sucedió a pesar de – o porque – ellas no eran vistas como testigos legalmente competentes. Tal vez, esto nos muestra que para creer en la Resurrección tenemos que confiar también en nuestra propia experiencia y no tan solo dejarnos llevar por los comentarios de otras personas. Las mujeres no sabían qué pensar y Pedro quedó sin habla cuando se supieron las primeras noticias que El había resucitado.
Esta es la condición previa a la fe y a la visión de las cosas que se encuentran más allá de nuestros sentidos. Abriéndonos a la profunda maravilla de nuestra propia creación sintiendo como nuestro ser es penetrado por la mente de Cristo – esta es – en definitiva – la manera para llegar a reconocerlo. Este es también uno de los frutos de la meditación para unir la fe y la creencia a la experiencia – o como dice John Main - `para verificar la verdad de nuestra fe en nuestra propia experiencia. La Resurrección no es de “otro mundo”. Nos vuelve a esta vida de una manera nueva.
Laurence Freeman
Los primeros testigos de Jesús resucitado fueron mujeres. Esto sucedió a pesar de – o porque – ellas no eran vistas como testigos legalmente competentes. Tal vez, esto nos muestra que para creer en la Resurrección tenemos que confiar también en nuestra propia experiencia y no tan solo dejarnos llevar por los comentarios de otras personas. Las mujeres no sabían qué pensar y Pedro quedó sin habla cuando se supieron las primeras noticias que El había resucitado.
Esta es la condición previa a la fe y a la visión de las cosas que se encuentran más allá de nuestros sentidos. Abriéndonos a la profunda maravilla de nuestra propia creación sintiendo como nuestro ser es penetrado por la mente de Cristo – esta es – en definitiva – la manera para llegar a reconocerlo. Este es también uno de los frutos de la meditación para unir la fe y la creencia a la experiencia – o como dice John Main - `para verificar la verdad de nuestra fe en nuestra propia experiencia. La Resurrección no es de “otro mundo”. Nos vuelve a esta vida de una manera nueva.
Laurence Freeman
Semana Santa
Lunes santo, 29 de Marzo
Ordinariamente nosotros no relacionamos paciencia con pasión.
Reconocemos que la paciencia es una virtud y vemos que la impaciencia es
una forma de enojo con frecuencia brotando en forma violenta. Pero nosotros
probablemente sentimos que la pasión es una cualidad más heroica, más
atractiva a pesar de que esta también puede nublar nuestro juicio y llevarnos a
una conducta irracional. En nuestro comportamiento frecuentemente
oscilamos entre los dos. La paciencia parece como una forma de energía y
pasión disminuida, un estado mental más intenso y concentrado. Pero al
considerar la Pasión de Jesús y sentir la fuerza de su comentario en nosotros
mismos es posible que lo veamos de manera bastante diferente. La raíz de
"pasión" y "paciencia" es la misma palabra que nos sugiere una verdad de
gran importancia. La paciencia envuelve enfrentar el sufrimiento inherente en
la vida - aceptando lo que sea necesario que pasemos. Pero pasión - también
se necesita una concentración intensa y sostenida y ver a través de su
cumplimiento. Paciente pasión puede ser el tema que abra para nosotros
algunos de los profundos significados en los próximos días.
Laurence Freeman
Martes santo, 30 de marzo
"Uno de ustedes me traicionara". Estas palabras dichas por Jesús, generaron
desconcierto entre sus discípulos, quienes querían saber,quién seria aquél. Esto
significa que cada uno de ellos, pensó que podría ser capaz de traicionarlo. Si
tenemos el potencial para compartir la bondad que viene de la gloria de Dios, la
capacidad de ser divinizados, también tenemos el potencial para desperdiciarla.
La lucha para continuar en este camino de crecimiento positivo es continua. En
el momento en el que nos volvemos complacientes, en el momento en el que
dejamos la gracia de lado para volvernos perfeccionistas, ese lento camino de
integración e ilustración de nuestro lado oscuro, se ve interrumpido. Todos sabemos que en momentos de depresión o ira durante el día podemos
fácilmente ser dominados por ese lado oscuro. Confiando en nuestra capacidad
de saber y reconocer esto - podremos permanecer enfocados en la verdadera
consciencia como tal- y así modificar en algunas ocasiones este colapso, he
inclusive convertirlo en un cambio de positivo. Por ultimo, no debemos temer aun
a nuestra peor capacidad para la negación o traición. Pues donde hay pecado,
sobreabunda la gracia.
Laurence Freeman
Miércoles santo, 31 de marzo
Mientras nos acercamos al umbral de los Misterios de Pascua, debemos evaluar
lo que la Cuaresma ha significado para nosotros este año y si nos ha preparado
para comprender su significado profundo que otra vez vamos a explorar. Para
poder profundizar su significado debemos suspender nuestra incredulidad y
estar abiertos a nuestra experiencia aunque, ciertamente especial, dicha
experiencia parezca incomprensible.
¿Hay algún plan o patrón en el cosmos en el que Cristo forme un punto central de
convergencia y de iluminación? San Ireneo lo llama ´recapitulación´ de todas las
cosas de Cristo refiriéndose a un sumario, repetición y corrección de todo lo que
es y de lo que ocurre ´en Cristo´. Pero antes de que la gran visión en la escala
cósmica pueda ser enfocada, debemos contestar esta pregunta en la
perspectiva de nuestra propia vida. La Cuaresma, ojalá, nos haya hecho más
sensibles a este nivel de verdad y de auto-conocimiento.
Laurence Freeman
Jueves Santo, 1ero. De Abril
En una fábula de Esopo, un perro que sostiene un pedazo de pan en su boca se
mira reflejado en un charco. Al no reconocerse, abre el hocico para coger el
pan que se refleja y por lo tanto, pierde el pan que realmente tenía.
El día de hoy celebramos la institución de la Eucaristía, en que Jesús muestra
el significado de todo lo que es y de todo lo que va a lograr mañana: Este
ofrecerse en el amor produce la unión con los que reciben su don y también
con todos a los que nunca deja de ofrecérselos. El pan y el vino -símbolos
comunes de la nutrición - se convierten en el símbolo de su regalo. Pan vivo y
verdadero, no una imagen o un objeto de deseo, pero una forma y medio de la
energía del amor apremiante que satisface al alma hambrienta.
Laurence Freeman
Viernes santo, 2 de abril
Los primeros gnósticos no se permitieron a sí mismos imaginar cómo el
sufrimiento y la muerte podrían ser vinculados o asociados a Dios. Su dualismo
ha mantenido a estos dos mundos rígidamente separados. Los primeros
cristianos pudieron ver solamente la asombrosa epifanía de la cruz como el
signo del destino humano en el cual todos los mundos están conjugados en la
gloria de Dios.
La cruz significa todo lo que queremos apartar de nosotros o negar:
humillación, pena, rechazo y mortalidad. Lo impresionante que está intrínseco,
es que ésta humillación – la conclusión lógica de la humildad de Dios en la
propia encarnación – hace accesible en nosotros todo aquello a lo que
deseamos ir al encuentro y abrazar. Cuando hemos aceptado esta verdad,
difícil de creer y comprender, la muerte es vencida y no tiene poder sobre
nosotros. Podemos vivir libres de nuestro mayor temor.
Además nos hemos preparado para el nivel más profundo del significado en la
historia que espera su silenciosa explosión en un período de tres días.
Laurence Freeman
Ordinariamente nosotros no relacionamos paciencia con pasión.
Reconocemos que la paciencia es una virtud y vemos que la impaciencia es
una forma de enojo con frecuencia brotando en forma violenta. Pero nosotros
probablemente sentimos que la pasión es una cualidad más heroica, más
atractiva a pesar de que esta también puede nublar nuestro juicio y llevarnos a
una conducta irracional. En nuestro comportamiento frecuentemente
oscilamos entre los dos. La paciencia parece como una forma de energía y
pasión disminuida, un estado mental más intenso y concentrado. Pero al
considerar la Pasión de Jesús y sentir la fuerza de su comentario en nosotros
mismos es posible que lo veamos de manera bastante diferente. La raíz de
"pasión" y "paciencia" es la misma palabra que nos sugiere una verdad de
gran importancia. La paciencia envuelve enfrentar el sufrimiento inherente en
la vida - aceptando lo que sea necesario que pasemos. Pero pasión - también
se necesita una concentración intensa y sostenida y ver a través de su
cumplimiento. Paciente pasión puede ser el tema que abra para nosotros
algunos de los profundos significados en los próximos días.
Laurence Freeman
Martes santo, 30 de marzo
"Uno de ustedes me traicionara". Estas palabras dichas por Jesús, generaron
desconcierto entre sus discípulos, quienes querían saber,quién seria aquél. Esto
significa que cada uno de ellos, pensó que podría ser capaz de traicionarlo. Si
tenemos el potencial para compartir la bondad que viene de la gloria de Dios, la
capacidad de ser divinizados, también tenemos el potencial para desperdiciarla.
La lucha para continuar en este camino de crecimiento positivo es continua. En
el momento en el que nos volvemos complacientes, en el momento en el que
dejamos la gracia de lado para volvernos perfeccionistas, ese lento camino de
integración e ilustración de nuestro lado oscuro, se ve interrumpido. Todos sabemos que en momentos de depresión o ira durante el día podemos
fácilmente ser dominados por ese lado oscuro. Confiando en nuestra capacidad
de saber y reconocer esto - podremos permanecer enfocados en la verdadera
consciencia como tal- y así modificar en algunas ocasiones este colapso, he
inclusive convertirlo en un cambio de positivo. Por ultimo, no debemos temer aun
a nuestra peor capacidad para la negación o traición. Pues donde hay pecado,
sobreabunda la gracia.
Laurence Freeman
Miércoles santo, 31 de marzo
Mientras nos acercamos al umbral de los Misterios de Pascua, debemos evaluar
lo que la Cuaresma ha significado para nosotros este año y si nos ha preparado
para comprender su significado profundo que otra vez vamos a explorar. Para
poder profundizar su significado debemos suspender nuestra incredulidad y
estar abiertos a nuestra experiencia aunque, ciertamente especial, dicha
experiencia parezca incomprensible.
¿Hay algún plan o patrón en el cosmos en el que Cristo forme un punto central de
convergencia y de iluminación? San Ireneo lo llama ´recapitulación´ de todas las
cosas de Cristo refiriéndose a un sumario, repetición y corrección de todo lo que
es y de lo que ocurre ´en Cristo´. Pero antes de que la gran visión en la escala
cósmica pueda ser enfocada, debemos contestar esta pregunta en la
perspectiva de nuestra propia vida. La Cuaresma, ojalá, nos haya hecho más
sensibles a este nivel de verdad y de auto-conocimiento.
Laurence Freeman
Jueves Santo, 1ero. De Abril
En una fábula de Esopo, un perro que sostiene un pedazo de pan en su boca se
mira reflejado en un charco. Al no reconocerse, abre el hocico para coger el
pan que se refleja y por lo tanto, pierde el pan que realmente tenía.
El día de hoy celebramos la institución de la Eucaristía, en que Jesús muestra
el significado de todo lo que es y de todo lo que va a lograr mañana: Este
ofrecerse en el amor produce la unión con los que reciben su don y también
con todos a los que nunca deja de ofrecérselos. El pan y el vino -símbolos
comunes de la nutrición - se convierten en el símbolo de su regalo. Pan vivo y
verdadero, no una imagen o un objeto de deseo, pero una forma y medio de la
energía del amor apremiante que satisface al alma hambrienta.
Laurence Freeman
Viernes santo, 2 de abril
Los primeros gnósticos no se permitieron a sí mismos imaginar cómo el
sufrimiento y la muerte podrían ser vinculados o asociados a Dios. Su dualismo
ha mantenido a estos dos mundos rígidamente separados. Los primeros
cristianos pudieron ver solamente la asombrosa epifanía de la cruz como el
signo del destino humano en el cual todos los mundos están conjugados en la
gloria de Dios.
La cruz significa todo lo que queremos apartar de nosotros o negar:
humillación, pena, rechazo y mortalidad. Lo impresionante que está intrínseco,
es que ésta humillación – la conclusión lógica de la humildad de Dios en la
propia encarnación – hace accesible en nosotros todo aquello a lo que
deseamos ir al encuentro y abrazar. Cuando hemos aceptado esta verdad,
difícil de creer y comprender, la muerte es vencida y no tiene poder sobre
nosotros. Podemos vivir libres de nuestro mayor temor.
Además nos hemos preparado para el nivel más profundo del significado en la
historia que espera su silenciosa explosión en un período de tres días.
Laurence Freeman
domingo, 28 de marzo de 2010
Domingo de ramos, 28 de marzo
Domingo de Ramos, 28 de Marzo
La pasión y muerte de Jesús es una enseñanza viva. Las acciones que se encarnan en la enseñanza le dan fuerza a las palabras más ordinarias generando un poder excepcional y llenan el silencio auténtico con un significado transformador. Las diferencias de perspectivas entre los relatos de los cuatro Evangelios expresan los infinitos cambios de significado dentro de estos acontecimientos históricos.
Jesús prepara a los discípulos para el misterio al que están a punto de ser introducidos, al recordarles el significado de la humildad -servicio antes que manipulación, aceptando que estamos más cerca de la verdad , entre los menos , los perdidos que entre los que se cuelgan de fachadas de su propìa autoimportancia. Los acontecimientos están empacados con tensión, casi con
la hiper realidad de una paradoja. En estos momentos intensos, nos
enfrentamos con los opuestos de éxito y fracaso, de los hemisferios de luz y oscuridad del alma, del ladrón bueno y del ladrón malo, con las polaridades de la lealtad y la traición. Por debajo de este reino de dualidad, encontramos el reino del espíritu, de la unidad. Todo esto que parece dividir, converge en la persona principal de la narración, que en si mismo parece desaparecer en lo que encarna.
Laurence Freeman
La pasión y muerte de Jesús es una enseñanza viva. Las acciones que se encarnan en la enseñanza le dan fuerza a las palabras más ordinarias generando un poder excepcional y llenan el silencio auténtico con un significado transformador. Las diferencias de perspectivas entre los relatos de los cuatro Evangelios expresan los infinitos cambios de significado dentro de estos acontecimientos históricos.
Jesús prepara a los discípulos para el misterio al que están a punto de ser introducidos, al recordarles el significado de la humildad -servicio antes que manipulación, aceptando que estamos más cerca de la verdad , entre los menos , los perdidos que entre los que se cuelgan de fachadas de su propìa autoimportancia. Los acontecimientos están empacados con tensión, casi con
la hiper realidad de una paradoja. En estos momentos intensos, nos
enfrentamos con los opuestos de éxito y fracaso, de los hemisferios de luz y oscuridad del alma, del ladrón bueno y del ladrón malo, con las polaridades de la lealtad y la traición. Por debajo de este reino de dualidad, encontramos el reino del espíritu, de la unidad. Todo esto que parece dividir, converge en la persona principal de la narración, que en si mismo parece desaparecer en lo que encarna.
Laurence Freeman
sábado, 27 de marzo de 2010
mensajes del 23 al 27 de Marzo de cuaresma
Martes 23 de marzo
Este es un buen momento, ahora que la Cuaresma llega a su fin, para reflexionar sobre lo que nos ha enseñado este año. Si desarrollamos una práctica o ejercicio especial o adoptamos una forma particular de auto-control. ¿Nos mantuvimos fieles y nos ha permitido estar más libres y centrados?
Si lo seguimos bien, ¿Tal vez nos sentimos un poco demasiado satisfechos de nosotros mismos? O por encima de todo, nos sentimos más claros en la mente y el corazón, mejor preparados en general para los misterios más profundos de los próximos días. Incluso si pensamos que no hemos aprovechado al máximo la oportunidad que ofrece la Cuaresma para la simplificación y la purificación de nuestra conciencia, ¿Qué podemos hacer
ahora para escuchar la nueva melodía, con tonalidades a la vez más obscuras y más ligeras, que pronto comenzaremos a oír?
Laurence Freeman
Miércoles 24 de marzo
Somos rápidos para enjuiciar a los demás y los comentarios que hacemos sobre ellos por lo general se enfocan en lo que, en ese instante, encontramos de atractivo, repugnante, inspirador o irritante en esas personas. No nos resistimos a pasar estos juicios sumarios a terceros que no conocen a la persona en cuestión. Cuando descubrimos que nosotros mismos somos objeto de este trato, nos sentimos indignados (o ocasionalmente halagados) por la parcialidad y carencia de sutileza.
Cada persona humana es única y, por tanto, cada uno de nosotros es sagrado. Esto significa que cualquier cosa que _decimos_ acerca de otra persona no se acerca a la verdad, de la misma manera que es inadecuada cualquier cosa que digamos acerca de Dios. El misterio de la realidad reside en su totalidad. Sólo la totalidad puede representar adecuadamente a la totalidad. Allí reside su
verdad. Esto explica por qué el silencio – compasivo, atento, criterioso y humilde – es tan necesario como base y medio de toda nuestra comunicación y entendimiento.
Así, a medida que tratamos de entender el significado de Jesús en los próximos días, -habiendo tratado de entendernos a nosotros mismos durante las últimas semanas - nuestra meditación será como siempre nuestra mejor maestra.
Laurence Freeman
Jueves 25 de Marzo, La Anunciación
Hoy - 9 meses antes de la Navidad - es la fecha en que el Verbo se hace carne. Hoy reflexionamos en nuestros corazones el misterio de la concepción de Jesús en María, cuando ella pronuncio su valiente hágase en mi según tu palabra´. Una afirmación que parecía una pequeña ola pero que era la primera señal del tsunami.
Los mayores puntos de cambio en nuestras vidas frecuentemente llegan de una forma callada sin dramas. La persona que conocemos que cambia nuestra vida. El fracaso o el éxito que da una nueva dirección a la historia de nuestra vida. Cuando ello rompe la superficie y es reconocido, establecemos un momento de reconocimiento en un aniversario. Pero las raíces van todavía
más profundo de lo que podemos seguir. En un nivel sencillamente profundo de unidad todas las causas y los efectos se encuentran. El significado - Logo - nos
toca.
Laurence Freeman
Viernes, 5ta. semana de cuaresma
Estamos condicionados desde la antigüedad a valorarnos por lo que tenemos o por lo que hemos logrado. En la antigüedad se valoraba la `fama` del heroísmo – o de un nombre que podría sobrevivirnos por muchas generaciones. Hoy en día es la celebridad – tan solo ser reconocidos y aplaudidos por no importa qué razón. A esto se añaden otros niveles de valor como los abundantes bienes materiales que conceden poder, para así ganar el temor y la dependencia de los otros. Jesús dijo: Es más difícil para la gente enganchada en esta manera de verse a si mismos, llegar al cielo – vida verdadera -- que para un camello entrar por el ojo de una aguja.
Al decir el mantra nos estamos despojando de cada una de estas falsas valoraciones. Comenzamos así a entrar al estado de pobreza de espíritu en el cual nos vamos desprendiendo más y más y aferrándonos menos y menos. Al principio esto es estimulante. El sentido de liberación es como respirar aire puro o perder peso haciéndose más ágil y vivo. Gradualmente nos damos cuenta que el abandonarse no tiene límites. Finalmente, es a nuestro propio sentido de ser que debemos entregar a lo que parece – al menos por algunos momentos - como un vacío sin sentido. Solo la experiencia de amor en el mismo corazón de este proceso nos mantiene marchando hacia el fin, que de hecho, es un eterno comienzo.
Laurence Freeman
Sábado, 27 de marzo de 2010-03-27
En el hemisferio Norte hemos tenido un largo y frío invierno. Pronto, cuando la hierba vuelva a crecer otra vez, las vacas saldrán libres y retozarán por los campos por media hora antes de que empiecen contentas a rumiar en su larga sesión de meditación bovina. Agricultores y jardineros reportan que la primavera se retrasó este año. Heladas tardías han causado pérdidas aunque debemos esperar y ver que brotará y qué tendrá que ser arrancado y echado al montón del abono.
Traumas tempranos en la niñez pueden igualmente crear heridas y bloqueos psicológicos que sólo se descubren claramente como para ser tratados más tarde en la vida. Pero el gran ciclo de muerte y renacimiento es constante y contiene todas las formas caprichosas de las estaciones y de los individuos. Encontramos nuestro significado más grande en realidades más grandes que las que usualmente creemos que somos.
Laurence Freeman
Este es un buen momento, ahora que la Cuaresma llega a su fin, para reflexionar sobre lo que nos ha enseñado este año. Si desarrollamos una práctica o ejercicio especial o adoptamos una forma particular de auto-control. ¿Nos mantuvimos fieles y nos ha permitido estar más libres y centrados?
Si lo seguimos bien, ¿Tal vez nos sentimos un poco demasiado satisfechos de nosotros mismos? O por encima de todo, nos sentimos más claros en la mente y el corazón, mejor preparados en general para los misterios más profundos de los próximos días. Incluso si pensamos que no hemos aprovechado al máximo la oportunidad que ofrece la Cuaresma para la simplificación y la purificación de nuestra conciencia, ¿Qué podemos hacer
ahora para escuchar la nueva melodía, con tonalidades a la vez más obscuras y más ligeras, que pronto comenzaremos a oír?
Laurence Freeman
Miércoles 24 de marzo
Somos rápidos para enjuiciar a los demás y los comentarios que hacemos sobre ellos por lo general se enfocan en lo que, en ese instante, encontramos de atractivo, repugnante, inspirador o irritante en esas personas. No nos resistimos a pasar estos juicios sumarios a terceros que no conocen a la persona en cuestión. Cuando descubrimos que nosotros mismos somos objeto de este trato, nos sentimos indignados (o ocasionalmente halagados) por la parcialidad y carencia de sutileza.
Cada persona humana es única y, por tanto, cada uno de nosotros es sagrado. Esto significa que cualquier cosa que _decimos_ acerca de otra persona no se acerca a la verdad, de la misma manera que es inadecuada cualquier cosa que digamos acerca de Dios. El misterio de la realidad reside en su totalidad. Sólo la totalidad puede representar adecuadamente a la totalidad. Allí reside su
verdad. Esto explica por qué el silencio – compasivo, atento, criterioso y humilde – es tan necesario como base y medio de toda nuestra comunicación y entendimiento.
Así, a medida que tratamos de entender el significado de Jesús en los próximos días, -habiendo tratado de entendernos a nosotros mismos durante las últimas semanas - nuestra meditación será como siempre nuestra mejor maestra.
Laurence Freeman
Jueves 25 de Marzo, La Anunciación
Hoy - 9 meses antes de la Navidad - es la fecha en que el Verbo se hace carne. Hoy reflexionamos en nuestros corazones el misterio de la concepción de Jesús en María, cuando ella pronuncio su valiente hágase en mi según tu palabra´. Una afirmación que parecía una pequeña ola pero que era la primera señal del tsunami.
Los mayores puntos de cambio en nuestras vidas frecuentemente llegan de una forma callada sin dramas. La persona que conocemos que cambia nuestra vida. El fracaso o el éxito que da una nueva dirección a la historia de nuestra vida. Cuando ello rompe la superficie y es reconocido, establecemos un momento de reconocimiento en un aniversario. Pero las raíces van todavía
más profundo de lo que podemos seguir. En un nivel sencillamente profundo de unidad todas las causas y los efectos se encuentran. El significado - Logo - nos
toca.
Laurence Freeman
Viernes, 5ta. semana de cuaresma
Estamos condicionados desde la antigüedad a valorarnos por lo que tenemos o por lo que hemos logrado. En la antigüedad se valoraba la `fama` del heroísmo – o de un nombre que podría sobrevivirnos por muchas generaciones. Hoy en día es la celebridad – tan solo ser reconocidos y aplaudidos por no importa qué razón. A esto se añaden otros niveles de valor como los abundantes bienes materiales que conceden poder, para así ganar el temor y la dependencia de los otros. Jesús dijo: Es más difícil para la gente enganchada en esta manera de verse a si mismos, llegar al cielo – vida verdadera -- que para un camello entrar por el ojo de una aguja.
Al decir el mantra nos estamos despojando de cada una de estas falsas valoraciones. Comenzamos así a entrar al estado de pobreza de espíritu en el cual nos vamos desprendiendo más y más y aferrándonos menos y menos. Al principio esto es estimulante. El sentido de liberación es como respirar aire puro o perder peso haciéndose más ágil y vivo. Gradualmente nos damos cuenta que el abandonarse no tiene límites. Finalmente, es a nuestro propio sentido de ser que debemos entregar a lo que parece – al menos por algunos momentos - como un vacío sin sentido. Solo la experiencia de amor en el mismo corazón de este proceso nos mantiene marchando hacia el fin, que de hecho, es un eterno comienzo.
Laurence Freeman
Sábado, 27 de marzo de 2010-03-27
En el hemisferio Norte hemos tenido un largo y frío invierno. Pronto, cuando la hierba vuelva a crecer otra vez, las vacas saldrán libres y retozarán por los campos por media hora antes de que empiecen contentas a rumiar en su larga sesión de meditación bovina. Agricultores y jardineros reportan que la primavera se retrasó este año. Heladas tardías han causado pérdidas aunque debemos esperar y ver que brotará y qué tendrá que ser arrancado y echado al montón del abono.
Traumas tempranos en la niñez pueden igualmente crear heridas y bloqueos psicológicos que sólo se descubren claramente como para ser tratados más tarde en la vida. Pero el gran ciclo de muerte y renacimiento es constante y contiene todas las formas caprichosas de las estaciones y de los individuos. Encontramos nuestro significado más grande en realidades más grandes que las que usualmente creemos que somos.
Laurence Freeman
lunes, 22 de marzo de 2010
Mensajes de cuaresma del 12 al 22 de Marzo
Viernes 12 de Marzo
El reino de los cielos no es un lugar, sino una forma de estar enamorados con
la realidad. Jesús nos dijo que es como un hombre que se tropieza con un
tesoro enterrado en el campo. Pero, añadió, también es como un mercader en
busca de perlas finas. Azar y designio. Gracia y fe. Disciplina y libertad.
Prudencia y espontaneidad. Parecen opuestos pero en realidad son dos caras
de la misma moneda, que gira eternamente en quietud, aquí y ahora, aquí por
siempre.
Sábado 13 de Marzo
Misericordia quiero no sacrificio". El profeta Oseas lo dijo y Jesús lo citó en
una de sus enseñanzas.
Muy a menudo sacrificio significa sacrificar a otros. Se necesita una
percepción muy clara, para dilucidar y enfrentar los efectos que provoca la
distorsión del ego, para ver que la naturaleza de la realidad última, es el ser
compasivo. Así que fácilmente podemos usurpar el trono de Dios y creernos
nosotros mismos, con nuestros rencores y egocéntricos puntos de vista, los
árbitros de la justicia. El egoísmo hace que creamos que podemos ser al
mismo tiempo policía, juez, jurado y carcelero. La meditación y los efectos
modificadores que produce en nosotros la práctica de la Cuaresma, nos
devuelven la claridad y la moderación de la humildad.
La Cuaresma y la meditación tienen un objetivo común - no el egoísmo de una
falsa espiritualidad - sino el espíritu de la bondad, el perdón y la mansedumbre.
En su forma pura, estas cualidades son más potentes y eficaces que todas las
formas de violencia. La meditación es una continua Cuaresma - la oración y el
ayuno mental. La Cuaresma nos recuerda a todos que la meditación enseña y
logra asirnos diariamente.
Domingo 14 de marzo,
Entonces llegó el día con el que tanto habían soñado. Y el pueblo, que había
pasado cuarenta años en el desierto, oscilando entre la esperanza y la
desesperación, haciendo de ellos mismos otra generación que no tuviera el
recuerdo de la esclavitud, entró a la Tierra Prometida. Ese mismo día el maná
cesó - el alimento especial, un poco blando, tal vez, pero que los había
acompañado tan fielmente, les fué quitado. Y, ahora, tuvieron que
acostumbrarse a los alimentos que crecían en la región. (Joshua 5:9-12)
Lunes 15 de Marzo,
Uno de los efectos mas distorsionados del ego es el de echar la culpa a los
demás para protegernos a nosotros mismos o para mantener nuestra imagen
intacta. Al verlo en Adán apuntar con el dedo a Eva y en el comportamiento aun
de los niños pequeños, concluimos que debe ser un mecanismo de defensa
muy enquistado. Este comportamiento nos lleva a todo tipo de problemas, no
siendo de poca importancia el convertir en chivo expiatorio a un inocente.
Bíblicamente, el desierto simboliza el lugar donde la simplicidad radical del
ambiente y la falta de lugares de distracción, lleva a un desapego gradual de
todas nuestras proyecciones. Idolatrar o demonizar son igualmente irreales.
En la simplicidad primeramente nos encaramos, luego nos aceptamos tal
como somos y entonces se hace más fácil tomar responsabilidad donde
debemos. El primer paso es ser honestos con nosotros mismos. Por este
motivo Jesús nos advierte no representar roles en lo externo de la religión. Es
más fácil decirlo que hacerlo; pero la meditación lo hace posible porque es
también un tipo de desierto de radical simplicidad y transparencia.
Martes 16 de marzo.
Qué diferente el mundo verde se ve con la luz del sol. Qué afirmación de
esperanza nos muestra que la primavera no nos ha olvidado. Es verdad que
hay belleza en los días grises y en los arboles desnudos, pero podemos sentir
que la primavera y el verano incorporan la profunda y central verdad de toda la
vida. El resto es preparación y cierre en el reino del tiempo. Para aquellos que
viven en los trópicos tienen diferentes lecciones en diferentes colores para
leer el libro de la naturaleza. El constante florecimiento es parte del ciclo
universal de muerte y de renacimiento. Hoy, como en eras pasadas, podemos
leer el libro simultáneamente en su diversidad global. Podemos ver y oler sus
diferencias gloriosas. Esta es la señal de la nueva sacralidad de nuestros
tiempos, una espiritualidad de mayor perspectiva e inclusividad. Esto
explica porqué la Cuaresma es el cambio de signo de las estaciones.
Laurence Freeman
Miércoles 17 de marzo,
San Patricio predicó el evangelio del perdón a las mismas personas que lo
habían esclavizado en su juventud. Se movió del peregrinaje a la misión. En
este proceso algo le abrió el interior y lo liberó tanto que se llenó con el poder
del amor que superó su amargura. Cuando leemos las vidas de los santos que,
como él, “soportaron muchas dificultades” tanto de enemigos como amigos y
que sin embargo y pese a todo continuaron alabando y sirviendo a Dios,
podemos ser un tanto escépticos y pensar que lo que se cuenta no fue tan fácil
como suena.
No cabe duda de que para ellos las cosas no fueron fáciles y de que hubo
tiempos de duda, desaliento y fracaso. Pero como vemos también a través de
personas relevantes como Nelson Mandela, Gandhi, Oscar Romero, el amor a
los enemigos no es un ideal imposible. Para alcanzar este don – necesario en
cualquier caso para nuestra propia paz mental – dos cosas deben estar en su
sitio correcto. La primera es que tenemos que saber que realmente Dios nos
ama tal y como somos; y la segunda es que en consecuencia tenemos la
gracia de la resistencia y la perseverancia. En su vejez, San Patricio escribió
sobre su vida con gratitud por esta gracia mientras rememoraba sus tiempos
de “prosperidad y adversidad”- Juan Casiano utiliza estas mismas palabras
para describir la fidelidad a nuestro mantra, a través de los altibajos de nuestra
peregrinación interior. El peregrinaje encarna una misión.
Laurence Freeman
Jueves 18 de Marzo,
Los cuarenta días de Cuaresma nos preparan para el intenso Misterio que
enfrentamos en los tres días de Pascua. Para que esta iniciación en el
misterio de Cristo tenga efecto necesitamos sentir una identificación intuitiva
con Jesús. Tal como lo expresó San León el Grande: “La verdadera reverencia
por la pasión del Señor significa enfocar los ojos de nuestro corazón en Jesús
crucificado y reconocer en él nuestra propia humanidad”.
Lo primero, entonces, es que debemos ser capaces de ver con los ojos del
corazón, que fácilmente se nublan por cualquier forma de exceso – por
ejemplo demasiada ansiedad, demasiado tiempo en el computador o más
comida de la que realmente necesitamos. Por tanto, la Cuaresma destaca el
tema de la moderación y esto inicia el proceso de purificar el corazón, de tal
manera que sea capaz de ver. Luego, usamos el poder de visión de nuestro
corazón para mirar, para enfocar nuestra atención en la experiencia que Jesús
sufrió. Entender el significado del sufrimiento es una aspiración universal. Sólo
en esta etapa es probable que podamos experimentar un sentido de
identificación. Esta experiencia no debe ser simplemente una proyección
imaginaria o psicológica que nos mantiene en el centro de la escena. “Nuestra
propia humanidad” requiere ser reconocida, dice San León, lo que significa
empezar a tener una conciencia que surge del descubrimiento de una nueva
plenitud. Algo que era muy familiar se torna de repente en algo totalmente
nuevo.
Viernes 19 de marzo,
Estás cenando con un grupo durante la Cuaresma y de pronto aparece el
postre. Has hecho la promesa de no comer postres durante la Cuaresma. De
pronto todo parece un tanto infantil y resulta que ese es tu postre favorito. Y
entonces… Puedes ver que otros no aceptan comerse el postre. Tal vez están
a dieta, haciendo un ayuno – o un poco de ambos pues toda motivación
humana es variable. En todo caso, te fortaleces por su ejemplo y te sientes
humilde por tu propia debilidad y comienzas de nuevo. La historia de la vida
espiritual – nunca perfecta, siempre redentora.
Sábado 20 de marzo,
Caravaggio pinto dos grandes obras inspiradas por el encuentro de Jesús con
los dos discípulos en el camino a Emmaus. La primera hecha en el apogeo de
su carrera y popularidad, muestra a Cristo joven sin barba en una escena llena
de una luz maravillosa. La figura a la derecha abre sus brazos tan anchos al
máximo en asombro a lo que El ha visto. La segunda pintura fue hecha en un
periodo más oscuro de su vida, cuando había caído de la fama y fortuna y
estaba en decadencia. Aquí Cristo es más viejo y sombrío, la luz es menos
intensa y la sorpresa de los discípulos parece más débil.
Las diferentes maneras en que vemos dependen de nuestro estado mental. La
fe en la cual nosotros vemos crece más profunda a pesar de la adversidad.
John Main dijo que la Meditación 'verifica las verdades de nuestra fe en nuestra
propia experiencia'. Como los cambiantes estados mentales, nosotros
estamos trabajando para reconocer y moderar mejor las enseñanzas de la
Cuaresma, entonces nuestra experiencia es variada. Tenemos fases en la
vida, altas y bajas, hasta de un momento a otro cambiamos de humor y de
perspectiva. Lo que permanece constante a través de todos estos cambios de
fortuna y emoción, tiene el derecho a ser llamado verdad.
Laurence Freeman
Domingo 21 de Marzo,
El Evangelio de hoy nos cuenta la historia de Jesús y la mujer adúltera. Es un
pasaje debatido por los académicos, pero también profundamente amado y
entendido por generaciones de Cristianos, razón por la cual ha permanecido en
el canon. ¿Por qué ha sido tan emblemático de Jesús y sus enseñanzas? No
sólo porque Él está siempre de parte de los oprimidos y marginados. Una
verdadera prueba para ver a Jesús, es estar en el lado de los perdedores, con
aquellos que se rehusan a estigmatizar o usar a otros de chivo expiatorio.
También nos muestra su profunda e inmensa gentileza para con esa parte
nuestra que en muchas oportunidades escoge señalar y condenar a otros.
Jesús no exoneró únicamente a la mujer, defendiéndola de la muchedumbre de
patriarcas enfurecidos; Él los forza, sin usar violencia, a confrontarse con ellos
mismos, con su propio autoengaño y fanatismo. Ellos no parecen arrepentirse,
pero su vergüenza los hace retirarse. Él ha salvado y ha enseñado, en un sólo
acto que une las fuerzas de la sabiduría y de la compasión.
Como dijo alguna vez un padre del desierto cuando le preguntaron cuál era la
mejor forma de encontrar la paz interior: "no juzgues a nadie y en cada
conflicto que tengas pregúntate siempre, "¿quién soy yo?"
El reino de los cielos no es un lugar, sino una forma de estar enamorados con
la realidad. Jesús nos dijo que es como un hombre que se tropieza con un
tesoro enterrado en el campo. Pero, añadió, también es como un mercader en
busca de perlas finas. Azar y designio. Gracia y fe. Disciplina y libertad.
Prudencia y espontaneidad. Parecen opuestos pero en realidad son dos caras
de la misma moneda, que gira eternamente en quietud, aquí y ahora, aquí por
siempre.
Sábado 13 de Marzo
Misericordia quiero no sacrificio". El profeta Oseas lo dijo y Jesús lo citó en
una de sus enseñanzas.
Muy a menudo sacrificio significa sacrificar a otros. Se necesita una
percepción muy clara, para dilucidar y enfrentar los efectos que provoca la
distorsión del ego, para ver que la naturaleza de la realidad última, es el ser
compasivo. Así que fácilmente podemos usurpar el trono de Dios y creernos
nosotros mismos, con nuestros rencores y egocéntricos puntos de vista, los
árbitros de la justicia. El egoísmo hace que creamos que podemos ser al
mismo tiempo policía, juez, jurado y carcelero. La meditación y los efectos
modificadores que produce en nosotros la práctica de la Cuaresma, nos
devuelven la claridad y la moderación de la humildad.
La Cuaresma y la meditación tienen un objetivo común - no el egoísmo de una
falsa espiritualidad - sino el espíritu de la bondad, el perdón y la mansedumbre.
En su forma pura, estas cualidades son más potentes y eficaces que todas las
formas de violencia. La meditación es una continua Cuaresma - la oración y el
ayuno mental. La Cuaresma nos recuerda a todos que la meditación enseña y
logra asirnos diariamente.
Domingo 14 de marzo,
Entonces llegó el día con el que tanto habían soñado. Y el pueblo, que había
pasado cuarenta años en el desierto, oscilando entre la esperanza y la
desesperación, haciendo de ellos mismos otra generación que no tuviera el
recuerdo de la esclavitud, entró a la Tierra Prometida. Ese mismo día el maná
cesó - el alimento especial, un poco blando, tal vez, pero que los había
acompañado tan fielmente, les fué quitado. Y, ahora, tuvieron que
acostumbrarse a los alimentos que crecían en la región. (Joshua 5:9-12)
Lunes 15 de Marzo,
Uno de los efectos mas distorsionados del ego es el de echar la culpa a los
demás para protegernos a nosotros mismos o para mantener nuestra imagen
intacta. Al verlo en Adán apuntar con el dedo a Eva y en el comportamiento aun
de los niños pequeños, concluimos que debe ser un mecanismo de defensa
muy enquistado. Este comportamiento nos lleva a todo tipo de problemas, no
siendo de poca importancia el convertir en chivo expiatorio a un inocente.
Bíblicamente, el desierto simboliza el lugar donde la simplicidad radical del
ambiente y la falta de lugares de distracción, lleva a un desapego gradual de
todas nuestras proyecciones. Idolatrar o demonizar son igualmente irreales.
En la simplicidad primeramente nos encaramos, luego nos aceptamos tal
como somos y entonces se hace más fácil tomar responsabilidad donde
debemos. El primer paso es ser honestos con nosotros mismos. Por este
motivo Jesús nos advierte no representar roles en lo externo de la religión. Es
más fácil decirlo que hacerlo; pero la meditación lo hace posible porque es
también un tipo de desierto de radical simplicidad y transparencia.
Martes 16 de marzo.
Qué diferente el mundo verde se ve con la luz del sol. Qué afirmación de
esperanza nos muestra que la primavera no nos ha olvidado. Es verdad que
hay belleza en los días grises y en los arboles desnudos, pero podemos sentir
que la primavera y el verano incorporan la profunda y central verdad de toda la
vida. El resto es preparación y cierre en el reino del tiempo. Para aquellos que
viven en los trópicos tienen diferentes lecciones en diferentes colores para
leer el libro de la naturaleza. El constante florecimiento es parte del ciclo
universal de muerte y de renacimiento. Hoy, como en eras pasadas, podemos
leer el libro simultáneamente en su diversidad global. Podemos ver y oler sus
diferencias gloriosas. Esta es la señal de la nueva sacralidad de nuestros
tiempos, una espiritualidad de mayor perspectiva e inclusividad. Esto
explica porqué la Cuaresma es el cambio de signo de las estaciones.
Laurence Freeman
Miércoles 17 de marzo,
San Patricio predicó el evangelio del perdón a las mismas personas que lo
habían esclavizado en su juventud. Se movió del peregrinaje a la misión. En
este proceso algo le abrió el interior y lo liberó tanto que se llenó con el poder
del amor que superó su amargura. Cuando leemos las vidas de los santos que,
como él, “soportaron muchas dificultades” tanto de enemigos como amigos y
que sin embargo y pese a todo continuaron alabando y sirviendo a Dios,
podemos ser un tanto escépticos y pensar que lo que se cuenta no fue tan fácil
como suena.
No cabe duda de que para ellos las cosas no fueron fáciles y de que hubo
tiempos de duda, desaliento y fracaso. Pero como vemos también a través de
personas relevantes como Nelson Mandela, Gandhi, Oscar Romero, el amor a
los enemigos no es un ideal imposible. Para alcanzar este don – necesario en
cualquier caso para nuestra propia paz mental – dos cosas deben estar en su
sitio correcto. La primera es que tenemos que saber que realmente Dios nos
ama tal y como somos; y la segunda es que en consecuencia tenemos la
gracia de la resistencia y la perseverancia. En su vejez, San Patricio escribió
sobre su vida con gratitud por esta gracia mientras rememoraba sus tiempos
de “prosperidad y adversidad”- Juan Casiano utiliza estas mismas palabras
para describir la fidelidad a nuestro mantra, a través de los altibajos de nuestra
peregrinación interior. El peregrinaje encarna una misión.
Laurence Freeman
Jueves 18 de Marzo,
Los cuarenta días de Cuaresma nos preparan para el intenso Misterio que
enfrentamos en los tres días de Pascua. Para que esta iniciación en el
misterio de Cristo tenga efecto necesitamos sentir una identificación intuitiva
con Jesús. Tal como lo expresó San León el Grande: “La verdadera reverencia
por la pasión del Señor significa enfocar los ojos de nuestro corazón en Jesús
crucificado y reconocer en él nuestra propia humanidad”.
Lo primero, entonces, es que debemos ser capaces de ver con los ojos del
corazón, que fácilmente se nublan por cualquier forma de exceso – por
ejemplo demasiada ansiedad, demasiado tiempo en el computador o más
comida de la que realmente necesitamos. Por tanto, la Cuaresma destaca el
tema de la moderación y esto inicia el proceso de purificar el corazón, de tal
manera que sea capaz de ver. Luego, usamos el poder de visión de nuestro
corazón para mirar, para enfocar nuestra atención en la experiencia que Jesús
sufrió. Entender el significado del sufrimiento es una aspiración universal. Sólo
en esta etapa es probable que podamos experimentar un sentido de
identificación. Esta experiencia no debe ser simplemente una proyección
imaginaria o psicológica que nos mantiene en el centro de la escena. “Nuestra
propia humanidad” requiere ser reconocida, dice San León, lo que significa
empezar a tener una conciencia que surge del descubrimiento de una nueva
plenitud. Algo que era muy familiar se torna de repente en algo totalmente
nuevo.
Viernes 19 de marzo,
Estás cenando con un grupo durante la Cuaresma y de pronto aparece el
postre. Has hecho la promesa de no comer postres durante la Cuaresma. De
pronto todo parece un tanto infantil y resulta que ese es tu postre favorito. Y
entonces… Puedes ver que otros no aceptan comerse el postre. Tal vez están
a dieta, haciendo un ayuno – o un poco de ambos pues toda motivación
humana es variable. En todo caso, te fortaleces por su ejemplo y te sientes
humilde por tu propia debilidad y comienzas de nuevo. La historia de la vida
espiritual – nunca perfecta, siempre redentora.
Sábado 20 de marzo,
Caravaggio pinto dos grandes obras inspiradas por el encuentro de Jesús con
los dos discípulos en el camino a Emmaus. La primera hecha en el apogeo de
su carrera y popularidad, muestra a Cristo joven sin barba en una escena llena
de una luz maravillosa. La figura a la derecha abre sus brazos tan anchos al
máximo en asombro a lo que El ha visto. La segunda pintura fue hecha en un
periodo más oscuro de su vida, cuando había caído de la fama y fortuna y
estaba en decadencia. Aquí Cristo es más viejo y sombrío, la luz es menos
intensa y la sorpresa de los discípulos parece más débil.
Las diferentes maneras en que vemos dependen de nuestro estado mental. La
fe en la cual nosotros vemos crece más profunda a pesar de la adversidad.
John Main dijo que la Meditación 'verifica las verdades de nuestra fe en nuestra
propia experiencia'. Como los cambiantes estados mentales, nosotros
estamos trabajando para reconocer y moderar mejor las enseñanzas de la
Cuaresma, entonces nuestra experiencia es variada. Tenemos fases en la
vida, altas y bajas, hasta de un momento a otro cambiamos de humor y de
perspectiva. Lo que permanece constante a través de todos estos cambios de
fortuna y emoción, tiene el derecho a ser llamado verdad.
Laurence Freeman
Domingo 21 de Marzo,
El Evangelio de hoy nos cuenta la historia de Jesús y la mujer adúltera. Es un
pasaje debatido por los académicos, pero también profundamente amado y
entendido por generaciones de Cristianos, razón por la cual ha permanecido en
el canon. ¿Por qué ha sido tan emblemático de Jesús y sus enseñanzas? No
sólo porque Él está siempre de parte de los oprimidos y marginados. Una
verdadera prueba para ver a Jesús, es estar en el lado de los perdedores, con
aquellos que se rehusan a estigmatizar o usar a otros de chivo expiatorio.
También nos muestra su profunda e inmensa gentileza para con esa parte
nuestra que en muchas oportunidades escoge señalar y condenar a otros.
Jesús no exoneró únicamente a la mujer, defendiéndola de la muchedumbre de
patriarcas enfurecidos; Él los forza, sin usar violencia, a confrontarse con ellos
mismos, con su propio autoengaño y fanatismo. Ellos no parecen arrepentirse,
pero su vergüenza los hace retirarse. Él ha salvado y ha enseñado, en un sólo
acto que une las fuerzas de la sabiduría y de la compasión.
Como dijo alguna vez un padre del desierto cuando le preguntaron cuál era la
mejor forma de encontrar la paz interior: "no juzgues a nadie y en cada
conflicto que tengas pregúntate siempre, "¿quién soy yo?"
viernes, 12 de marzo de 2010
Martes, Miércoles y Jueves, 3ra. semana de Cuaresma
Martes, 9 demarzo de 2010
A esta altura de la Cuaresma deberíamos estar más claros sobre las áreas en
nosotros en las que necesitamos cambiar, abrirnos y permitir que el espíritu
trabaje. Ese trabajo toma más de cuarenta días, pero la Cuaresma puede poner
en foco las areas que debemos cambiar y simplemente al estar concientes de
ellas empezamos a generar cambio.
Una de estas areas tiene que ver con el perdón. Podemos "haber salido" de
una etapa de dolor, traición o pérdida muy superficialmente. Bajo la superficie
podemos permanecer apegados al enojo o a la tristeza por lo que nos hicieron.
Perdonar es más que dar la absolución. Es también dejar pasar y olvidar
totalmente. Sanamos y nos reconciliamos cuando realmente nos olvidamos de
lo que nos hicieron, no una sino "setenta veces siete" veces - es decir,
continuamente.
Laurence Freeman
Miércoles, 10 de marzo de 2010
Un hombre maduro con los ojos abiertos a la distancia te mira y dice que ha
terminado su obra pero quiere aprender a meditar. Un niño con una confianza
que no cuestiona te mira directo y cierra sus ojos para meditar. Entre los dos,
y abrazándolos, se halla el Espíritu de Cuaresma.
Laurence Freeman
Jueves, 11 de marzo de 2010
Uno de los primeros maestros Cristianos dijo que la oración ha reemplazado al
sacrificio en nuestra relación con Dios. Esto aclara el punto de Jesús cuando Él
dice “los adoradores que el Padre quiere adoran en espíritu y en verdad”. Este
fundamental momento decisivo en la conciencia religiosa no invalida todas las
observancias religiosas sino que cambia la forma en que las comprendemos y
les da un nuevo propósito. Si dejamos de comer caramelos en Cuaresma no es
para acercarnos a Dios a través del sufrimiento. Es más bien para enfocarnos
y concentrarnos mejor en el acto puro de la atención – el sacrificio del corazón
– eso es oración.
Laurence Freeman
A esta altura de la Cuaresma deberíamos estar más claros sobre las áreas en
nosotros en las que necesitamos cambiar, abrirnos y permitir que el espíritu
trabaje. Ese trabajo toma más de cuarenta días, pero la Cuaresma puede poner
en foco las areas que debemos cambiar y simplemente al estar concientes de
ellas empezamos a generar cambio.
Una de estas areas tiene que ver con el perdón. Podemos "haber salido" de
una etapa de dolor, traición o pérdida muy superficialmente. Bajo la superficie
podemos permanecer apegados al enojo o a la tristeza por lo que nos hicieron.
Perdonar es más que dar la absolución. Es también dejar pasar y olvidar
totalmente. Sanamos y nos reconciliamos cuando realmente nos olvidamos de
lo que nos hicieron, no una sino "setenta veces siete" veces - es decir,
continuamente.
Laurence Freeman
Miércoles, 10 de marzo de 2010
Un hombre maduro con los ojos abiertos a la distancia te mira y dice que ha
terminado su obra pero quiere aprender a meditar. Un niño con una confianza
que no cuestiona te mira directo y cierra sus ojos para meditar. Entre los dos,
y abrazándolos, se halla el Espíritu de Cuaresma.
Laurence Freeman
Jueves, 11 de marzo de 2010
Uno de los primeros maestros Cristianos dijo que la oración ha reemplazado al
sacrificio en nuestra relación con Dios. Esto aclara el punto de Jesús cuando Él
dice “los adoradores que el Padre quiere adoran en espíritu y en verdad”. Este
fundamental momento decisivo en la conciencia religiosa no invalida todas las
observancias religiosas sino que cambia la forma en que las comprendemos y
les da un nuevo propósito. Si dejamos de comer caramelos en Cuaresma no es
para acercarnos a Dios a través del sufrimiento. Es más bien para enfocarnos
y concentrarnos mejor en el acto puro de la atención – el sacrificio del corazón
– eso es oración.
Laurence Freeman
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