El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

viernes, 30 de diciembre de 2011



"Queridos amigos meditadores:

Hoy 30 de diciembre hacemos memoria de la muerte del padre John Main en 1982.
Quiero recordar que gracias a su intuición y a su trabajo constante, la Iglesia pudo volver a las "Fuentes" más antiguas y más puras de su tradición espiritual, esas fuentes que comparte con las religiones más antiguas de la humanidad, y así vivir una renovación espiritual muy importante, sobre todo para los laicos, que me parece aún no se ha valorado en toda su amplitud.

Es mi deseo que podamos continuar su obra en el mundo volviendo cada día al silencio, volviendo cada día a Cristo, cada uno desde su propio carisma, como una forma sencilla pero poderosa de anunciar la Buena Noticia de Jesús para todos los hombres.

Les dejo unas palabras del padre John Main que es bueno tener presentes, porque van al centro del mensaje de los Evangelios:

"Lo que sabemos de las enseñanzas de Jesús es que nos llenamos infinitamente de vida cuando somos uno con la fuente de nuestro ser y entramos de lleno en unión con nuestro Creador, el Uno que "Es", un Dios que se describe como "Yo Soy"...

...Jesús nos dice que si nos abrimos a Él, si tenemos el coraje de escucharlo, de oir lo que dice, entonces la Vida Eterna, la Vida Infinita y la expansión infinita de la Vida serán nuestras. Ese es el misterio. Es a esto a lo que somos invitados a abrirnos. Es a esto a lo que somos invitados a proclamarle al mundo...".

(John Main OSB, El camino de la meditación. Momento de Cristo, Colombia 2009, 33 . 37).

lunes, 26 de diciembre de 2011

Navidad

Navidad 2011

El mantra……se recita continuamente sin prestar atención a los sentimientos: “en tiempos de guerra y en tiempos de paz,” como lo leemos en La nube de lo desconocido; “en tiempos de prosperidad y de adversidad,” como dice Juan Casiano; “desde el comienzo al fin de cada meditación,” de acuerdo a John Main.

Con la práctica el mantra empuja sus raíces más y más profundamente dentro de nuestro ser, creando una armonía entre el consciente y el inconsciente. Desciende imperceptible y gradualmente de la cabeza al corazón. Decimos el mantra fuera de hora, luego lo sentimos resonar, después lo escuchamos con menor esfuerzo y más atención.

Naturalmente, tenemos días tormentosos o períodos de sequedad en meditación cuando parece casi imposible recitar el mantra. Buscamos una justificación para sentarnos y meditar. Cuando lo hacemos, el mantra es inmediatamente llevado por las olas de pensamientos y emociones. Pero si perseveramos o comenzamos una vez más, entonces, como la semilla de la parábola que crece en el oscuro vientre de la tierra (sin saberlo, dice Jesús) el mantra nos guiará más profundamente. Con esta profundidad, el gran regalo de compasión y quietud interior necesario para una mejor y más completa atención, para una trascendencia más generosa, se hará más claro, quieto y autoconsciente. El mantra progresará imperceptiblemente a través del
Espacio de quietud, entre las olas de pensamientos de la vida interior…

Con el tiempo nos llevará a la auténtica pobreza donde aprenderemos simplemente, a ser. El experimentar esta maravillosa realidad de tiempo en tiempo nos fortalecerá para soportar muchas dificultades y desilusiones a lo largo del camino. Tendremos días de fracaso… Pero a pesar que a veces nos parece retroceder, si hay fe, el crecimiento no se detendrá y en la noche más oscura una luz invisible continuará brillando.

Una selección del libro de Laurence Freeman OSB, JESÚS: EL MAESTRO INTERIOR (New York: Continuum, 200) pp. 226 al 227.


Dios todopoderoso y Padre de luz,
Un niño ha nacido para nosotros y un niño nos ha sido dado.
Tu Palabra eterna ha descendido del cielo
en el silencio expectante de la noche,
ahora Tu iglesia se ha llenado de maravilla
por la proximidad de su Dios.
Abramos nuestros corazones para recibir esta vida
Y aumentar así nuestra visión al despuntar el alba,
Que nuestras vidas se llenen con la paz y la gloria de Dios,
que vive y reina eternamente.

“Oración de Navidad” de Oración de Navidad: La Liturgia de las Horas (New York: Catholic Book Publishing, 1976) p. 146.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA NAVIDAD ES UNA ESTACIÓN






La Navidad es el tiempo en que de una manera más viva nos percatamos de la misteriosa mezcla de lo ordinario y de lo sublime en todos los aspectos de una vida Cristiana. Es importante verla como una mezcla, no como una oposición.

La Navidad es una fiesta de gran gozo porque viene nuestro Redentor. En todas las grandes tradiciones religiosas, el Redentor viene como un Niño. El viene a restaurar nuestra inocencia perdida, a restaurarnos a ese estado perfecto de la niñez, para convertirnos en los hijos de Dios, que le obedecemos, que lo amamos, dispuestos a servirle siempre de la forma más perfecta y generosa posible.

El estado de maravilla y de felicidad de un niño en la Navidad es correctamente visto como un sacramento en su verdadero significado. Es con la misma simpleza que debemos recibir este regalo supremo del amor de Jesús.

La Navidad es más que una fiesta - es una estación. Y como todas las estaciones, su esencia consiste en un periodo de preparación, luego el logro y luego de integración de lo que ha sido logrado en la gran estacion de la que formamos parte, la estación de nuestra propia vida´.


Father John Main, OSB
The Joy of Being


domingo, 18 de diciembre de 2011

4ta. Semana de Adviento




“De un hijo divino surgirá una raza humana y un héroe dominará el mundo, y su fama se extenderá por toda la tierra”. Estas palabras de un himno Tibetano del siglo 7tmo., sugieren cuan profunda y universal es la anticipación de que uno de nosotros vendrá y nos guiará más allá de nosotros mismos para que podamos finalmente encontrarnos a nosotros mismos. Éste que esperamos será tanto familiar como extranjero.

Las celebraciones que nos llevan hacia la Navidad son rituales religiosos, culturales y domésticos. Año tras año los repetimos y su familiaridad es parte de su esencia. Pero ellos son los que nos llevan hacia un nivel más profundo en nuestra relación con Aquel que hace su comparecencia en un presente que trasciende la historia, cada día, con cada respiro. Él es tan extraño como familiar. Él es como algo que se expresa en plenitud, como una afirmación bien elegida o un pensamiento no exteriorizado casualmente o inconscientemente sino algo bien considerado, bien articulado y preciso – una palabra poderosa y verdadera que proviene del verdadero silencio y trae consigo la realidad de ese silencio.

“Aunque manifestado, continúa siendo un extranjero” (Máximo el Confesor) y “de cualquier manera que sea comprendido, permanece misterioso” (Dionisio el Areopagita). La espera de su venida vale la pena porque no es tan solo un regalo de afuera. También se produce una implosión al despertar nuestra verdadera naturaleza haciéndonos concientes del regalo de nuestro propio ser. Su familiaridad es reconocida y cuando el alma se abre completamente, todo cambia porque lo vemos todo tal cual es.

Laurence Freeman OSB

domingo, 11 de diciembre de 2011

3ra. Semana de Adviento

Juan el Bautista fue un hombre del desierto. El se sentía atraído por el desierto, se encontraba ahí. “Yo soy la voz del que brama en el desierto”, ahí se encontraba en casa, con las langostas y su miel silvestre, mejor que en un restaurante u hotel. A pesar de ello, la gente se aglomeraba a su alrededor, él ejercía una fenomenal influencia sobre los poderosos. Libre de apegos y no perturbado por las tentaciones que dan seguridad a la que sucumbe la mayoría. Era un apasionado de la verdad y de mostrar las cosas tal cual eran. Al final, al contrariar al rey, pagó, como muchos otros profetas, su último precio, su propia vida.
El adviento no es tan solo esperar que algo pase, es una espera llena de esperanza que vive la verdad del momento, con cada inhalación, respirando la verdad. Se trata de no abandonar los pequeños compromisos ni las excepciones políticamente motivadas con la verdad que desgasta nuestra integridad.
La meditación es encontrarse en el desierto donde puede tan solo puede existir la verdad. Nuestra práctica nos enseña a vivir ahí con felicidad, sintiéndonos en casa con toda su simplicidad y nada más. Entonces, florece el amor a la verdad y nos encontramos en soledad pero no solos, nos encontramos a nosotros mismos, dándonos cuenta que no somos meros egos aislados tratando de sobrevivir y defendernos. Florecemos en valiente libertad como el Bautista que sabía que estaba al servicio de algo más grande que él mismo.
Si sabemos eso, ningún precio es demasiado.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Próxima actividad

“La meditación es el sencillo proceso por medio del cual nos preparamos en primer lugar para estar en paz con nosotros mismos, y de esta manera apreciar la paz de Dios en nuestro interior”
John Main OSB


Les invitamos a participar de una tarde de retiro contemplativo el día martes 6 de diciembre a partir de las 15 hrs. En Luis A. de Herrera 1042 apto. 908

PROGRAMA

15:00 – 15:15 Bienvenida

15:15 – 15:35 charla: El encuentro personal con Jesús en la meditación”

15:40 – 16:10 meditación

16:10 – 16:30 presentación de un dvd

16:35 – 17:05 DVD “Peregrinaje”

17:10 - 17:30 ejercicios de meditación en movimiento

17:30 – 18:15 Lectura y meditación

18:15 - 18:40 reflexión individual en silencio

18:30 - 19:00 refrigerio

19:00 – 19:30 caminata contemplativa hacia la iglesia de San Alejandro

19:30 – 20:00 misa con el Padre Daniel Kerber

20:00 – 20:45 meditación en la parroquia

20:45 – 21:00 caminata contemplativa hacia la casa del retiro

21:00 – 22:00 comida compartida (ruptura del silencio)

Por alguna consulta o duda llamar al teléfono: 26221137 o
Celular: 095575841 (Teresa)

Los esperamos,

Equipo de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana en Uruguay

lunes, 28 de noviembre de 2011

1ra. semana de Adviento





Manténganse despiertos. Esta es la enseñanza de Jesús en el evangelio para el 1er. domingo de Adviento – como tiempo de preparación para la Navidad.
He estado viajando por América del Sur y Asia las semanas pasadas y he visto los varios efectos de la crisis financiera global. Viéndolo en retrospectiva, es obvio, que hemos entrado medio dormidos a la crisis, permitiendo la oscilación entre ambición y temor que controla el mercado para inducirnos a un estado muy peligroso de adormecimiento.
Reventó la burbuja. La Realidad surgió. Y el despertar ha sido muy duro; y, como siempre, en lo que se refiere a lo financiero, más duro aún para aquellos que tienen menos y son los más vulnerables. En la vida personal frecuentemente pasamos del sonambulismo al duro despertar. Es que hay una manera de mantenerse despiertos? Podemos evitar los extremos que causan tanto sufrimiento y confusión? A menudo cuando estamos híper-activos y entusiastas nos encontramos en nuestro sueño más profundo.
La meditación – por la mañana y por la noche – es el mejor antídoto conocido por la humanidad para mantenernos despiertos, con la mente clara, sin ilusiones que nos engañen ni temores que tomen control sobre nosotros; y para mantenernos sintonizados a la belleza y frescura de la realidad de la misma manera como cada día nos invita a estar más despiertos, más verdaderos.
Nos damos cuenta cuando estamos despiertos porque mantenemos el mismo espíritu de atención entre las variadas actividades y sensaciones.
Si la meditación se ha tornado perezosa o más irregular, piensen en este tiempo de Adviento como una oportunidad para recomenzar y renovar la práctica.
Una buena práctica de lectio sería memorizar las palabras del evangelio y permitirles aclarar la mente en aquellos momentos más tensos del día, de la tarde o de la noche:
“Permanezcan despiertos porque no saben cuando llegará el patrón de casa, si por la tarde, la noche o por la mañana temprano. Y lo que te digo a ti lo digo a todos: manténganse despiertos.” (Marcos 13: 34)
Laurence Freeman OSB

sábado, 15 de octubre de 2011

Por qué temer?



“Y a ustedes, ¿quién les va a hacer daño si se esfuerzan por hacer el bien? Dichosos si sufren por causa de la justicia! No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar. Más bien honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:13-15)Honren en su corazón a Cristo...´ El mundo en que vivimos pasa. Todos lo sabemos, los reinados suben, tienen períodos de poder y luego se caen. Y la lección de la historia es que cuando se caen, se caen muy rápido. La sabiduría, en este caso, es tener la habilidad de identificar lo que dura, comprender lo que perdura y lo que es verdaderamente importante. Las primeras comunidades Cristianas comprendieron muy claramente que cada uno de nosotros poseemos, y lo poseemos en este momento, en esta vida, que hay un principio eterno en nosotros, algo en nuestro corazón que perdura para toda la eternidad – nuestro Señor Jesucristo. Por eso debemos “honrar a Cristo en nuestro corazón”.Para poder vivir nuestras vidas bien no debemos deprimirnos al ver que el mundo pasa, que las civilizaciones se caen. No debemos molestarnos cuando vemos que en el mundo hay un gran caos. Todos lo sabemos – hay mucha confusión. Hay mucha gente confusa y también podemos ver que también en nuestras vidas tenemos períodos de confusión y de caos. Pero el reto que cada uno tenemos, y que cada ser humano debe finalmente enfrentar, es el poder encontrar en el mundo real, en este mundo caótico y que pasa, la paz verdadera, el orden y la armonía adecuada y que permitirá dar sentido a las voces que compiten por nuesetra atención. De nuevo, las primeras comunidades Cristianas veían esto con mucha claridad, pues lo sabían por su propia experiencia que Jesús mismo es el camino al orden, a la armonía y a la paz. Ellos sabían que El es el camino que nos lleva a la armonía resonante de la misma Trinidad, al orden, al supremo orden que está basado en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.El camino de la meditación no es un camino de escape. Sobre todo, no es un camino a la ilusión. No estamos tratando de escaparnos de un mundo con fines desordenados o principios caóticos ni tampoco estamos tratando de construir un mundo alternativo de ilusiones de nosotros mismos. Lo que Jesús nos promete es que si nos afianzamos en El, en reverencia en nuestro corazón, si creemos en El y en Aquel que lo envió, entonces todo el caos y la confusión del mundo dejan de tener poder sobre nosotros. Las tensiones, las cadenas, los retos, están ahí pero sin que puedan destruirnos, pues hemos encontrado la roca que es Cristo. Esta es la tarea real. Este es el reto real que cada uno de nosotros debemos de enfrentar para entrar a la realidad de Cristo, la roca en la que debemos construir nuestras vidas, con la absoluta seguridad de que El nos ama con nuestros errores, con nuestros cambios de corazón y de mente y en todo momento de nuestras vidas, hasta el último momento de nuestra vida, porque El es el Amor supremo.Es por eso que San Pedro nos dice qué importante es honrar a Cristo en nuestro corazón. Arraigados en El, entonces nos arraigamos en el principio de la vida, en la misma realidad, y fundados en El, nada tiene poder sobre nosotros, ni siquiera la muerte. El reto es encontrar el camino hacia El, encontrando el camino hacia nuestro corazón y que lo podamos honrar desde ahí. El camino de la meditación es consecuentemente un camino para aprender a morir a la ilusión, a la irrealidad, y así de esta manera aprendemos a resucitar con Cristo, a resucitar más allá de nosotros mismos y de nuestras limitaciones a la vida eterna. Es aprender esto ahora, hoy mismo, y dejar de posponer la vida eterna cuando nos vayamos al cielo. El Reino de los Cielos está aquí entre nosotros, y debemos abrirnos a ello porque, como lo dice San Pedro, debemos estar vivos en el Espíritu y estar totalmente vivos en la vida de Dios. Como Cristianos, no debemos conformarnos con menos. Nuestra vida Cristiana no es cuestión de solamente pasar por la vida. Cada palabra en el Nuevo Testamento nos dice que es de suprema importancia que debemos vivir nuestras vidas en una continua expansión, expansión del corazón, expansión del Espíritu, creciendo en el amor y arraigándonos cada vez más en Dios. Cada uno de nosotros debemos entender nuestro potencial, que estamos expandiendo nuestro universo, por lo que cada uno de nosotros posee el potencial de energía-expansión que no es nada menos que infinita.En la misma carta de San Pedro él nos dice que debemos vivir una vida de orden, fundada en la oración, y nos dice que nos amemos unos a otros con toda nuestra fuerza. Este es el camino de la meditación – tocar la fuente de la vida, la fuente de la energía y del poder, para que así podamos vivir nuestras vidas en plenitud. Y lo hacemos honrando al Señor en nuestro corazón. Mira de nuevo lo que dice San Pedro:“Y a ustedes, ¿quién les va a hacer daño si se esfuerzan por hacer el bien? Dichosos si sufren por causa de la justicia! No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar. Más bien honren en su corazón a Cristo como Señor.... Por esto también se les predicó el Evangelio aún a los muertos para que, a pesar de haber sido juzgados según criterios humanos en lo que atañe al cuerpo, vivan conforme a Dios en lo que atañe al espíritu... así que para poder orar bien, manténganse sobrios y con la mente despejada. Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados”. (1 Pedro 3:13-15; 4:6

Laurence Freeman OSB

domingo, 9 de octubre de 2011

Porqué meditamos?

Una de las preguntas que enfrentamos los meditadores es: "¿Porqué meditamos?" Supongo que ninguno de nosotros meditaríamos si no hubiéramos pensado que la vida no es solo producir o consumir. Sabemos que no podremos encontrar algo permanente o significativo que vaya más allá del producir o consumir. Entonces buscamos lo duradero, el significado último. Llegamos a la meditación porque un instinto interno nos dice que no lograremos encontrar la satisfacción en consumir o producir ni tampoco podremos encontrar esa satisfacción fuera de nosotros mismos. Debemos comenzar con nosotros mismos.

En nuestra sociedad mucha gente enfrenta los problemas del ser, de la vida, de lo que esta significa y busca refugio en la inconsciencia o en el olvido. Se puede sintetizar con esta frase: “Estar mentalmente drogado”. Marx, una de las influencias más formativas de nuestra sociedad veía la religión como el opio de los pueblos. De cierta forma podemos volcarnos a la religión como una forma de anestesia para confrontar o colocarnos en un estado de inconsciencia. Pero la meditación cristiana nada tiene que ver con la anestesia. La meditación es el camino a la iluminación, hacia la luz y hacia la vida. El mensaje de Cristo es de vitalidad y de iluminación. Y el camino para ello es un camino de sencillez, de no distraernos por todo aquello que pasa, sino que cada vez nos comprometemos más con lo que es duradero y eterno.Nuestro propio espíritu es duradero. Nuestro propio espíritu es eterno en Dios. Esto está bien como reflexión intelectual o religiosa, incluso, como convicción religiosa. Pero el llamado del Cristianismo es un llamado auténtico de una verdadera doctrina espiritual – abrirte a tu espíritu eterno, abrirte a estar arraigado en lo Eterno. Empieza a hacer camino, empieza tu peregrinaje hacia la luz, hacia la plenitud del significado. Entonces, cuál es el camino?Es un camino de pobreza y de simplicidad, porque el camino hacia la plenitud del conocimiento es el camino de desaprender. Permíteme recordarte cómo es el camino de la meditación: “Primero siéntate y permanece quieto. Cierra tus ojos y comienza a repetir tu palabra, ´Maranatha¨. Recita tu palabra con toda atención, pero relajadamente, repítela con toda lealtad pero serenamente en cuatro sílabas igualmente acentuadas: Ma-ra-na-tha´.Repetimos esta palabra porque estamos haciendo un peregrinaje más allá de nosotros mismos, más allá de nuestras limitaciones. Para poder ir más allá de nosotros mismos debemos trascender nuestra imaginación, y la palabra es el camino, el vehículo que nos lleva hacia delante. El reto de la meditación es el poder tomar la disciplina de repetir la palabra y al continuar diciéndola aprendemos a ser pacientes, aprendemos a esperar yal movernos hacia delante, llegamos a nuestro centro. El camino a la riqueza duradera es un camino de pobreza. El camino a la iluminación es por la oscuridad. Debemos pasar por esto con una mayor disciplina y con una mayor lealtad.Pero debemos comprender esto – es un camino sencillo. Es integralmente sencillo. Es un camino seguro. Lo único que se requiere es el retornar diario a ello – sin exigencias ni sin medidas de éxito materialistas. Simplemente la fidelidad, la simple pobreza de espíritu. Cada mañana y cada noche dedicas tu tiempo no a aquello que pasa, sino a lo que perdura: tu espíritu vivo y lleno de la luz de Dios. Tenemos un llamado maravilloso. Escucha como lo describe San Pablo a los Tesalonicenses:
Nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”.
John Main

viernes, 1 de abril de 2011

Viernes de cuaresma, 3ra. semana

"El gran crítico literario del siglo XVIII, Dr. Samuel Johnson, uno de mis héroes, cierta vez hizo una pésima reseña de un popular poema épico. Su oponente preguntó como es que se atrevía a atacar algo de tal magnitud que el mismo no podía producir. El Dr. Johnson respondió que si bien el no podía hacer una mesa, podía darse cuenta de si la mesa estaba o no bien hecha. Si, igual que yo, tú eres musicalmente analfabeto, podrías igualmente ser capaz de apreciar, amar y necesitar a la música como parte de tu vida. Estarías mejor capacitado si la pudieras analizar técnicamente-quizás - pero lo mismo puedes apreciar y beneficiarte de lo que no puedes describir. Toda la humanidad está en esta situación con relación al misterio máximo de la realidad. Si lo puedes comprender, no es Dios, decía San Agustín. Qué observación interesante proveniente de uno de los grandes intelectos de la cultura occidental. El símbolo budista es el de las cuerdas de un arpa-si están muy ajustadas o muy sueltas no se puede tocar música. Los maestros cristianos del Desierto usaban la imagen de un arco-si está muy tenso se romperá, y si está muy laxo no tendrá la tensión necesaria para lanzar una flecha. Aplica esto a tu meditación o a tu disciplina de Cuaresma (si recuerdas qué es) y a tu personalidad (como puedas apreciarla) y a tu estilo de vida. ¿Acaso no sugiere que lo que estamos buscando no esta lejos, fuera de nuestro alcance, sino meramente en otra longitud de onda con la que debemos ponernos en sintonía? Los que tengan oídos para oír, oigan, dijo Jesús. Recitar el mantra nos enseña esto directamente. Laurence Freeman OSB

Viernes de cuaresma, 3ra. semana

"El gran crítico literario del siglo XVIII, Dr. Samuel Johnson, uno de mis héroes, cierta vez hizo una pésima reseña de un popular poema épico. Su oponente preguntó como es que se atrevía a atacar algo de tal magnitud que el mismo no podía producir. El Dr. Johnson respondió que si bien el no podía hacer una mesa, podía darse cuenta de si la mesa estaba o no bien hecha. Si, igual que yo, tú eres musicalmente analfabeto, podrías igualmente ser capaz de apreciar, amar y necesitar a la música como parte de tu vida. Estarías mejor capacitado si la pudieras analizar técnicamente-quizás - pero lo mismo puedes apreciar y beneficiarte de lo que no puedes describir. Toda la humanidad está en esta situación con relación al misterio máximo de la realidad. Si lo puedes comprender, no es Dios, decía San Agustín. Qué observación interesante proveniente de uno de los grandes intelectos de la cultura occidental. El símbolo budista es el de las cuerdas de un arpa-si están muy ajustadas o muy sueltas no se puede tocar música. Los maestros cristianos del Desierto usaban la imagen de un arco-si está muy tenso se romperá, y si está muy laxo no tendrá la tensión necesaria para lanzar una flecha. Aplica esto a tu meditación o a tu disciplina de Cuaresma (si recuerdas qué es) y a tu personalidad (como puedas apreciarla) y a tu estilo de vida. ¿Acaso no sugiere que lo que estamos buscando no esta lejos, fuera de nuestro alcance, sino meramente en otra longitud de onda con la que debemos ponernos en sintonía? Los que tengan oídos para oír, oigan, dijo Jesús. Recitar el mantra nos enseña esto directamente. Laurence Freeman OSB

miércoles, 30 de marzo de 2011

Miércoles de cuaresma, 3ra. semana

Si encuentras a Buddha en el camino, mátalo: famoso dicho zen. Después de la Resurrección, de acuerdo a los discípulos camino a Emaus, se dice que al partir el pan, sus ojos se abrieron y ellos Lo reconocieron, luego, ‘El desapareció de su vista’ Toda tradición espiritual tiene un elemento iconoclasta, como destruir incluso las imágenes sagradas y el desprecio de todo dogma a expensas del verdadero soberano. San Gregorio de Nyssa llegó a decir que toda imagen de Dios es un ídolo. Si visitamos una bella iglesia de campo inglesa, pulida por centurias de cultos vemos las estatuas de Jesús, de María y de los santos decapitadas por extremistas puritanos, fundamentalistas de otrora. Entonces, la tristeza toca nuestras almas debido a la insensible profanación de la belleza e intolerancia en contra de las formas de reverencia practicadas por otros. Cuando los talibanes destruyeron los antiguos y enormes Buddhas de Bamiya, el mundo se estremeció. Poner en tela de juicio las imágenes incluso las sagradas es necesario, aunque no siempre. Tomen una bella percepción nacida en un glorioso momento de sabiduría, transfórmenla en una idea, luego en una verdad no-negociable; congélenla en un particular conjunto de palabras y transfórmenla en un test de ingreso del grupo al que ustedes pertenecen. La forma rígida de la percepción original necesita ser destruida – a pesar que parece que estuviera desapareciendo y tememos al vacío que se muestra. Luego la percepción retorna liberada de su caparazón y el vacío se muestra como una fresca y fragante plenitud. Lo opuesto de esto es sin embargo, adicción a una ironía estéril. En lugar de destruir lo sagrado, que es una forma de blasfemia que contrariamente expresa verdadera reverencia – adoración en espíritu y verdad – la constante ironía y el escepticismo nos consumen. Ello nos dice que nada es sagrado. Que cualquier cosa que tome la forma de una experiencia genuina de verdad es inmediatamente pisoteada por un tipo de juicio salvaje, una anarquía del espíritu. Durante la Cuaresma, recordamos la importancia de esto – las estatuas y crucifijos en las iglesias católicas no son destruidos sino cubiertos con telas de color púrpura. Pero el propósito es agudizar nuestra habilidad para reconocer lo divino en su momento de revelación, lo cual, en lo que al ego concierne, es también el momento de su desaparición. Recitar el mantra nos enseña esto directamente. Laurence Freeman OSB

domingo, 27 de marzo de 2011

Nueva santidad

"Un día, al calor del medio día, cansado y sediento, Jesús para junto a un pozo y le pide de beber a una mujer extranjera, de una tribu hostil. Sorprendida de que El ignorara la división entre ellos, pero también exuberante e independiente, ella lo desafia. Su conversación lo conduce a hacer la única revelación directa de sí mismo de los Evangelios. Normalmente su preocupación era el transformar la mente de la gente por sabiduría, en vez de darles etiquetas pre-fabricadas. Aunque Él es un nativo que se identifica con sus paisanos y su cultura, también se eleva a una perspectiva universal. Desde esta perspectiva Él hace una gran afirmación que inicia la evolución del significado de la religión en asuntos humanos, afirmación que hoy en día todavía se debate por lograrse. Los adoradores que el Padre quiere, son los que adoran en espíritu y en verdad. Este es el tema del tercer domingo de Cuaresma, que enfatiza lo que la Cuaresma nos enseña. La verdadera adoración resuena con lo que Simone Weill dos mil años más tarde llamaba nueva santidad. La santidad ya no se puede identificar con el cumplimiento de una serie de reglas y de tradiciones. Ser santo significa ser simultáneamente hijo de Dios y ciudadano del mundo. Esta revolucionaria y magnífica visión de la excelencia humana eleva el espíritu humano pero también llena nuestra psique con un sentido de dolorosa pérdida y de nostalgia. Pareciera que lo local se ha evaporado o se absorbió en lo global. La gente religiosa que ama su cultura y sus tradiciones encuentra difícil el enfocarse más allá de sus límites en un horizonte más distante sin sentir que han perdido, o incluso, traicionado sus propias raíces. Este es el costo de negarse a uno mismo. De hecho, la universalidad de la mente de Cristo no es como nuestra globalización contemporánea. En vez de borrar las diferencias, las celebra, pero en un catolicismo, en una universalidad que redefine lo local y niega la indulgencia egotista de competir con otros. Esta es la dirección en la que aún nos movemos, torpemente a veces; pero, afortunadamente, no hay vuelta atrás. Laurence Freeman" Traducido por Lucía - Ixtapa, Guerrero, México

sábado, 26 de marzo de 2011

Liberación del apego de lo irreal

"Es un privilegio para alguien de afuera poder entrar a una prision y meditar con los presos. Como cualquier otro grupo marginal, ellos han sido alejados de cualquier tipo de relaciones normales y por lo tanto, su nivel de conciencia es o puede ser, inusualmente directo y honesto. No todos los prisioneros llegan a meditar. Pero en mi experiencia, al hablar en prisiones, como lo hice hoy, ellos están muy receptivos a la oportunidad.
Cuando el mensaje de la oración, como atención, llega a cruzar las diferentes capas del dolor y la humillación, aparece un momento de felicidad no común para todos los involucrados. Por un momento, el espíritu del amor y de la libertad fluye en una corriente lúcida de comprensión y comunicación. La presencia espiritual que vá más allá del nombre, es muy muy fuerte después del silencio profundo y confiable de la meditacion.
Cuando termina la meditación me doy cuenta de que el oficial de la prisión que estaba sentado atrás cuidando todo, y que estaba obligado a estar ahí para protegernos, estaba meditando también. Había cerrado sus ojos, y debe haber entrado en una meditación muy profunda, ya que le estaba llevando tiempo abrirlos después de haber sonado la campana. ¿Que mejor ejemplo puede haber del poder del silencio, cuando este puede reconciliar y hacer trascender a bandos opuestos?
San Benito dice que la vida monástica debería ser siempre como la Cuaresma. Yo pienso que lo que él quiere decir es que necesitamos vivir en el corazón de la pérdida y del desapego si queremos vivenciar la savia, la esencia creciente de una nueva vida. A véces, es más fácil ver esto en las celdas de las prisiones, que en las celdas de los monasterios. Pero como en la vida de un prisionero la pérdida es involuntaria, también puede ser mas difícil aceptarla y saber aprovecharla.
Ya sea adentro o afuera, la Cuaresma se trata de la liberación del apego a las cosas, a las personas y a los pensamientos irreales sobre ellos. El primer paso para llegar a esto es la aceptación de nuestro ser, como es y donde está. Esto se repite continuamente a niveles mas profundos de simplicidad, hasta que entendemos que somos sostenidos y aceptados en los brazos amorosos de Dios.
Laurence Freeman"

lunes, 21 de marzo de 2011

Lunes de cuaresma

Lunes de Cuaresma

"Los lunes nos inspiran distintos sentimientos: entusiasmo y excitación por volver a un trabajo que amas y en el que crees y el deseo de aprender de nuevas experiencias. O sentimientos de terror y aburrimiento porque no puedes creer en el valor de lo que haces sólo para ganar lo suficiente para vivir. Hoy, también, en momentos de alto desempleo, muchos sufren el miedo a la falta de sentido que puede invadir las mentes de aquellos que no tienen la dignidad del trabajo.
"Y, qué es lo que tú haces". Es una pregunta usual cuando conoces a alguien nuevo y te sientes impaciente en categorizarlo. Su empleo -e incluso la falta del mismo - y su actitud hacia él, rápidamente lo define o etiqueta. Por supuesto es importante lo que hacemos cada día con nuestro tiempo. Aún más significante es cómo lo hacemos: un servicio que hacemos con gusto, o un tipo de esclavitud que asumimos con amargura. Pero hay otro tipo de trabajo al que somos llamados y que determina la calidad de toda nuestra vida.
El secreto es desarrollar la actitud correcta hacia nuestro trabajo: compromiso y deseo de hacer una buena tarea pero no con una obsesiva identificación con él. El balance entre compromiso y desprendimiento que afecta toda nuestra experiencia y nuestras relaciones. Quiero decir el trabajo interior hecho sin pedir recompensa que nosotros llamamos meditación.
Es el trabajo de atención - una palabra que tiene el sentido de "tender a" o "cuidar de". La remuneración de esta tarea de amor es la compasión. La empatía para las víctimas de desastres naturales, violencia o injusticia es una cosa - a menudo de corto plazo y un poco más que lástima. La compasión es otra. Nos lleva más allá de objetivizar al otro hasta experimentar algo que es el comienzo de la divinidad: la inter subjetividad. El extraño y maravilloso viaje que recomenzamos esta mañana del Lunes significa que la compasión y la auto aceptación liberadas por la atención dan sus primeros frutos en nuestra relación con nosotros mismos. Nuestro trabajo, durante los días restantes de la Cuaresma en que nos enfocamos a este trabajo interior, es elevado a un mayor nivel de conciencia y alegría gracias a esto.
Laurence Freeman"
Traducido por Javier Cosp - Asunción, Paraguay

sábado, 19 de marzo de 2011

Sábado, 1ra. semana de cuaresma

"Traición y crueldad en Libia. Una masacre de gente inocente orando en Yemén. Una secuencia similar a la de Job, de desastres naturales e inmensa pérdida en Japón. A veces es muy difícil creer en la bondad innata de la naturaleza humana o en la benevolencia de la naturaleza. Si bien la respuesta al sufrimiento y la violencia es lo que cuenta. Y cómo la gente actúa en estos momentos ilumina la verdad que siempre permanece con mayor profundidad que las apariencias y las primeras reacciones.
Una de las cualidades que muestra que el ser humano está en condiciones de levantarse en los desastres y desilusiones, es la capacidad para la autorestricción y autosacrificio. Cuando se pierde esta capacidad, la humanidad sufre una pérdida de identidad, una regresión dentro de algo oscuro y deprimente que nos espanta si no podemos integrarnos y superar para superar lo que nos pasa.
La religión es, a menudo, condenada en la actualidad por su negatividad y pensamiento limitado. Y, como en el arte o negocio, puedes encontrar buenas y malas prácticas y también éxitos. El cristianismo es, con frecuencia, caricaturizado como una religión de represíón y dedos movedizos, opuesta al placer. Aunque este tiempo ( de cuaresma ) trata de recordarnos, que el arte de la felicidad depende de nuestra capacidad para la moderación y compasión. No podemos encontrar la realización a expensas de otros o por confiar en nuestra propia seguridad, mientras dejamos de lado las necesidades de otros. Tenemos el tiempo para celebrar y seguir nuestros instintos pero esto siempre se equilibra con el tiempo de disciplina y de paciencia.
Nada nos muestra esto tan clara e intimamente - y nos prepara para aplicarlo consistentemente en nuestra vida - como la práctica de la meditación.
Laurence Freeman"

jueves, 3 de marzo de 2011

El Camino a la Eternidad

Una de las preguntas que enfrentamos los meditadores es: "¿Porqué meditamos?" Supongo que ninguno de nosotros meditaríamos si no hubiéramos pensado que la vida no es solo producir o consumir. Sabemos que no podremos encontrar algo permanente o significativo que vaya mas allá del producir o consumir. Entonces buscamos lo duradero, el significado último. Llegamos a la meditación porque un instinto interno nos dice que no lograremos encontrar la satisfacción en consumir o producir ni tampoco podremos encontrar esa satisfacción fuera de nosotros mismos. Debemos comenzar con nosotros mismos.

En nuestra sociedad mucha gente enfrenta los problemas del ser, de la vida, de lo que ésta significa y busca refugio en la inconsciencia o en el olvido. Se puede sintetizar con esta frase: “Estar mentalmente drogado”. Marx, una de las influencias más formativas de nuestra sociedad veía la religión como el opio de los pueblos. De cierta forma podemos volcarnos a la religión como una forma de anestesia para confrontar o colocarnos en un estado de inconsciencia. Pero la meditación cristiana nada tiene que ver con la anestesia. La meditación es el camino a la iluminación, hacia la luz y hacia la vida. El mensaje de Cristo es de vitalidad y de iluminación. Y el camino para ello es un camino de sencillez, de no distraernos por todo aquello que pasa, sino que cada vez nos comprometemos más con lo que es duradero y eterno.Nuestro propio espíritu es duradero. Nuestro propio espíritu es eterno en Dios. Esto está bien como reflexión intelectual o religiosa, incluso, como convicción religiosa. Pero el llamado del Cristianismo es un llamado auténtico de una verdadera doctrina espiritual – abrirte a tu espíritu eterno, abrirte a estar arraigado en lo Eterno. Empieza a hacer camino, empieza tu peregrinaje a la luz, a la plenitud del significado. Entonces, cuál es el camino?Es un camino de pobreza y de simplicidad, porque el camino a la plenitud del conocimiento es el camino de des-aprender. Permíteme recordarte cómo es el camino de la meditación: Primero siéntate y permanece quieto. Cierra tus ojos y comienza a repetir tu palabra, ´Maranatha¨. Recita tu palabra con toda atención, pero relajadamente, repítela con toda lealtad pero serenamente en cuatro sílabas igualmente acentuadas: ´Ma-ra-na-tha´.Repetimos esta palabra porque estamos haciendo un peregrinaje más allá de nosotros mismos, más allá de nuestras limitaciones. Para poder ir más allá de nosotros mismos debemos trascender nuestra imaginación, y la palabra es el camino, el vehículo que nos lleva hacia delante. El reto de la meditación es el poder tomar la disciplina de repetir la palabra y al continuar diciéndola aprendemos a ser pacientes, aprendemos a esperar y al movernos hacia delante, llegamos a nuestro centro. El camino a la riqueza duradera es un camino de pobreza. El camino a la iluminación es por la oscuridad. Debemos pasar por esto con una mayor disciplina y con una mayor lealtad.Pero debemos comprender esto – es un camino sencillo. Es integralmente sencillo. Es un camino seguro. Lo único que se requiere es el retornar diario a ello – sin exigencias ni medidas de éxito materialistas. Simplemente la fidelidad, la simple pobreza de espíritu.
Cada mañana y cada noche dedicas tu tiempo no a aquello que pasa, sino a lo que perdura: a tu espíritu vivo y lleno de la luz de Dios. Tenemos un llamado maravilloso. Escucha como lo describe San Pablo a los Tesalonicenses:“ Nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”.

sábado, 12 de febrero de 2011

La pregunta clave

Al explorar esta pregunta de Jesús,”¿Quién dicen ustedes que soy?”, he llegado a sentir que lo importante de esta pregunta es que nosotros aprendamos a escucharla. No se trata simplemente de encontrar la respuesta correcta, o muchas respuestas, sino que en realidad aprendamos a entender escuchando y que se produzca un cambio en nosotros al escuchar.Quiero volver a la meditación para explorar cómo podemos escuchar esta pregunta de la manera más profunda. Veremos entonces que la meditación es una forma de silencio y auto trascendencia, una forma de relación y soledad, una forma de leer sin palabras, de conocer sin usar el pensamiento. A través del auto conocimiento el meditador es llevado al umbral del conocimiento de Dios dentro de una relación con Jesús. Esta relación con Jesús no pide nada de nosotros salvo la entrega total del ser. La meditación, a la luz de la fe Cristiana, es un profundo encuentro con la mente de Cristo. Nos encontramos con Cristo Resucitado aunque todavía no lo reconozcamos completamente ni lo nombremos.La meditación inaugura una manera de ser completamente nueva. Es mucho menos una técnica que un modo de vida. Se inicia por la gradualmente emergente experiencia de la comunión, unidad con uno mismo y con los demás que va más allá de lo límites de toda relación dual. A pesar de que la mayoría de la gente está apasionadamente interesada en sus relaciones y las consideran lo más sagrado de sus vidas, las relaciones como tales son sólo una etapa en la jornada humana.Más allá de las relaciones- en el silencioso corazón de las mismas, donde se derrumban las paredes que nos dividen- está la unión. En una relación siempre estamos mirando al otro separado de mí. El mirar, la distancia implicada en la objetivación de la otra persona, crea el sufrimiento inherente a toda relación. Es el sufrimiento del conflicto que surge del deseo del ego de poseer y controlar. Es también el sufrimiento causado por la eventual e inevitable pérdida del que amamos. Sin embargo, en la unión, no puede existir la necesidad de poseer porque el deseo mismo ha sido trascendido. Los límites del egoísmo se disuelven. La singularidad abraza a la singularidad y encuentra el ser en los demás, la igualdad en la diferencia. El miedo y el deseo, la dominación y la sumisión se terminan. Lo que se gana es más de lo que el deseo haya podido alguna vez fantasear. Cuando las relaciones humanas, rara vez y con frecuencia muy brevemente, tocan este grado de plenitud, pueden ser realmente llamadas amistades espirituales. Ellas descubren su destino y potencial como modos de compartir a través del Espíritu en la comunidad divina del amor. En la unión el prójimo se comparte, se entra en él, se absorbe en vez de verlo afuera de mí. Estamos dentro de los demás y ellos están dentro nuestro.Todo esto es el fruto de la meditación. La semilla de la unión se encuentra, en este momento, en nuestra naturaleza humana esperando germinar. La meditación acepta esta invitación y nos prepara para la muerte que el crecimiento exige. Es importante darse cuenta de todo esto antes de empezar a meditar. La comprensión de esto nos libra de innecesarios falsos comienzos y modera la impaciencia. Nos ayuda a ver que el lugar donde debemos buscar los frutos de la meditación no es en el período mismo de meditación, lo que sucede (o no) – sino en el modo y en la calidad de nuestras vidas, particularmente en nuestras relaciones. No buscamos que pase nada extraordinario en la meditación. El asunto es ver la presencia de Dios todos los días transformar nuestra percepción de la realidad, no transformar el mundo para adecuarlo a nuestros planes, tratar de vivir “en otro mundo”. No es un escape de los problemas de la vida. No es sencillo. Pero es- y este es el aspecto más importante a descubrir de la meditación- completamente simple. La felicidad y la paz más allá de todo entendimiento que de ella resultan, es lo que sucede.A la meditación no le concierne tanto nuestra relación con Dios como nuestra unión con Dios. Esto no quiere decir que toda nuestra relación con Dios (junto con las ideas, las imágenes y el diálogo que ésta implica) se termine. La idea de relación continúa siendo el marco necesario para entender y decidir. Continúa siendo un lenguaje importante de la vida. La relación continúa durante tanto tiempo como nosotros continuemos expresándonos o pensando en términos de nuestro propio “yo”, es decir, hasta el final de los tiempos. Pero la relación también cambia radicalmente con la meditación. El lenguaje de la relación se mejora y se vuelve más significativo. Nuestro conocimiento y amor por Dios no se para en la etapa de la simple relación, sino que, como todo amor desea hacerlo, sigue avanzando hacia una unión completa. La meditación cambia completamente la manera que tenemos de entender a Dios. La consecuencia inmediata de esta profundización se siente en las relaciones con los demás. También es perceptible en el modo en que nos sentimos parte de la naturaleza. La humanidad de Jesús y su relación con el universo llegan para ser experimentados desde nuestro interior. El cambio que se experimenta en todas estas dimensiones generalmente se describe como el regreso a casa. El regreso a nosotros mismos y a nuestra innata capacidad de trascender.La meditación tiene gran importancia para el mundo moderno. La meditación es una fuente muy importante de esperanza y visión para el próximo milenio. El Cristianismo se renueva a través de la recuperación de su tradición contemplativa. Una vez superada su crisis un Cristianismo contemplativo se unirá a otras religiones como un mediador de acción compasiva y sabiduría sanadora para el mundo.Por medio de la recuperación la práctica del la meditación, la religión y la espiritualida , que en la actualidad se están separando rápidamente, pueden volver a armonizarse. Después de todo, la religión y la espiritualidad comparten la misma meta de elevar el espíritu humano. Una espiritualidad más profunda significa una oración más profunda. Y la salud de la religión es igual a la calidad de su vida de oración. Para encontrar la profundidad debemos retornar a las raíces dadoras de vida de la religión. Debemos abrazar algo antiguo como si fuera nuevo para que pueda nacer un modo contemporáneo de ver a Jesús, de escuchar su pregunta y de decir quien es Él. Su pregunta es intrínseca a la búsqueda de significado, de paz y de justicia y de una buena vida por parte de nuestra cultura. También habla sabiamente a todo lo que hoy entendemos como auto conocimiento, realización personal y trascendencia. Su pregunta puede ayudar a guiar la búsqueda del hombre moderno siempre que podamos encontrar el silencio desde donde escucharla.La tradición Cristiana nació en la primera experiencia de Cristo resucitado. Se renueva continuamente retornando a las raíces de esa experiencia. Para entender el significado Cristiano de la meditación primero debemos ver como se funda en las enseñanzas de Jesús. Los elementos principales de la meditación se encuentran en la gran enseñanza acerca de la oración en El Sermón de la Montaña.

Laurence Freeman OSBExtractos de su libroJesús, el Maestro Interior.