El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

lunes, 28 de noviembre de 2011

1ra. semana de Adviento





Manténganse despiertos. Esta es la enseñanza de Jesús en el evangelio para el 1er. domingo de Adviento – como tiempo de preparación para la Navidad.
He estado viajando por América del Sur y Asia las semanas pasadas y he visto los varios efectos de la crisis financiera global. Viéndolo en retrospectiva, es obvio, que hemos entrado medio dormidos a la crisis, permitiendo la oscilación entre ambición y temor que controla el mercado para inducirnos a un estado muy peligroso de adormecimiento.
Reventó la burbuja. La Realidad surgió. Y el despertar ha sido muy duro; y, como siempre, en lo que se refiere a lo financiero, más duro aún para aquellos que tienen menos y son los más vulnerables. En la vida personal frecuentemente pasamos del sonambulismo al duro despertar. Es que hay una manera de mantenerse despiertos? Podemos evitar los extremos que causan tanto sufrimiento y confusión? A menudo cuando estamos híper-activos y entusiastas nos encontramos en nuestro sueño más profundo.
La meditación – por la mañana y por la noche – es el mejor antídoto conocido por la humanidad para mantenernos despiertos, con la mente clara, sin ilusiones que nos engañen ni temores que tomen control sobre nosotros; y para mantenernos sintonizados a la belleza y frescura de la realidad de la misma manera como cada día nos invita a estar más despiertos, más verdaderos.
Nos damos cuenta cuando estamos despiertos porque mantenemos el mismo espíritu de atención entre las variadas actividades y sensaciones.
Si la meditación se ha tornado perezosa o más irregular, piensen en este tiempo de Adviento como una oportunidad para recomenzar y renovar la práctica.
Una buena práctica de lectio sería memorizar las palabras del evangelio y permitirles aclarar la mente en aquellos momentos más tensos del día, de la tarde o de la noche:
“Permanezcan despiertos porque no saben cuando llegará el patrón de casa, si por la tarde, la noche o por la mañana temprano. Y lo que te digo a ti lo digo a todos: manténganse despiertos.” (Marcos 13: 34)
Laurence Freeman OSB

No hay comentarios:

Publicar un comentario