El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

jueves, 3 de marzo de 2011

El Camino a la Eternidad

Una de las preguntas que enfrentamos los meditadores es: "¿Porqué meditamos?" Supongo que ninguno de nosotros meditaríamos si no hubiéramos pensado que la vida no es solo producir o consumir. Sabemos que no podremos encontrar algo permanente o significativo que vaya mas allá del producir o consumir. Entonces buscamos lo duradero, el significado último. Llegamos a la meditación porque un instinto interno nos dice que no lograremos encontrar la satisfacción en consumir o producir ni tampoco podremos encontrar esa satisfacción fuera de nosotros mismos. Debemos comenzar con nosotros mismos.

En nuestra sociedad mucha gente enfrenta los problemas del ser, de la vida, de lo que ésta significa y busca refugio en la inconsciencia o en el olvido. Se puede sintetizar con esta frase: “Estar mentalmente drogado”. Marx, una de las influencias más formativas de nuestra sociedad veía la religión como el opio de los pueblos. De cierta forma podemos volcarnos a la religión como una forma de anestesia para confrontar o colocarnos en un estado de inconsciencia. Pero la meditación cristiana nada tiene que ver con la anestesia. La meditación es el camino a la iluminación, hacia la luz y hacia la vida. El mensaje de Cristo es de vitalidad y de iluminación. Y el camino para ello es un camino de sencillez, de no distraernos por todo aquello que pasa, sino que cada vez nos comprometemos más con lo que es duradero y eterno.Nuestro propio espíritu es duradero. Nuestro propio espíritu es eterno en Dios. Esto está bien como reflexión intelectual o religiosa, incluso, como convicción religiosa. Pero el llamado del Cristianismo es un llamado auténtico de una verdadera doctrina espiritual – abrirte a tu espíritu eterno, abrirte a estar arraigado en lo Eterno. Empieza a hacer camino, empieza tu peregrinaje a la luz, a la plenitud del significado. Entonces, cuál es el camino?Es un camino de pobreza y de simplicidad, porque el camino a la plenitud del conocimiento es el camino de des-aprender. Permíteme recordarte cómo es el camino de la meditación: Primero siéntate y permanece quieto. Cierra tus ojos y comienza a repetir tu palabra, ´Maranatha¨. Recita tu palabra con toda atención, pero relajadamente, repítela con toda lealtad pero serenamente en cuatro sílabas igualmente acentuadas: ´Ma-ra-na-tha´.Repetimos esta palabra porque estamos haciendo un peregrinaje más allá de nosotros mismos, más allá de nuestras limitaciones. Para poder ir más allá de nosotros mismos debemos trascender nuestra imaginación, y la palabra es el camino, el vehículo que nos lleva hacia delante. El reto de la meditación es el poder tomar la disciplina de repetir la palabra y al continuar diciéndola aprendemos a ser pacientes, aprendemos a esperar y al movernos hacia delante, llegamos a nuestro centro. El camino a la riqueza duradera es un camino de pobreza. El camino a la iluminación es por la oscuridad. Debemos pasar por esto con una mayor disciplina y con una mayor lealtad.Pero debemos comprender esto – es un camino sencillo. Es integralmente sencillo. Es un camino seguro. Lo único que se requiere es el retornar diario a ello – sin exigencias ni medidas de éxito materialistas. Simplemente la fidelidad, la simple pobreza de espíritu.
Cada mañana y cada noche dedicas tu tiempo no a aquello que pasa, sino a lo que perdura: a tu espíritu vivo y lleno de la luz de Dios. Tenemos un llamado maravilloso. Escucha como lo describe San Pablo a los Tesalonicenses:“ Nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”.

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