El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Un extracto del libro de Laurence Freeman "Frequent Flyer"

En una tarde de agobiante calor seco en la Toscana, el ómnibus dejó a un grupo de personas de varios continentes bastante lejos del convento donde harían un retiro, debían continuar caminando cuidadosamente por una cuesta empinada hacia el convento donde se encontraba la casa de huéspedes. El sendero es una parábola, hecho de ladrillos antiguos de terracota, muchos de ellos faltantes o reemplazados por nuevos. Aunque debían cuidarse al caminar por ese sendero irregular podían ver el panorama de valle arbolado y respirar el perfume acre de la retama. Estaban también preocupados por sus valijas, y pensando como serían sus habitaciones y como sería la comida. Pero ya quedaron atrás, Londres, Houston, Singapore y Ginebra, y para su sorpresa comienzan a sentirse en casa. Han llegado. He observado esto por 15 años, las reacciones de las personas que vienen por primera vez al retiro de silencio anual de la meditación Cristiana en Monte Oliveto Maggiore, casa matriz de la Congregación Benedictina de Oliveto. La absoluta belleza física del lugar, al sur de Siena, es perturbadora al principio, es como encontrarse frente a una bellísima persona. La paz y seguridad del lugar y estar entre los monjes vestidos con hábitos blancos sintiéndose como en casa, produce asombro a medida que nos vamos acostumbrando a ello. No hay muchos lugares en el mundo moderno donde podemos encontrar un sentido de estabilidad, armonía y hospitalidad. Nuestro primer pensamiento es que siendo un hogar para otros, podríamos estar condenados a sentirnos extranjeros. Pero parece ser uno de esos raros lugares que tiene la gracia de hacer que todos nos sintamos en casa, lo que significa que podemos abandonarnos, ser nosotros mismos y, recordar quien somos verdaderamente. En esta era de fundamentalismo religioso es iluminador encontrar un entorno profundamente religioso que recibe bien a personas de diversos puntos de vista y culturas. Que no hace hincapié en diferencias ni aplica rótulos de aprobación o exclusión. Que tampoco juzga con severidad ni condena o absuelve en el nombre de Cristo, Allah o Yahweh. Creo que es la unión del cuerpo con la mente en un entorno de belleza natural, la extraordinaria amistad encontrada en contemplación con extraños, el estar juntos en una corriente viva de tradición que no ha sido condenada y que por ello no se encuentra estancada, que hace que la gente se sienta en casa. Dios, como lo expresó valientemente Aelred de Rievaulx, no es tan solo amor, Dios es amistad, con uno mismo, con los demás y con el entorno. Aquellos que no conocen la amistad no saben nada de Dios – incluso y especialmente en la más despiadada certeza de un fundamentalista religioso que defiende a Dios contra sus enemigos. La ansiedad huérfana que caracteriza a nuestra fragmentada sociedad, ha engendrado un instinto contemplativo más profundo que el fundamentalismo. En un lugar como este, el instinto de sentirse en casa con Dios intensifica entre los humanos, calidez, tolerancia, hospitalidad y una religión moderada. Es parte de la búsqueda espiritual de nuestro tiempo anhelar tal sentimiento de conexión y confianza mutua en una religión que no divide, nutre. Y tal vez es este inclusivo sentido católico de sentirnos en casa con lo diferente…. que sería el significado de la verdadera presencia. Cuando Bernardo Tolomeo, un rico noble de Siena llegó aquí en busca de Dios hace uno 700 años atrás, abandonó un hogar confortable por algo que en ese entonces era un peligroso lugar solitario. El vivió orando en soledad y cuando otras personas se unieron a él, adoptaron la Regla de San Benito. Santa Catalina de Siena, (podríamos pensar de ella como la Joan Chitister de su tiempo), lo regañó a él, a obispos y a otros religiosos por su tibieza y por aceptar demasiados monjes de familias ricas para agrandar así su base de vocación….y cuando la plaga cayó sobre Siena abandonó su hogar de contemplación y volvió a su vieja ciudad para dedicarse a cuidar de los moribundos, donde muy pronto enfermó y murió. El ciclo de su jornada muestra que el sentido pacífico al encontrar su centro y sentirse en casa, no se restringe a un lugar y que si nosotros también nos abandonamos, nos sentiremos en casa, en paz y compasión en cualquier lugar. Después de la Meditación : un extracto de Juliana de Norwich, çcapítulo 67m REVELACIONES DEL AMOR DIVINO (Londres: Penguin, 1966), p. 183. Entonces el Señor abrió mis ojos espirituales y me mostró el alma en el medio de mi corazón. El alma era tan grande como si fuera un mundo eterno así como también un reino bienaventurado. En ese estado la sintió como la ciudad más gloriosa. En el medio estaba sentado el Señor Jesús….más gloriosamente está él sentado dentro del alma, en descanso y en paz….no abandonará el lugar que tiene en nuestra alma por siempre….pues dentro de nosotros él se encuentra completamente en casa.

lunes, 25 de junio de 2012

24-06-2012

Extracto del libro de John Main OSB, “From Isolation to Love”, THE WAY OF UNKNOWING (New York: Crossroad, 1990), pp. 44-46. Meditamos porque sabemos con certeza que debemos pasar a través y más allá de nuestra propia esterilidad. Debemos trascender la esterilidad del sistema cerrado, de una mente puramente introspectiva. Sabemos, con toda claridad, que debemos pasar más allá del aislamiento hacia el amor. Es curioso que la introspección nos lleve a tal esterilidad. ¿Por qué esa introspección o auto-centrada conciencia es tan estéril? Supongan que tratamos de analizar alguna experiencia nuestra. La casi inevitable consecuencia es que finalizaremos observándonos en el acto de observación. Cuanto más profundo es el grado al que llegamos al adentrarnos en nosotros mismos, más complejo será el grado al que nos encontraremos fijos a nuestra propia auto-conciencia. El resultado sería como si nos encontráramos en una sala de espejos en donde confundimos constantemente la imagen con la realidad. Y lo único que nos queda son meras imágenes de nosotros mismos. ¿Por qué entonces la meditación es tan diferente?....Todos nosotros cuando comenzamos llegamos a un punto donde nos preguntamos “qué consigo con esto? Qué está haciendo esto por mi?”….Es en este punto que todos nosotros deberíamos hacer un acto de fe. Parecería como que la fe atravesara la oscuridad y abrazara la esterilidad, aunque no hay manera de abrazarla excepto con el total abandono. Debe ser un acto total de fe. En otras palabras, nos comprometemos con la meditación y con el mantra como camino para abandonar la auto-conciencia. En efecto, nos estamos comprometiendo a abandonar nuestra propia esterilidad. Es en este punto que la esterilidad que experimentamos se transforma en pobreza—una pobreza a la cual nos abrazamos completamente. Somos guiados hacia esa declaración de nuestra pobreza que nos revela que todo es Dios y que en Dios se encuentran toda la riqueza y todo el amor….La esterilidad se vuelve pobreza—un estado de completa simplicidad, completa vulnerabilidad y completo abandono a Dios y a su amor. La auto-conciencia da paso a la conciencia. Somos conscientes de lo que se encuentra más allá de nuestro propio horizonte, de lo que es, de lo que Dios es: que Dios es amor. La introspección se transforma en una visión auto-trascendente porque todo lo que vemos lo vemos a la luz de Dios, expandiéndose hacia el infinito. Vemos todo bañado en el infinito amor de Dios. Debemos comprender con claridad por qué esto es así. Es así porque nosotros mismos nos comprometemos al Camino por medio de la fidelidad a la meditación y al mantra: Comprometidos con Dios. Comprometidos con la fe, con aquello que se encuentra más allá de nosotros mismos. De esta manera tomamos posesión de nuestro destino y encontramos significado en la maravilla de Dios. Después de la meditación: “The Artist,” Stanley Kunitz (New York: Norton, 1995), p. 63. Sus pinturas se fueron tornando año a año más oscuras. Cubrieron las paredes, llenaron la habitación: eventualmente llenaron este mundo— mas no el encanto. Cuando las voces se atenuaron, él se apresuraba a escuchar la improvisada alma de Mozart en continuo giro sin fin. Una y otra vez, una y otra vez, caminando sobre el piso manchado de pintura, haciéndose más pequeño en cada ir y venir, atrapado en su monumental vacío, encolerizado con sus adversarios. Finalmente tomó un cuchillo en su mano y abrió una salida para si mismo entre los marcos de su alto decorado. A través de los agujeros de su universo hecho jirones Irrumpieron la primera inocencia y la luz.

lunes, 28 de mayo de 2012


Extraído de “THE WAY OF UNKNOWING”, “Beyond All Images,” de John Main OSB (Nueva York: Crossroad, 1990) pág. 41-43.
La meditación es una manera de entrar en una inmensurable realidad más allá de toda imagen. El problema que enfrentamos en este viaje es que tenemos que dejar a un lado nuestro ego, que es el primer fabricante de imágenes, muchas de ellas sobre nosotros mismos y, en menor cantidad, imágenes sobre los demás, inclusive imágenes de Dios.

Cuando comienzas a meditar, el ego reacciona inmediatamente. Agrupa sus fuerzas amenazadas y te cuestiona “¿Estás perdiendo el tiempo con esto? ¿Qué progreso estás haciendo? ¿A dónde quieres llegar?” Si eres un poco obstinado y continúas meditando a pesar de provocaciones como estas, tu ego probablemente pruebe con otra cosa. Dirá, “Lo estás haciendo tremendamente bien, vas a ser un santo, eres místico por naturaleza…”. Y así el ego comienza a fabricar para ti la imagen de una persona verdaderamente espiritual. Al poco tiempo esa imagen se quebrará y estarás nuevamente donde comenzaste. Hay maneras incontables de desaliento que el ego utilizará  para que pares de meditar, porque el ego sabe precisamente desde el principio que si tú meditas, si vas más allá de toda imagen, hacia la realidad, entonces el ego… estará destronado. Perderá poder.
Ahora, ¿por qué debemos meditar? Pienso en todos nosotros respondiendo a esa pregunta oportunamente de esta manera: en varios momentos de nuestras vidas, todos nosotros quisimos comprometernos con la verdad, comprometernos con Dios. La meditación responde a esa necesidad… Lo que sabemos, pienso, es que todos nosotros hemos tratado, todos nosotros hemos querido orar, y todos nosotros hemos fracasado.
Pero en algún momento llegamos a la conclusión que la sabiduría que recibimos de la tradición contemplativa de la oración es la sabiduría que transforma el fracaso en triunfo. El silencio y la pobreza que experimentamos en nuestra meditación se transforma en auto-autenticación.
Sabemos que no podemos analizar a Dios. Sabemos que no podemos, con mentes finitas, comprender la infinitud de Dios. Pero también sabemos, o al menos tendremos una leve sospecha, que podemos experimentar el amor de Dios en nosotros… Es el conocimiento de la experiencia que nos enseña, también, que las imágenes fabricadas por el ego, ya sean de desesperanza o de santidad, nos traicionarán en algún momento. Ninguna de ellas puede tomarse en serio…
El éxito y el fracaso se rinden ante lo que reconocemos como verdadero a través de nuestra propia experiencia de meditación: muerte y resurrección. Cada vez que nos sentamos a meditar, morimos a nuestro ego y nacemos a través de nuestras propias limitaciones hacia la nueva vida en Cristo. Sabemos que es su vida dentro nuestro, su Espíritu que mora en nuestros corazones, lo que es real y la energía esencial para nuestro crecimiento. También sabemos que sólo podemos descubrir todo nuestro potencial si nos arraigamos a esa realidad, arraigados en ese amor y viviendo de ese poder. Debemos aprender a decir nuestro mantra. Debemos aprender cómo decirlo desde el principio de nuestra meditación hasta el final. Debemos comprender que es la diaria disciplina que finalmente desenmascara al ego. Y desenmascarado, desaparece. No debemos ser impacientes o desanimarnos. Debemos repetir nuestro mantra, con fe, día tras día. El éxito o el fracaso entonces no tendrán importancia. Lo único que sí la tendrá es la realidad de Dios, la realidad de su presencia en nuestro corazón…

Después de la meditación: extraído de “SEARCH FOR THE MEANING OF LIFE: essays and reflections on the Mystical experience” de Willigis Jager. (Liguori, MO: Triumph, 1995) pág. 137.
El punto de contacto con Dios es aquí y ahora, porque no hay nada que no pueda ser divino. Aquí y ahora también es el infierno. El cielo y el infierno están separados solamente por nuestro ego. Si podemos abandonar nuestro ego, podremos entrar en el Reino de Dios. No hay rituales mágicos que nos lleven hacia Él, sólo la muerte de nuestro falso ego. Sólo el amor nos da el poder de abandonar todo como para entrar en este nuevo orden de existencia.
Carla Cooper - cmcooper@gvtc.com
Traducido por Isabel Arçapalo

domingo, 27 de mayo de 2012


De John Main OSB, “Growing in God,” THE WAY OF UNKNOWING (New York: Crossroad, 1990), pp. 79-81.
Cuanto más meditamos, más perseveramos a través de las dificultades y los falsos comienzos, entonces nos damos cuenta con claridad que debemos continuar si queremos llevar nuestra vida de manera significativa y profunda

No deben nunca olvidar el camino de la meditación: decir el mantra del principio al fin. Esto es básico, es evidente, no nos dejemos disuadir de la verdad de ello… La disciplina, la práctica de la meditación es absolutamente demandante… Debemos dejar atrás nuestro ego, nuestros pensamientos, análisis y sentimientos, de tal manera que nos encontremos totalmente a disposición del Otro.
¿Cuál es la diferencia entre realidad e irrealidad? Pienso que la manera de  comprender esto es ver la irrealidad como un producto del deseo. Una de las cosas que aprendemos en meditación es a abandonar el deseo, y lo aprendemos porque sabemos que nuestra invitación es a vivir el momento presente. La realidad demanda quietud y silencio. Ese es el compromiso que hacemos al meditar. Como todos pueden encontrar por experiencia propia, aprendemos en el silencio y en la quietud a aceptarnos tal cual somos. Esto parece muy extraño para nuestros oídos modernos, sobre todo para los cristianos modernos, quienes se han cuestionado ansiosamente: “No debería ser ambicioso”; y “si soy una mala persona, ¿no debería desear ser mejor?”
La verdadera tragedia de nuestro tiempo es que estamos tan llenos de deseos de felicidad, de éxito, de riqueza, de poder, que nos imaginamos siempre como deberíamos ser. Muy raramente llegamos a conocernos a nosotros mismos y a aceptar nuestra presente posición. Sin embargo, la sabiduría tradicional nos dice: conózcanse a sí mismos. Puede ser que seamos pecadores y si lo somos, es importante que lo sepamos.
Aunque es más importante para nosotros saber por nuestra propia experiencia que Dios es el fundamento de nuestro ser y que estamos enraizados y fundados en él…
Esta es la estabilidad que necesitamos, no la lucha en movimiento hacia el deseo, sino la estabilidad y la quietud de nuestra raíz espiritual. Cada uno de nosotros está invitado a aprender en nuestra meditación, en nuestra quietud en Dios, para así saber que en él encontraremos todo lo que necesitamos……

Después de la meditación: De San Agustín de Hipona, “Confesiones,” en An anthology of Christian Mysticism. Editor Harvey D. Egan (Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1996), p. 68.
¡Tarde te amé, Oh Belleza, tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Estabas dentro mío y yo afuera, y ahí te buscaba, y en mi deformidad corría apresuradamente hacia las cosas bien formadas que tú habías hecho. Tú estabas conmigo, yo no lo estaba… Pero tú me llamaste a gritos y abriste mi sordera, brillaste resplandeciente y disipaste mi ceguera. Exhalaste tu fragancia y yo la inhalé…
Traducido por Teresa Decker

viernes, 6 de abril de 2012

viernes Santo, 2012



¿Qué tiene de bueno referirse a un día en el que un hombre inocente y bueno es declarado culpable de cargos inventados, traicionado y abandonado por sus amigos, rechazado por la gente a quienes habló con la verdad, mental y físicamente torturado, crucificado y muerto?
La primera señal de bondad se encuentra en su modo de aceptación. Cuando pasan cosas malas nosotros podemos intentar negarlas o ellas nos pueden convertir en gente amargada y odiosa buscando revancha.

Claramente esto ultimo no sucedió en este caso. Desde su profunda bondad y amor se dirigió a sus enemigos con perdón y transitó lo vivido con una imparcialidad que cambió el mal hecho a él hacia el bien para otros.

“Solo Dios es bueno” le dijo al joven rico que buscaba la vida eterna pero estaba empantanado en sus posesiones.

Otra señal de bondad en los eventos hoy recordados, es el efecto transformante que tiene en otros. Comenzó en el momento histórico cuando ocurrió y continúa, ciertamente continúa acumulándose en sus efectos. Hoy una nueva consciencia penetró en el reino humano que ha comenzado a minar las raíces de la oscuridad en el alma humana, la que nos permite hacer tales cosas inhumanas a los demás olvidando quienes somos y olvidando que la fuente del ser divino está dentro da cada uno de nosotros.

Aun ante los hechos más terribles podemos encontrar un signo de alivio cuando han pasado. En este caso podemos ver que hay mucho más por hacer para elevar a la humanidad del ciclo de violencia en que ha caído y que es nuestro pecado original. Una violencia que se originó con la angustia de Cain y el ilusorio sentimiento de que no somos amados.

En la montaña de la Isla de Bere se eleva una cruz, quieta, firme, brillando en la noche, llena de una fe silenciosa. No lejos de ella alguien ha montado ilegalmente una turbina eólica. El molino de viento gira como el ego al viento dando un beneficio a corto plazo a costa de la mayor integridad. La cruz tiene más energía que el ego y contemplarla en nuestras vidas, abrazarla con su efecto transformante, es lo que hace de este Viernes un Viernes Santo.

Laurence Freeman OSB
Traducción por Marta Geymayr

sábado, 31 de marzo de 2012



Un extracto del libro de John Main OSB, “El Cristo interior, MOMENTO DE CRISTO” (New York: continuum, 1998), p. 106.

El camino de la meditación no es una vía de escape. Menos aún, un camino de ilusión. No tratamos de escapar del mundo real de fines desprolijos y comienzos caóticos, tampoco tratamos de construir una realidad alternativa propia. Lo que Jesús nos promete es, que si lo mantenemos en nuestro corazón con reverencia….todo el caos y toda la confusión del mundo perderán su poder sobre nosotros. Las tensiones, los esfuerzos, los desafíos, permanecerán, pero no tendrán poder para derrotarnos si fundamos nuestra vida sobre la roca que es Cristo. Esta es la verdadera tarea. Este es el verdadero desafío al que cada uno de nosotros debe enfrentarse para entrar a la realidad que es Cristo, la roca sobre la que podemos construir nuestras vidas con la seguridad absoluta que él nos amará a través de nuestros errores, a través de todos nuestros cambios de corazón y mente y a través de cada momento de nuestras vidas hasta el final, porque él es amor supremo.

Es por eso que San Pedro nos habla de la importancia de mantener a Jesús en nuestro corazón con reverencia. Enraizados en él estaremos enraizados en el principio de toda vida, en la realidad misma y, fundados en él, nada tendrá poder sobre nosotros, ni la muerte misma. El desafío sería encontrar el camino hacia él encontrando el camino hacia nuestro corazón, para así poder mantenerlo con reverencia. El camino de la meditación es, por lo tanto, un camino de morir a la ilusión, de abandonar la irrealidad, y es un camino para aprender a elevarnos con Cristo, a elevarnos más allá de nosotros mismos y de nuestras limitaciones hacia la vida eterna.


Después de la meditación: “Al calor del atardecer…” por Gary Young, del libro “Aún así” Nuevos poemas seleccionados, citado en The writers Almanac, 22/3/2012
Al calor del atardecer, un cielo casi sin nubes relampagueaba hasta la cima de la lejana meseta. Al caer de la tarde, todo el extremo sur del valle resplandecía a medida que las nubes se tornaban incandescentes con algún rayo de luz distante. Hay una constante unión aquí entre el cielo y la tierra. Esta tarde, una tormenta cruzaba el valle. En un momento la tierra estaba seca, al momento siguiente torrentes de agua bajaban de las laderas y arroyos. A un cuarto de milla de distancia pude ver, la lluvia salpicando la salvia y el suelo de fina arcilla. Pude ver la lluvia acercarse y golpear, empapándome y seguir adelante. Diez minutos después estaba seco.
La lluvia viene del cielo y somos limpiados por ella. De repente, el significado del bautismo se hizo claro para mí: podemos comenzar de nuevo y cada día somos salvos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Cuarto domingo de Cuaresma

“Dios envió su Hijo al mundo no para condenar al mundo sino para que mediante él se salve el mundo” (Juan 3:1)
Es triste (al menos para muchos de nosotros) que estas palabras irriten a tantas personas, quienes escuchan en ellas algo que no dicen. Para nosotros en el camino del discipulado cristiano (un día sentimos que nos pueden llamar cristianos, otro día cristos, pero tal vez no hoy) estas palabras tienen otro impacto. Nos llaman a una experiencia más profunda de amor que hace y continuamente rehace el mundo, sirviéndolo, reparándolo, y guiándolo a un rendimiento aun mejor a pesar de sus defectos inherentes; he chequeado este texto por errores tipográficos, pero tal vez siga habiendo. Unos errores tipográficos no invalidan el significado.
El bagaje cultural de la Iglesia, en el occidente especialmente, les hace difícil a muchos ver que la bondad imperturbable y la gracia de Dios están reflejadas y activas en nuestro mundo psicológico y en nuestro mundo material – si la activamos reconociéndola y recibiéndola como el regalo gratuito e inesperado que es. No estamos hechos para ser condenados sino para llegar a ser enteros.
Yo no conozco nada más eficaz ni inmediatamente efectivo que la meditación para ayudarnos a darnos cuenta de esto.
La Lectura Diaria de John Main para el día de ayer explicó la mejor manera de enfocarnos en la meditación como un peregrinaje que influye en todo nuestro ser. El dijo que no nos decepcionemos por nuestro fracaso al intentar ser perfectos en la meditación, ya sea al decir el mantra continuamente o en la disciplina diaria. El aferrarnos a estas dos manijas de enseñanza nos ayuda a guiar nuestra senda a través de cualquier desierto y por encima de cualquier montaña.

Laurence Freeman OSB

sábado, 17 de marzo de 2012

Sábado de la 3ra. semana de cuaresma



Energía. Existe una variedad infinita. Ni siquiera nos podemos imaginar la mayor parte de sus formas, así como la energía oscura del cosmos. Recargamos baterías, dormimos de noche, tenemos días buenos y días no tanto. Las organizaciones quedan estancadas o están repletas de vida. La energía puede ser discreta, como el rumiar de las vacas en un tiempo y espacio propio de ellas, o tensa, como la tensión impaciente de un atleta en el entrenamiento de último momento.
Existe una energía física y una energía de una palabra recordada, cruel o cariñosa, que permanece en la mente y forma la química eléctrica de nuestro ser entero durante días.
Más que esto, podemos a veces vislumbrar que no somos tan solo recipientes o canales de energía, no solo receptores y transmisores. Tampoco somos más, ni menos que una forma de energía que está en permutación constante. En aquellos momentos de perspicacia sentimos como dice el salmista, la “maravilla de nuestro propio ser”. Vemos que nuestra propia energía está en un estado de flujo con todas las formas de energía. Pertenecemos al mundo de flujo y reflujo en relación a la fuente que no podemos ver ni imaginar y sin embargo es siempre presente.
Es en la quietud cuando experimentamos la energía en su forma más simple y pura. Nos acercamos a su fuente y nos damos cuenta que su fuente es nuestra fuente, nosotros mismos e incluso una infinidad de otros seres. Pasar por la experiencia de identidad-sin identidad es amor y luego sabemos que la esencia de esta multitud de formas de energía es amor.
Increíblemente, podemos olvidarlo tan pronto como lo comprendemos. Por eso debemos meditar cada día de nuestra vida para no olvidarnos de estar completamente vivos.

Laurence Freeman OSB
Traducción de Mary Meyer

jueves, 15 de marzo de 2012

Jueves de la 3ra. semana de Cuaresma



"Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló.
Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios." Lucas 11:14–15
Siempre hay alguien que arruina la diversión, o piensa - como tantos en nuestros medios de comunicación - que el cinismo es la respuesta correcta.
En algún lugar escondido en nuestro ego, existe un mecanismo que se activa cuando siente la expansión del espíritu. Intenta rebajarlo, alejarlo y controlarlo.
Uno debe estar atento a esta reacción tanto en uno mismo como en el grupo, porque no es un crítico real que habla la verdad desde el amor y que nunca deja de ver lo positivo. Es un crítico falso que busca limitar y negar. Y una vez que comienza el crítico falso se vuelve contagioso. De repente todos nos fijamos solamente en lo negativo y desconfiamos o rechazamos lo creativo.
En el evangelio de hoy, Jesus echa al diablo mudo y restaura el habla. En el desierto, en la meditación, nos exponemos al poder del silencio verdadero. Cuando el silencio se encuentra con el diablo mudo, el diablo de temor y de orgullo que nos impide decir la verdad y nos hace brotar en palabras negativas, el diablo es demolido. El temor se disuelve y el orgullo se vuelve humildad. Entonces cuando hablamos, si hablamos, será con palabras que edifican y restauran los corazones rotos y desalentados. Y estas palabras no dejaran de estar inmersos en el silencio desde donde fluyen.

martes, 13 de marzo de 2012

miércoles, 3ra. semana de Cuaresma

El reino de Dios está al alcance de la mano. Este subtexto se encuentra en todas las prácticas de la Cuaresma diseñadas para recordarnos cuan fácilmente lo olvidamos y cuan simplemente lo podemos recordar.

Etty Hillesum fue una joven judía llena de vida que pereció en Auschwitz en el año 1943. En medio del horror de la deportación de los Judíos de su tierra nativa Holanda, ella pasó por un despertar espiritual personal que se ha hecho oír por décadas. Sostenida por su profundo mundo interior y la nueva visión de vida humana y de mundo natural recibidos, se dedicó a aliviar la miseria de sus compañeros que sufrían al igual que ella. Ella se rehusó a odiar a sus perseguidores y en las flores y en el cielo que la rodeaban encontró tesoros inagotables de belleza y revelación.

Una de las personas a las que ella ayudaba le preguntó una vez como podía ella perder el tiempo pensando en las flores en medio de tanto horror.

Ella descubrió a Dios a través de la apertura de su mundo interior, pero no parecía preocuparse por las religiones que se oponían unas a otras. Una vez expresando algunas ideas sobre el perdón alguien le respondió: “Pero… eso parece Cristianismo.” “Sí” respondió ella, “Cristianismo, y por qué no?”

Cualesquiera sean las ansiedades o temores que llevemos con nosotros hoy día – y por cierto que serán menores a los que ella y sus compañeros judíos soportaron en esos tiempos de locura – la flor y la fe con su capacidad de llevarnos hacia la profundidad de Dios se encuentran al alcance de la mano.
Laurence Freeman

domingo, 11 de marzo de 2012

Tercer domingo de Cuaresma

Jesús encontró gente en el Templo vendiendo vacas, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados en sus puestos ahí. Haciendo un látigo con alguna cuerda, los echó del Templo, así como también echó a las vacas y ovejas, desparramó las monedas de los cambistas, derribó las mesas y dijo a los vendedores de palomas, “Llévense todo esto afuera y no continúen transformando la casa de mi Padre en un mercado.”

Él no era por cierto un político y no midió sus palabras. Actuó de acuerdo a sus sentimientos más elevados y pagó el precio de la alienación de aquellos que tenían el poder. Todos nosotros admiramos esto en las personas con integridad que nos hacen conscientes de todos los compromisos a los que llegamos en nuestras propias acciones. Podemos justificar cualquier acción con la razón hasta un cierto nivel. El sentido común ha justificado muchos errores. La pregunta siempre presente es, ¿a qué nivel de realidad e integridad elegimos vivir?

No ser populares no es precisamente signo que estamos actuando con justicia. Pero, el actuar correctamente con coherencia nos llevará inevitablemente hacia una mayor soledad donde estaremos abiertos a la crítica, vulnerables ante los ojos de los enemigos y expuestos a los demonios internos. Es más fácil dejarse llevar de las mayorías evitando la propia profundidad. En soledad estaremos acompañados por pocos viajeros, pero estos pocos con los que realicemos el peregrinaje estarán en buena fe con nosotros.

Esta segunda mitad del camino de cuaresma es un buen momento para evaluar como estamos usando este estado de simplificación y reducción. ¿Hemos perdido ya su fuerza? ¿Hemos olvidado la razón por la que decidimos seguir la práctica elegida?

Medir el tiempo tiene la ventaja de hacernos conscientes de cuan imperceptible e inconscientemente puede el tiempo escapársenos entre los dedos. Vivir con plena apreciación el presente momento es difícil de mantener aunque tiende a ayudarnos a hacer lo correcto, de manera correcta y en el tiempo correcto. Correcto significa hacer que aquello que sirva para que nuestro viaje y el de aquellos que nos acompañen sea más real, más libre y más amoroso.
Incluso el hacer espacio para una meditación extra hoy nos ayudaría a reajustar el programa. (¿De donde proviene nuestra resistencia inmediata a esa idea?)
Laurence Freeman

sábado, 10 de marzo de 2012

Viernes, 2da. semana de Cuaresma



El mar ofrece a los navegantes dos encantos: el encanto de la partida, dejando la tierra, lanzándose hacia un horizonte siempre en retroceso, sobre las olas y sobre misteriosas y peligrosas profundidades. Y el encanto de volver a casa, entrando al puerto seguro, pisando el suelo familiar y retornando a la seguridad de la comunidad dejando atrás la soledad del mar.

Cada uno de estos encantos se encuentra lleno de verdad sobre nosotros mismos y el viaje humano. Aprendemos a través del encanto. El gozo es el gran maestro cuya preparación es el sufrimiento, un reconocimiento de nuestra capacidad de ser. Pero estos dos aspectos de la aventura del viaje humano dependen uno del otro para hacer eficaz el aprender el significado de la vida y saber hacia donde nos dirigimos.

Si no respetamos ambos lados de la moneda perderemos el verdadero sentido de la vida. El rechazar la seguridad y lo familiar puede llevarnos a una adicción al peligro y a la agitación. Corremos sin rumbo por el solo hecho de correr. Pero el miedo excesivo nos llevará a aferrarnos a lo siempre conocido, no viajamos suficientemente lejos del puerto y nuestro hogar se transforma en una prisión.

Encontrar el equilibrio – manteniéndonos a flote en todo tipo de situaciones – requiere mucho amor y devoción. Tan solo así podremos llegar a comprender en profundidad y llegar a vivir bien los problemas de la vida diaria.

La ansiedad y la confusión surgen porque hasta ahora hemos tenido un contacto de segunda mano con la realidad. El contacto de primera mano lo conoceremos viviendo espiritualmente y esto puede llevarse a cabo tan solo desde el corazón de una paradoja: que nuestra partida sea nuestra llegada. Y tan solo al perdernos llegaremos a encontrar quienes somos.
Laurence Freeman OSB

jueves, 8 de marzo de 2012

jueves, 2da. semana de Cuaresma



Mucho de la vida, desde el latir del corazón a nuestro ciclo de acostarnos por la noche y levantarnos por la mañana es repetitivo. Tal vez es por eso que lo humanos somos creativos e inquietos, para escapar de los ritmos naturales que parecen atraparnos. Al contrario de los sapos y los hongos, somos conscientes de la naturaleza repetitiva de la vida y podemos darle un nombre. Esa misma consciencia es nuestro escape más allá del ciclo kármico hacia una forma diferente de existencia caracterizada por una libertad ilimitada
Ahí está el problema. Queremos escapar pero por otra parte no queremos demasiada libertad. Preferimos ataduras de seda que nos aten a lo familiar y predecible, no deseamos una gloriosa libertad.
Aunque mirándolo más de cerca es imposible repetir nada con exactitud porque cada articulación y cartílago, cada tornillo y parte de una máquina se deterioran y se encaminan hacia el desuso. El gran despertar surge al realizar la mortalidad e impermanencia.
Nada en mi experiencia nos acerca más a esta verdad como la meditación y la fiel repetición del mantra. La meditación corta las ataduras de seda y nos eleva del ciclo natural de decadencia al momento presente donde encontramos que tenemos el poder de volar al reino del espíritu a un cierto grado sobre esta tierra. El laboratorio Cern desilusionó recientemente a muchos que esperaban la verificación del experimento que sugería que la velocidad de la luz no es lo más veloz del universo. Por ahora lo sigue siendo. Excepto por el amor que conduce a toda repetición fiel.Laurence Freeman OSB

miércoles, 2da. semana de Cuaresma

Había un hombre rico que solía vestir de púrpura y telas finas, solía hacer fiestas a diario. En su portón yacía un hombre pobre llamado Lázaro, cubierto de llagas, este hombre deseaba llenarse con los restos que caían de la mesa del hombre rico. Los perros solían acercarse y lamer sus llagas. El hombre pobre murió y fue llevado por los ángeles al corazón de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado.

A Jesús le gustaba sin duda alguna enseñar con parábolas porque las parábolas son como una llave maestra que te permite la entrada a cualquier lugar. Las leemos y les damos un significado de acuerdo a lo que podemos comprender debido a nuestra propia experiencia. Esto varía mucho por supuesto de una persona a otra. No a muchos de nosotros nos gusta encontrarnos reflejados en una parábola.

Esta parábola es valiente – observen el fuerte contraste entre las condiciones materiales. Mirando el desarrollo diferencial hoy en día entre los bonos bancarios y los bonos inmobiliarios, podríamos concluir que 2000 años de valores del evangelio han hecho poco para cambiar las estructuras básicas de desigualdad que caracterizan a la sociedad humana. Para los economistas esta es una cuestión de gráficos. Para aquellos que trabajan o buscan trabajo tiene que ver con buenas ropas y buena comida o llagas y exclusión social. La muerte, no la política es la que finalmente nos hace sentir que somos todos iguales.

Hay otra manera de leer e interpretar esta parábola – al nivel de nuestra riqueza o pobreza espiritual. Ser espiritualmente ricos significa estar centrados en nuestras necesidades humanas y desapego de lo que tenemos. Ser espiritualmente pobres es definirnos a nosotros mismos por lo que tenemos y cobijarnos del temor a la muerte detrás de una falsa seguridad.

Es difícil encontrar una manera con la cual podamos llegar a comprender el completo espectro de la vida. Ninguna ideología simple puede hacerlo. La Cruz puede; porque ilustra la intersección entre lo horizontal, lo material, y lo vertical, espiritual, dimensiones que se encuentran en toda experiencia.

El punto se encuentra en que lo espiritual y lo material no son reinos separados. Cada experiencia por la que pasamos encarna ambas. Y la Cruz – el gran símbolo de amor que brilla a través y por lo tanto nos transforma a través del sufrimiento -- revela que lo que la mente ve como líneas paralelas que jamás se unen, en realidad convergen y se intersectan.

El corazón es este punto de convergencia. Si no sabemos el significado de corazón - como no lo sabía el pobre hombre rico en la parábola hasta que fue demasiado tarde – entonces nuestra experiencia, aunque variada, exitosa o atractiva, no merece ser llamada humana. Solo el conocimiento que surge en el corazón de la quietud ilimitada de ser nos hace verdaderamente humanos, totalmente humanos.
Laurence FreemanOSB

Martes, 2da. semana de Cuaresma

“El más grande entre ustedes debe ser vuestro sirviente. El que se exalte será humillado y el que se humille será exaltado”.

Que ideal tan ridículo e inoperante. Como podría algún sistema de gobierno u organización operar bajo este principio?
Por supuesto, todo aquel que tiene poder y autoridad afirma servir a la gente. Todos pretendemos ser más humildes de lo que somos. Pero en todas las relaciones hay proyecciones, actuaciones y juegos que juega la gente con o contra cada uno de ellos. En casi todos los juegos, a la gente le gusta ganar.

Así que antes que sepan lo que está pasando, el servicio se transforma en un frente de manipulación y la humildad se transforma en una forma de dominación. Las máscaras han caído, como en Syria y en Lybia unos meses atrás – o dondequiera que el amor por el poder sobre los demás se vea amenazado. Siempre hacen falta dos para bailar el tango, y pueden pasar décadas antes que los que son explotados reaccionen y se rebelen. Familias, corporaciones, naciones, todos jugamos el mismo juego de poder.


De donde proviene entonces esta enseñanza de Jesús y adonde apunta?

La relación saludable es por supuesto un proceso de doble via y la química de múltiples relaciones tiene muchas dimensiones. Pero el principio fundamental de la salud en nuestras relaciones es la soledad. Si no podemos encontrar un momento para entrar en nuestra “habitación interior” o permitirnos ser guiados al desierto, no tendremos el desapego necesario para una buena relacion. La soledad nos ayuda a encontrar nuestra razón de ser que es la base de toda relación. Solo cuando somos humillados por ese descubrimiento podremos darnos cuenta que todas las relaciones humanas se encuentran enraizadas en esa dimensión del ser. Todas las relaciones en el cosmos reflejan la relación central de ser sí mismo.

Jesús no nos dice tan solo como debemos comportarnos. El nos dice como es Dios.

Laurence Freeman OSB

Lunes, 2da. semana de cuaresma

Da, y habrán regalos para ti: una medida colmada y rebosante caerá sobre tu regazo; porque en la medida que des, te será devuelto y con creces.

A John Main le encantaba esta imagen y la leía con la exhuberancia y deleite que siente una persona verdaderamente contemplativa sobre la vida con todas sus pérdidas y sufrimientos.

Rosie Lovat, la primera oblata de nuestra comunidad comprendió esta sabiduría y la llevó con entusiasmo a la práctica de su propia vida, ella murió en paz en su casa de Londres un sábado a la noche a la edad de 93 años. Ella estaba muy unida al Padre John y visitaba nuestra joven comunidad en sus comienzos en Montreal. Tan pronto como llegaba del aeropuerto entraba a la cocina y nos daba de comer a todos nosotros, hombres hambrientos, no solo materialmente, también con el espíritu con que compartía nuestras vidas. Ella se dio por completo e irradiaba todo lo que recibía a cambio. Era una mujer poderosa, inteligente y autoritativa aunque con una dulzura y gentileza que las pérdidas trágicas de su propia vida parecían profundizar. Ella bebía de la vida compartida y de sus enseñanzas, siempre consciente de la maravilla que le aportaban.

Hace algunos años ella me dio sus diarios de esa época. Leí esto ayer: “El Padre John dijo en Misa. Jamás me acostumbraré a la maravilla de hacer pan, diciendo mi mantra al ritmo de la respiración – poniendo todo mi corazón en ello – luego, en Misa, se transforma en el Cuerpo de Cristo. ¿Qué mayor alegría podría haber que esto?

Al final, no son las charlas ni lo escrito que nos enseñan, sino la forma como se vive la vida y la manera como se la regala y como se la recibe a cambio en la misma medida. Concentrarse en algo más que esta felicidad por demasiado tiempo es perderse en el desierto.
Laurence Freeman

domingo, 4 de marzo de 2012

Segundo domingo de Cuaresma

Dios puso a prueba a Abraham. Abraham, Abraham`, lo llamó. `Aquí estoy`, respondió Abraham. `Toma a tu único hijo Isaac, a quien amas, y ve a la tierra de Moriah. Ahí lo ofrecerás en holocausto, sobre una montaña que yo te indicaré. (Génesis 22:1)

No es un cuento precisamente agradable. Un Dios al que preferiríamos arrojar en un montón de basura antropológica. A pesar de ello, Moriah es una realidad en los lugares más profundos e interiores de nuestro ser. Es ahí donde como nos recuerdan los místicos de todas las tradiciones, debemos entregar (en sacrificio) todos nuestros apegos. ¿Y, existe algún ser humano que no se sienta apegado a lo que ama? ¿Cómo sería posible eso? Sabemos que la tierra de Moriah existe pero no sabemos en qué montaña – en qué circunstancias o cuando o de qué manera – nos veremos forzados a dejarlo todo. Pero no hay amor sin sacrificio porque el amor puede crecer tan solo con desapego, un continuo desapegarnos. Y aunque no haya amor en nuestra vida los apegos están siempre ahí.

La meditación nos facilita el comprender este cuento desagradable. John Main dijo que a medida que entramos al silencio dentro de nosotros… entramos a un vacío que desconocemos. No continuamos siendo la misma persona que creíamos ser. Aunque no podemos hablar de destrucción sino de un despertar hacia una fuente eternamente fresca de nuestra ser.`(Word into Silence).

A pesar de ello, podemos no sentirnos tan entusiastas para enfrentar esta realidad tan profunda. Probablemente, al comienzo, podremos tan solo hacer visitas cortas antes de volver rápidamente a la superficie para respirar el aire de familiaridad y alivio. El desierto es para aprender a aumentar nuestra capacidad en lo real, para sobrellevar las exigencias que vienen con ello.

El punto de todo esto es, que podamos dar un sentido a la lectura del evangelio de hoy, el cual la iglesia yuxtapone brillantemente al cuento de Abraham e Isaac. Hoy leemos de la transfiguración de Jesús sobre la montaña santa en presencia de aquellos que amó y con los cuales la compartió.

Jesús se llevó con él a Pedro y a Juan y los guió arriba de una montaña alta donde podían estar solos. Ahí en su presencia se transfiguró: sus ropas se tornaron muy blancas, deslumbrantes.

La transfiguración provino de ese reino interior en el cual él moraba. Tocó y cambió incluso su ropa: comenzando desde la profundidad donde no hay detalle trivial alguno, solo particularidad, hacia la superficie donde se sucede la vida diaria.
Laurence Freeman OSB

sábado, 3 de marzo de 2012

Sábado, 1ra. semana de Cuaresma




“Debes ser perfecto así como tu Padre celestial es perfecto.”

Con un desafío tal, como podría el Cristianismo disminuir, como casi siempre lo hace, pasando de un mero moralismo u otra ideología compitiendo por el dominio del mundo o incluso peor, a un refugio para aquellos temerosos de la revolución del espíritu?

Esa “perfección” no nos aleja meramente. La palabra en su contexto se refiere al amor sin límites, que no juzga y es probado en las relaciones humanas por nuestra capacidad de amar a aquellos que nos dañan o rechazan. El Perfeccionismo es un refugio para la religión que no quiere comprender esto y prefiere la satisfacción del ego al elaborar reglas para luego sentir el perverso placer de romperlas.
Si Dios fuera tan simple de comprender como eso, nuestra vida sería bastante más fácil. No habría esa insaciable sed que se encuentra en el mismo núcleo de la existencia humana. Pero como podríamos soportar una invitación hacia la divinización de un extraño que no acepta un no por respuesta y retorna nuevamente sin vergüenza a enfrentar un rechazo más?
Jesús a menudo se impacientaba con sus discípulos -´ tan lentos para comprender`. Vemos esta misma resistencia en el tiempo que nos toma a la mayoría de nosotros para comprender la meditación. Hay muchos libros y enseñanzas que dicen que la meditación es buena, por supuesto, como una preparación para escuchar lo que Dios tiene que decir. Esta es una manera piadosa de no entender – así como decir que la meditación es buena porque nos hace dormir mejor por la noche y reduce el colesterol.

Comprender que Dios es el silencio, ese es el punto. Nuestra tradición mística nos enseña eso. Pero parece más fácil seguir por el camino más complicado.

¿Y por qué seguir llevando a la meditación por ese camino? ¿No valdría la pena repetir que hay un camino más directo a casa?

viernes, 2 de marzo de 2012

Lectura del 26/02/2012



Un extracto de “Healthiness of Spirit” de John Main OSB, FULLY ALIVE, meditation Talk Series 2011- D, Oct-Dec (London: WCCM, 2011), PP. 9 -10


El gran problema al que debemos enfrentarnos es llegar a saber qué es lo verdaderamente importante y qué es lo trivial en nuestra vida, aprender la diferencia entre lo pasajero y lo duradero. El escritor del medio evo inglés, John de Salisbury escribió:

No es posible para aquel que busca con entusiasmo la verdad, cultivar lo que es meramente vacío.

Ese es el desafío con el que nos enfrentamos cada uno de nosotros: no cultivar lo vacío porque lo que buscamos verdaderamente es la verdad, es el amor.

La meditación es muy importante para nosotros porque vivimos en una sociedad que está en peligro de perder su salud mental. Un espíritu humano saludable desea expansión. Todos nosotros necesitamos espacio para respirar, para expandirnos, para llenar nuestras vidas de verdad, de amor. Y si somos saludables, sabemos que debemos cruzar todas las fronteras hacia el más allá.

Un espíritu saludable es un espíritu de explorador: no nos asusta el más allá, no nos fatiga demasiado buscar lo que tenemos por delante. Un espíritu que es verdaderamente saludable sabe que no hay futuro para nosotros a menos que nos entreguemos por entero.

La meditación es la manera simple de retornar a la salubridad básica del espíritu, un estado donde nuestro espíritu tiene espacio para respirar, donde no se siente asaltado ni aplastado por lo trivial o lo meramente material, un estado donde, debido a que nos encontramos abiertos a la verdad última y al amor último, nos sentimos convocados más allá de todo lo meramente trivial. Estamos convocados a vivir la vida no desde la chatura sino desde su fuente.

La frontera última a la que somos llamados a cruzar es la frontera de nuestra propia identidad, la frontera, en otras palabras, de nuestra propia limitación. De ser uno con todo, De ser uno con el Todo. Practicar en las profundidades de nuestro propio ser lo que Jesús nos resume que debemos hacer: la persona que quiera encontrar su vida debe perderla.

La disciplina del mantra y la disciplina del retornar diariamente a la oración es simplemente el compromiso a dejar de lado todo lo pasajero y vivir nuestra vida desde la fuente del ser. Es por eso que debemos dejar atrás todas las imágenes, todos los pensamientos e imaginaciones; y debemos estar en silencio, tan profundamente silenciosos como podamos, en presencia del autor de la vida, del autor del amor.

Después de la Meditación: un extracto de Christopher Hedges, “Actos de Amor” de Truthdig.com, 2.19.12

El ser humano individualmente aislado no puede jamás llegar a ser plenamente humano. Y para aquellos que se encuentran separados de los demás, para aquellos que se encuentran alienados del mundo que los rodea, los pactos falsos de raza como el nacionalismo, la causa gloriosa, la clase y el género, la competencia, todos ellos muy seductores, están contra el pacto de amor. Estos pactos engañosos—con los cuales convivimos a diario—se basan en exclusión y odio no en universalidad. Estos pactos engañosos no nos llaman a la humildad y compasión ni a un conocimiento de nuestras imperfecciones, nos llaman a una forma de exaltación disfrazada de amor. Aquellas personas hábiles en desafiar estos pactos engañosos son aquellas personas que están fundadas en el amor.

miércoles, 22 de febrero de 2012



Cuaresma 2012-02-22

Miércoles de Ceniza

“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas.” (Mateo 6:16)

La Cuaresma es una oportunidad para poner a prueba nuestra autenticidad. Es fácil alejarse gradualmente de la verdad, imaginando muchas cosas dejando que nuestra práctica se muestre teatral para hacernos ver mejor a los ojos de los demás. Qué alivio es aceptarnos como somos aunque con muchas fallas, generalmente infieles e imperfectos. No debemos usar excusas, debemos tan solo ser honestos.

Para darnos cuenta si lo estamos haciendo bien tenemos la ayuda de un instrumento – provisto por la práctica especial durante la cuaresma, la oración, dar limosna y el ayuno, que son categorías tradicionales de la práctica espiritual.

Podríamos comenzar con la oración. Reforzando nuestra disciplina de meditar dos veces por día. Renovando nuestro compromiso, enderezando nuestra postura. Añadiendo una lectura del evangelio del día. Luego dar limosna a aquellos que lo necesitan, no tan solo materialmente, mostrándonos atentos y cariñosos. Luego el ayuno – abandonando o reduciendo lo que sabemos en nuestro interior que es excesivo, ilusorio o desequilibrado.

Si llevamos a cabo esta práctica por una buena razón, de manera correcta, por qué estar tristes? Efectuando una práctica correcta podremos hacer de esta cuaresma un tiempo para sonreír.

domingo, 12 de febrero de 2012




Extraído de “God`s Two Silences.” THE WAY OF UNKNOWING (New York: Crossroad, 1990), pp. 6-8.


Vivimos en un mundo que no es silencioso. Vivimos en un entorno ruidoso en el que escuchamos todo al mismo tiempo y no sentimos nada. A pesar de ello cada uno de nosotros es llamado a un estado de oración, de atención pura, de expansión del espíritu hacia el eterno silencio de Dios.

Sin embargo, hay otro tipo de silencio, cuando parece que Dios ha retirado su presencia, esta también es una realidad. Es una realidad en la que no tenemos un sentido de su estar, es tan solo una sensación de que se ha retirado de nuestro mundo, de nuestra conciencia…. Es cierto que es maravilloso cuando sentimos la infinitud de Dios llenándonos de una calma infinita, de un sentido profundo de maravilla. Este es un regalo maravilloso pero no es algo que debemos buscar o buscar para poseer, o confeccionar. Una de las cosas que aprendemos con la meditación a medida que maduramos, a medida que continuamos en el camino, es sentirnos igualmente contentos con cualquiera de estas formas de silencio, con el sentido de su presencia infinita así como también con el sentido infinito de su ausencia. Es más difícil para nosotros al comienzo porque cuando comenzamos a meditar no hemos aprendido mucho del desapego. No hemos llegado al estado donde no nos sentimos de la misma manera satisfechos con su ausencia como con su presencia porque esperamos siempre la satisfacción en nuestra meditación. Esperamos siempre probarnos que funciona, que ahora conocemos a Dios, que ahora hemos aprendido a vivir en su presencia. Pero el propósito de la segunda forma de silencio, su ausencia, es para purificarnos para que aprendamos a amar a Dios desinteresadamente como él nos ama (y a sí mismo). Él nos enseña a ser fuertes en el amor, fuertes en la fidelidad y asegurarnos que amamos a Dios por él mismo y en él mismo y no solo por cualquiera manifestación de su presencia que nos satisfaga…..

Para madurar a cualquier nivel debemos crecer a través de todas las dificultades producidas por los cambios y las pérdidas, todos los sentimientos, las emociones y los pensamientos así generados y aprender a amar a Dios simple y fuertemente. Parte de la disciplina de decir el mantra es que nos enseña a permanecer en ese amor, no importa qué. Nada nos sacudirá de nuestra convicción que Dios es, que Dios es Amor, y que su amor mora en nuestros corazones. Si nos comprometemos a ello entonces el sentido de ausencia se profundizará y fortalecerá nuestra convicción de la existencia de Dios, haciéndolo más familiar, enseñándonos a conocerlo más plenamente. Habiendo llegado a este grado de profundidad de nuestra fe nos tornaremos indiferentes ya sea que tengamos un sentido de su presencia cercana o un sentido de su ausencia. Ya sea que se encuentre cerca o lejos en nuestra percepción los sentimientos no afectarán la disciplina que traemos a la práctica de la meditación porque nuestra convicción no estará fundada en sentimientos sino en hechos: el hecho de que él es Dios todo-misericordioso, todo-amoroso y todo-compasivo. Los dos silencios son ambos igualmente poderosos en enseñarnos: el silencio de las revelaciones nos llena de maravilla y el silencio de la ausencia nos enseña fidelidad. La Palabra está presente en ambos.


Después de la Meditación: El Bhagavad Gita. 4:16-17. tr. Mascaro (London: Penguin, 1962).

Te enseñaré la verdad de la acción pura, y esta verdad te hará libre.
Conoce también la acción que es silencio: misterioso es ese camino de acción.
Aquel que en su acción encuentra silencio y ve que ese silencio es acción
Percibe la luz y en todas sus acciones encuentra la paz.

lunes, 30 de enero de 2012



Lecturas para el 29/01/2012


De John Main OSB, “Muerte y Resurrección,” MOMENTO DE CRISTO (New York: Continuum, 1998), pp. 68-70-

Toda la tradición cristiana nos dice… que si llegamos a ser sabios debemos aprender que nuestra verdadera morada no se encuentra aquí…Pero, la fantasía principal de tanta mundanería opera desde el completamente opuesto punto de vista…..La sabiduría de nuestra tradición…..es que la conciencia de nuestra debilidad física nos permite ver también nuestra propia fragilidad espiritual. Hay una conciencia profunda en todos nosotros, tan profunda, que se encuentra escondida la mayor parte del tiempo, que debemos entrar en contacto con la plenitud de la vida, y con su fuente. Debemos hacer contacto con el poder de Dios y de alguna manera abrir nuestra frágil “vasija de barro” al amor eterno de Dios.

La meditación es una forma de poder porque es la manera de entender nuestra propia mortalidad. Es la manera de enfocar nuestra propia muerte. Puede hacerlo porque se encuentra más allá de nuestra propia mortalidad, más allá de nuestra propia muerte hacia la resurrección, hacia una vida nueva y eterna, la vida que surge de nuestra unión con Dios. La esencia del Evangelio Cristiano es que estamos invitados a esta experiencia ahora, hoy. Todos nosotros estamos invitados a la muerte, a morir a nuestra propia auto-importancia, a nuestro propio egoísmo, a nuestra propia limitación. Estamos invitados a morir a nuestra propia exclusividad. Estamos invitados a todo esto porque Jesús murió antes que nosotros y resucitó de entre los muertos. Nuestra invitación a morir es también una invitación a una vida nueva, en comunidad, en comunión, a una vida plena sin miedo. Supongo que es difícil estimar a qué le teme más la gente__a la muerte o a la resurrección. Pero en la meditación perdemos todo nuestro miedo porque nos damos cuenta que la muerte es muerte al temor y la resurrección es surgir a una nueva vida.

Cada vez que nos sentamos a meditar entramos en este eje de muerte y resurrección. Lo hacemos así porque en nuestra meditación vamos más allá de nuestra propia vida y de todas las limitaciones de nuestra propia vida en el misterio de Dios. Descubrimos cada uno de nosotros desde nuestra propia experiencia, que el misterio de Dios es el misterio de amor, de amor infinito__amor que disipa todo temor. Esta es nuestra resurrección, nuestro elevarnos a la libertad plena que surge en nosotros cuando nuestra propia vida, muerte y resurrección están focalizadas. La meditación es la mejor manera de focalizar nuestra vida en una eterna realidad que es Dios. Una eterna realidad que se encuentra en nuestros corazones. La disciplina de decir el mantra, la disciplina de retornar diariamente a la mañana y a la tarde a la meditación tiene este logro supremo__focalizarnos totalmente en Cristo con una agudeza de visión que nos ve a nosotros mismos y a toda la realidad como verdaderamente es. Escucha a San Pablo escribiendo a los romanos:

“Ninguno de nosotros vive y ninguno de nosotros muere tan solo para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor. Ya sea que vivamos o muramos, somos del Señor.”
Después de la meditación, de W.S. Merwin, “The String.” THE RIVER SOUND (New York: Knoph, 1999), p. 133

La Hebra

Noche la cuenta negra
una hebra la atraviesa
con el sonido de un respiro

las luces aún están allí
Desde hace mucho tiempo
cuando no eran vistas

por la mañana
me era explicado
que lo que

llamamos estrella de la mañana
y estrella del atardecer
son lo mismo

Versión española de María Rosa (http://www.poemadeamor.net/2005)


martes, 24 de enero de 2012



Un extracto de la “Segunda Conferencia”, The Gethsemani Talks (Tucson, AZ: Medio media, 2000, pp.37-39.

La Meditación es oración de fe porque decidimos seguir el mandato del Maestro: decidimos perder nuestras vidas en pos de la completa realización de nuestro potencial.
Y cuando hemos encontrado nuestro verdadero Ser, nuestra tarea es tan solo comenzar.
Porque tan pronto como nos hayamos encontrado, lo que hicimos__de acuerdo a lo expresado por San Agustín­­--es haber dado el paso fundamental que nos llevará hacia Dios. Porque es tan solo entonces que encontraremos la confianza necesaria para el próximo paso, que es dejar de mirar nuestro nuevo Ser encontrado retirando la atención de nosotros mismos llevándola hacia el Otro. Y la meditación es oración de fe precisamente porque quedamos atrás esperando confiados antes que el Otro aparezca y sin garantía alguna de ello. La esencia de esta pobreza consiste en este riesgo de aniquilación.
Este es el salto de fe de nosotros hacia el Otro, es el riesgo que encontramos en todo lo que amamos…este es el momento delicado en el desarrollo de nuestra oración. Pues cuando nos damos cuenta de todo lo que se encuentra involucrado en la oración de entrega profunda, sentimos una fuerte tentación de volver atrás, de evadirnos del llamado a la pobreza total, de abandonar la práctica del mantra y la oración centrada en Dios retornando a la oración egocéntrica.

La tentación de retornar a ese tipo de oración podríamos describirla como la oración de piedad anestesiada que trae consigo una sensación irreal—el tipo de oración que Juan Casiano llamaba “pax perniciosa,” (paz ruinosa) y “sopor lethal” (sueño letal). Esta es una tentación que debemos trascender. Jesús nos ha llamado a perder nuestra vida, evitando quedarnos en términos medios. Si perdemos nuestra vida—y solo si la perdemos—la encontraremos.
La visión de oración de Juan Casiano, al concentrar nuestra mente en una sola palabra, es prueba de genuina renunciación. De acuerdo a esta visión renunciamos al pensamiento, a la imaginación, incluso a la conciencia misma de ser, matriz de lenguaje y reflexión.
Veamos porqué renunciamos a todos estos dones de Dios en el momento de oración…no es suficiente decir que renunciamos a ellos meramente porque son motivo de distracción. Sería por cierto absurdo negar que ellos son medios importantes de comprensión y comunicación. Tampoco renunciamos a ellos porque consideramos que ellos no tienen lugar en nuestra relación social o personal con Dios. Es obvio que nuestra entera respuesta litúrgica a Dios se basa en una palabra, gesto o imagen. Y Jesús mismo nos ha dicho que podemos orar al Padre en su nombre por todo aquello que necesitamos y por las necesidades del mundo entero.

Todas estas consideraciones deben ser tenidas constantemente en cuenta. Mas en el centro de nuestro ser todos nosotros sabemos la verdad de lo que Jesús quería decirnos cuando nos invitaba a perder nuestra vida para encontrarla. En este mismo centro, todos nosotros sentimos la necesidad de una simplicidad radical…En otras palabras todos nosotros sabemos de la necesidad de regocijarnos en nuestro ser de la manera más simple, sabiendo que existimos simplemente sin ninguna otra razón que para dar gloria a Dios, creador nuestro, que nos ama y sostiene en nuestro ser. Y es en oración que experimentamos el puro gozo de ser simplemente. Habiendo renunciado a todo lo que tenemos, a todo aquello por lo que existimos, nos presentamos ante el Señor Dios en pura simplicidad. Y en la pobreza del simple verso de Juan Casiano encontramos los medios….debemos perder nuestra vida para encontrarla, perderlo todo para llegar a ser todo.
Laurence Freeman

Después de la meditación: Un extracto de Juan Casiano, “La 10ma. Conferencia: Sobre Oración, XI,” JUAN CASIANO, CONFERENICAS, ed. Boniface Ramsay, OP (New York: Paulist Press, 1997), p. 383.

1. Mantengan la mente continuamente en esta forma de oración…hasta que renuncien y rechacen toda riqueza y abundancia de pensamientos. Corregida de esta manera por la pobreza de este verso, obtendrán muy fácilmente esa beatitud evangélica que se encuentra en el 1er. lugar de las demás beatitudes. Pues dice, “Benditos los pobres de espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.” Por lo tanto, quienquiera sea admirablemente pobre con este tipo de pobreza llevará a cabo estas palabras proféticas: “Los pobres y los necesitados alabarán el nombre del Señor.”
2. De hecho, qué pobreza puede ser mayor o más santa que aquella de aquel que se da cuenta que no tiene protección ni fuerza y que busca ayuda diariamente en otra gratificación, que comprende que esta vida se sostiene en todo momento en Dios?

martes, 10 de enero de 2012

al trascender el propio interés

Únicamente cuando comenzamos a trascender el propio interés y la propia conciencia, es cuando esta perspectiva más profunda comienza a abrirse. Otra manera de notar que nuestra visión se expande es cuando percibimos que comenzamos a ver más allá de las apariencias, hacia la profundidad y el verdadero significado de las cosas… no sólo en relación con nosotros mismos, sino también… con la totalidad de la que somos parte. Este es el camino del verdadero conocimiento de uno mismo, y es porque el conocimiento de uno mismo se identifica con la verdadera humildad. La meditación nos brinda esta preciosa forma de conocimiento, y este conocimiento se transforma en sabiduría, cuando la reconocemos, no por análisis y definición, sino por participación en la Vida y el Espíritu de Cristo.
La gran dificultad es dar el primer paso, lanzarnos en la profundidad de la realidad de Dios, como es revelado en Cristo. Una vez que abandonamos la costa de nuestro propio ser, rápidamente tomaremos las corrientes de la realidad que nos darán nuestra propia dirección e impulso. Cuanto más quietos y atentos estemos, responderemos más rápidamente a estas corrientes. Y entonces nuestra fe será verdaderamente espiritual y absoluta. A través de la quietud de espíritu, nos moveremos hacia el océano de Dios. Si tenemos el coraje de impulsarnos hacia él, no fallaremos en encontrar esta dirección y esta energía. Cuanto más lejos lleguemos, más fuertes serán las corrientes, y más profunda será nuestra fe. Por un momento la profundidad de nuestra fe se verá desafiada por la paradoja que el horizonte de nuestro destino estará siempre retrocediendo. ¿A dónde queremos llegar con la profundidad de nuestra fe? Entonces, gradualmente reconoceremos el sentido de la corriente que nos guía y veremos que el océano es infinito.

Dejar la costa es el primer gran desafío, pero es solamente necesario para comenzar a enfrentar el Desafío. Aunque los desafíos sean más difíciles con el tiempo, sabremos que se nos dará todo lo necesario para hacerles frente. Comenzamos repitiendo el mantra. Esta repetición nos hace volver al primer paso. Con el tiempo aprenderemos que entre Dios y nosotros hay un solo paso… Cristo lo ha tomado en sí mismo. Él mismo es el Paso… La única manera de conocer a Cristo es entrar en su misterio personal… dejando las ideas y las palabras por detrás. Las dejamos atrás para entrar en el silencio del conocimiento y el amor a los cuales la meditación nos conduce.






John Main OSB

domingo, 1 de enero de 2012

Lectura para el 1er. día del año 2012

Un extracto del libro de John Main OSB THE BURNING HEART: Leyendo el Nuevo Testamento con John Main editado por Gregory Ryan (London: Darton, Longman + aTodd, 1996) ps. 42 – 43.

Pues el mismo Dios que dijo “Del seno de las tinieblas brille la luz” la ha hecho brillar en nuestras mentes para iluminarnos con el conocimiento de la gloria de Dios, que brilla en el rostro de Cristo. (2 Cor 4:6)

Cristo es luz. Él es la luz que da alcance y profundidad a nuestra visión. Él es también, en su conciencia realizada, los ojos con los que vemos al Padre con perspectiva divina.

Sin su luz nuestra visión quedaría atada a la dimensión parcial y nuestro espíritu no podría elevarse sobre sí mismo en la libertad infinita y la claridad cristalina del estado unificado. Nuestra conciencia aunque maravillosa, podría permanecer como mero observador en la periferia, sin haber logrado la unión con su conciencia ni coordinación con su Cuerpo….

Pero la luz que transforma nuestra debilidad, que hace de nuestras limitaciones el crisol en el que su poder se perfecciona, nos ha sido entregada libremente, vertida en nuestro corazón como refulgencia pura por el Padre, pues Cristo es el resplandor del Padre.

La luz que necesitamos para fortalecer nuestra visión no es menor a este resplandor, es la gloria del mismo Dios.
Para aquellos de nosotros que seguimos humildemente el peregrinaje de la oración en esta experiencia de luz, este es el único conocimiento fundamental que necesitamos. The Present Christ), ps. 15 – 160

Después de la meditación, de UNSEEN RAIN: Cuartetos de Rumi, por John Moyne and Coleman Barks (Putney, VT: 1986) P. 11

Algunas noches, quedaos hasta que amanezca,
De la misma manera como la luna espera al sol.
Sed un balde lleno levantado a través del camino oscuro de un pozo, hacia la luz.