El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

miércoles, 22 de febrero de 2012



Cuaresma 2012-02-22

Miércoles de Ceniza

“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas.” (Mateo 6:16)

La Cuaresma es una oportunidad para poner a prueba nuestra autenticidad. Es fácil alejarse gradualmente de la verdad, imaginando muchas cosas dejando que nuestra práctica se muestre teatral para hacernos ver mejor a los ojos de los demás. Qué alivio es aceptarnos como somos aunque con muchas fallas, generalmente infieles e imperfectos. No debemos usar excusas, debemos tan solo ser honestos.

Para darnos cuenta si lo estamos haciendo bien tenemos la ayuda de un instrumento – provisto por la práctica especial durante la cuaresma, la oración, dar limosna y el ayuno, que son categorías tradicionales de la práctica espiritual.

Podríamos comenzar con la oración. Reforzando nuestra disciplina de meditar dos veces por día. Renovando nuestro compromiso, enderezando nuestra postura. Añadiendo una lectura del evangelio del día. Luego dar limosna a aquellos que lo necesitan, no tan solo materialmente, mostrándonos atentos y cariñosos. Luego el ayuno – abandonando o reduciendo lo que sabemos en nuestro interior que es excesivo, ilusorio o desequilibrado.

Si llevamos a cabo esta práctica por una buena razón, de manera correcta, por qué estar tristes? Efectuando una práctica correcta podremos hacer de esta cuaresma un tiempo para sonreír.

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