El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

sábado, 31 de marzo de 2012



Un extracto del libro de John Main OSB, “El Cristo interior, MOMENTO DE CRISTO” (New York: continuum, 1998), p. 106.

El camino de la meditación no es una vía de escape. Menos aún, un camino de ilusión. No tratamos de escapar del mundo real de fines desprolijos y comienzos caóticos, tampoco tratamos de construir una realidad alternativa propia. Lo que Jesús nos promete es, que si lo mantenemos en nuestro corazón con reverencia….todo el caos y toda la confusión del mundo perderán su poder sobre nosotros. Las tensiones, los esfuerzos, los desafíos, permanecerán, pero no tendrán poder para derrotarnos si fundamos nuestra vida sobre la roca que es Cristo. Esta es la verdadera tarea. Este es el verdadero desafío al que cada uno de nosotros debe enfrentarse para entrar a la realidad que es Cristo, la roca sobre la que podemos construir nuestras vidas con la seguridad absoluta que él nos amará a través de nuestros errores, a través de todos nuestros cambios de corazón y mente y a través de cada momento de nuestras vidas hasta el final, porque él es amor supremo.

Es por eso que San Pedro nos habla de la importancia de mantener a Jesús en nuestro corazón con reverencia. Enraizados en él estaremos enraizados en el principio de toda vida, en la realidad misma y, fundados en él, nada tendrá poder sobre nosotros, ni la muerte misma. El desafío sería encontrar el camino hacia él encontrando el camino hacia nuestro corazón, para así poder mantenerlo con reverencia. El camino de la meditación es, por lo tanto, un camino de morir a la ilusión, de abandonar la irrealidad, y es un camino para aprender a elevarnos con Cristo, a elevarnos más allá de nosotros mismos y de nuestras limitaciones hacia la vida eterna.


Después de la meditación: “Al calor del atardecer…” por Gary Young, del libro “Aún así” Nuevos poemas seleccionados, citado en The writers Almanac, 22/3/2012
Al calor del atardecer, un cielo casi sin nubes relampagueaba hasta la cima de la lejana meseta. Al caer de la tarde, todo el extremo sur del valle resplandecía a medida que las nubes se tornaban incandescentes con algún rayo de luz distante. Hay una constante unión aquí entre el cielo y la tierra. Esta tarde, una tormenta cruzaba el valle. En un momento la tierra estaba seca, al momento siguiente torrentes de agua bajaban de las laderas y arroyos. A un cuarto de milla de distancia pude ver, la lluvia salpicando la salvia y el suelo de fina arcilla. Pude ver la lluvia acercarse y golpear, empapándome y seguir adelante. Diez minutos después estaba seco.
La lluvia viene del cielo y somos limpiados por ella. De repente, el significado del bautismo se hizo claro para mí: podemos comenzar de nuevo y cada día somos salvos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Cuarto domingo de Cuaresma

“Dios envió su Hijo al mundo no para condenar al mundo sino para que mediante él se salve el mundo” (Juan 3:1)
Es triste (al menos para muchos de nosotros) que estas palabras irriten a tantas personas, quienes escuchan en ellas algo que no dicen. Para nosotros en el camino del discipulado cristiano (un día sentimos que nos pueden llamar cristianos, otro día cristos, pero tal vez no hoy) estas palabras tienen otro impacto. Nos llaman a una experiencia más profunda de amor que hace y continuamente rehace el mundo, sirviéndolo, reparándolo, y guiándolo a un rendimiento aun mejor a pesar de sus defectos inherentes; he chequeado este texto por errores tipográficos, pero tal vez siga habiendo. Unos errores tipográficos no invalidan el significado.
El bagaje cultural de la Iglesia, en el occidente especialmente, les hace difícil a muchos ver que la bondad imperturbable y la gracia de Dios están reflejadas y activas en nuestro mundo psicológico y en nuestro mundo material – si la activamos reconociéndola y recibiéndola como el regalo gratuito e inesperado que es. No estamos hechos para ser condenados sino para llegar a ser enteros.
Yo no conozco nada más eficaz ni inmediatamente efectivo que la meditación para ayudarnos a darnos cuenta de esto.
La Lectura Diaria de John Main para el día de ayer explicó la mejor manera de enfocarnos en la meditación como un peregrinaje que influye en todo nuestro ser. El dijo que no nos decepcionemos por nuestro fracaso al intentar ser perfectos en la meditación, ya sea al decir el mantra continuamente o en la disciplina diaria. El aferrarnos a estas dos manijas de enseñanza nos ayuda a guiar nuestra senda a través de cualquier desierto y por encima de cualquier montaña.

Laurence Freeman OSB

sábado, 17 de marzo de 2012

Sábado de la 3ra. semana de cuaresma



Energía. Existe una variedad infinita. Ni siquiera nos podemos imaginar la mayor parte de sus formas, así como la energía oscura del cosmos. Recargamos baterías, dormimos de noche, tenemos días buenos y días no tanto. Las organizaciones quedan estancadas o están repletas de vida. La energía puede ser discreta, como el rumiar de las vacas en un tiempo y espacio propio de ellas, o tensa, como la tensión impaciente de un atleta en el entrenamiento de último momento.
Existe una energía física y una energía de una palabra recordada, cruel o cariñosa, que permanece en la mente y forma la química eléctrica de nuestro ser entero durante días.
Más que esto, podemos a veces vislumbrar que no somos tan solo recipientes o canales de energía, no solo receptores y transmisores. Tampoco somos más, ni menos que una forma de energía que está en permutación constante. En aquellos momentos de perspicacia sentimos como dice el salmista, la “maravilla de nuestro propio ser”. Vemos que nuestra propia energía está en un estado de flujo con todas las formas de energía. Pertenecemos al mundo de flujo y reflujo en relación a la fuente que no podemos ver ni imaginar y sin embargo es siempre presente.
Es en la quietud cuando experimentamos la energía en su forma más simple y pura. Nos acercamos a su fuente y nos damos cuenta que su fuente es nuestra fuente, nosotros mismos e incluso una infinidad de otros seres. Pasar por la experiencia de identidad-sin identidad es amor y luego sabemos que la esencia de esta multitud de formas de energía es amor.
Increíblemente, podemos olvidarlo tan pronto como lo comprendemos. Por eso debemos meditar cada día de nuestra vida para no olvidarnos de estar completamente vivos.

Laurence Freeman OSB
Traducción de Mary Meyer

jueves, 15 de marzo de 2012

Jueves de la 3ra. semana de Cuaresma



"Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló.
Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios." Lucas 11:14–15
Siempre hay alguien que arruina la diversión, o piensa - como tantos en nuestros medios de comunicación - que el cinismo es la respuesta correcta.
En algún lugar escondido en nuestro ego, existe un mecanismo que se activa cuando siente la expansión del espíritu. Intenta rebajarlo, alejarlo y controlarlo.
Uno debe estar atento a esta reacción tanto en uno mismo como en el grupo, porque no es un crítico real que habla la verdad desde el amor y que nunca deja de ver lo positivo. Es un crítico falso que busca limitar y negar. Y una vez que comienza el crítico falso se vuelve contagioso. De repente todos nos fijamos solamente en lo negativo y desconfiamos o rechazamos lo creativo.
En el evangelio de hoy, Jesus echa al diablo mudo y restaura el habla. En el desierto, en la meditación, nos exponemos al poder del silencio verdadero. Cuando el silencio se encuentra con el diablo mudo, el diablo de temor y de orgullo que nos impide decir la verdad y nos hace brotar en palabras negativas, el diablo es demolido. El temor se disuelve y el orgullo se vuelve humildad. Entonces cuando hablamos, si hablamos, será con palabras que edifican y restauran los corazones rotos y desalentados. Y estas palabras no dejaran de estar inmersos en el silencio desde donde fluyen.

martes, 13 de marzo de 2012

miércoles, 3ra. semana de Cuaresma

El reino de Dios está al alcance de la mano. Este subtexto se encuentra en todas las prácticas de la Cuaresma diseñadas para recordarnos cuan fácilmente lo olvidamos y cuan simplemente lo podemos recordar.

Etty Hillesum fue una joven judía llena de vida que pereció en Auschwitz en el año 1943. En medio del horror de la deportación de los Judíos de su tierra nativa Holanda, ella pasó por un despertar espiritual personal que se ha hecho oír por décadas. Sostenida por su profundo mundo interior y la nueva visión de vida humana y de mundo natural recibidos, se dedicó a aliviar la miseria de sus compañeros que sufrían al igual que ella. Ella se rehusó a odiar a sus perseguidores y en las flores y en el cielo que la rodeaban encontró tesoros inagotables de belleza y revelación.

Una de las personas a las que ella ayudaba le preguntó una vez como podía ella perder el tiempo pensando en las flores en medio de tanto horror.

Ella descubrió a Dios a través de la apertura de su mundo interior, pero no parecía preocuparse por las religiones que se oponían unas a otras. Una vez expresando algunas ideas sobre el perdón alguien le respondió: “Pero… eso parece Cristianismo.” “Sí” respondió ella, “Cristianismo, y por qué no?”

Cualesquiera sean las ansiedades o temores que llevemos con nosotros hoy día – y por cierto que serán menores a los que ella y sus compañeros judíos soportaron en esos tiempos de locura – la flor y la fe con su capacidad de llevarnos hacia la profundidad de Dios se encuentran al alcance de la mano.
Laurence Freeman

domingo, 11 de marzo de 2012

Tercer domingo de Cuaresma

Jesús encontró gente en el Templo vendiendo vacas, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados en sus puestos ahí. Haciendo un látigo con alguna cuerda, los echó del Templo, así como también echó a las vacas y ovejas, desparramó las monedas de los cambistas, derribó las mesas y dijo a los vendedores de palomas, “Llévense todo esto afuera y no continúen transformando la casa de mi Padre en un mercado.”

Él no era por cierto un político y no midió sus palabras. Actuó de acuerdo a sus sentimientos más elevados y pagó el precio de la alienación de aquellos que tenían el poder. Todos nosotros admiramos esto en las personas con integridad que nos hacen conscientes de todos los compromisos a los que llegamos en nuestras propias acciones. Podemos justificar cualquier acción con la razón hasta un cierto nivel. El sentido común ha justificado muchos errores. La pregunta siempre presente es, ¿a qué nivel de realidad e integridad elegimos vivir?

No ser populares no es precisamente signo que estamos actuando con justicia. Pero, el actuar correctamente con coherencia nos llevará inevitablemente hacia una mayor soledad donde estaremos abiertos a la crítica, vulnerables ante los ojos de los enemigos y expuestos a los demonios internos. Es más fácil dejarse llevar de las mayorías evitando la propia profundidad. En soledad estaremos acompañados por pocos viajeros, pero estos pocos con los que realicemos el peregrinaje estarán en buena fe con nosotros.

Esta segunda mitad del camino de cuaresma es un buen momento para evaluar como estamos usando este estado de simplificación y reducción. ¿Hemos perdido ya su fuerza? ¿Hemos olvidado la razón por la que decidimos seguir la práctica elegida?

Medir el tiempo tiene la ventaja de hacernos conscientes de cuan imperceptible e inconscientemente puede el tiempo escapársenos entre los dedos. Vivir con plena apreciación el presente momento es difícil de mantener aunque tiende a ayudarnos a hacer lo correcto, de manera correcta y en el tiempo correcto. Correcto significa hacer que aquello que sirva para que nuestro viaje y el de aquellos que nos acompañen sea más real, más libre y más amoroso.
Incluso el hacer espacio para una meditación extra hoy nos ayudaría a reajustar el programa. (¿De donde proviene nuestra resistencia inmediata a esa idea?)
Laurence Freeman

sábado, 10 de marzo de 2012

Viernes, 2da. semana de Cuaresma



El mar ofrece a los navegantes dos encantos: el encanto de la partida, dejando la tierra, lanzándose hacia un horizonte siempre en retroceso, sobre las olas y sobre misteriosas y peligrosas profundidades. Y el encanto de volver a casa, entrando al puerto seguro, pisando el suelo familiar y retornando a la seguridad de la comunidad dejando atrás la soledad del mar.

Cada uno de estos encantos se encuentra lleno de verdad sobre nosotros mismos y el viaje humano. Aprendemos a través del encanto. El gozo es el gran maestro cuya preparación es el sufrimiento, un reconocimiento de nuestra capacidad de ser. Pero estos dos aspectos de la aventura del viaje humano dependen uno del otro para hacer eficaz el aprender el significado de la vida y saber hacia donde nos dirigimos.

Si no respetamos ambos lados de la moneda perderemos el verdadero sentido de la vida. El rechazar la seguridad y lo familiar puede llevarnos a una adicción al peligro y a la agitación. Corremos sin rumbo por el solo hecho de correr. Pero el miedo excesivo nos llevará a aferrarnos a lo siempre conocido, no viajamos suficientemente lejos del puerto y nuestro hogar se transforma en una prisión.

Encontrar el equilibrio – manteniéndonos a flote en todo tipo de situaciones – requiere mucho amor y devoción. Tan solo así podremos llegar a comprender en profundidad y llegar a vivir bien los problemas de la vida diaria.

La ansiedad y la confusión surgen porque hasta ahora hemos tenido un contacto de segunda mano con la realidad. El contacto de primera mano lo conoceremos viviendo espiritualmente y esto puede llevarse a cabo tan solo desde el corazón de una paradoja: que nuestra partida sea nuestra llegada. Y tan solo al perdernos llegaremos a encontrar quienes somos.
Laurence Freeman OSB

jueves, 8 de marzo de 2012

jueves, 2da. semana de Cuaresma



Mucho de la vida, desde el latir del corazón a nuestro ciclo de acostarnos por la noche y levantarnos por la mañana es repetitivo. Tal vez es por eso que lo humanos somos creativos e inquietos, para escapar de los ritmos naturales que parecen atraparnos. Al contrario de los sapos y los hongos, somos conscientes de la naturaleza repetitiva de la vida y podemos darle un nombre. Esa misma consciencia es nuestro escape más allá del ciclo kármico hacia una forma diferente de existencia caracterizada por una libertad ilimitada
Ahí está el problema. Queremos escapar pero por otra parte no queremos demasiada libertad. Preferimos ataduras de seda que nos aten a lo familiar y predecible, no deseamos una gloriosa libertad.
Aunque mirándolo más de cerca es imposible repetir nada con exactitud porque cada articulación y cartílago, cada tornillo y parte de una máquina se deterioran y se encaminan hacia el desuso. El gran despertar surge al realizar la mortalidad e impermanencia.
Nada en mi experiencia nos acerca más a esta verdad como la meditación y la fiel repetición del mantra. La meditación corta las ataduras de seda y nos eleva del ciclo natural de decadencia al momento presente donde encontramos que tenemos el poder de volar al reino del espíritu a un cierto grado sobre esta tierra. El laboratorio Cern desilusionó recientemente a muchos que esperaban la verificación del experimento que sugería que la velocidad de la luz no es lo más veloz del universo. Por ahora lo sigue siendo. Excepto por el amor que conduce a toda repetición fiel.Laurence Freeman OSB

miércoles, 2da. semana de Cuaresma

Había un hombre rico que solía vestir de púrpura y telas finas, solía hacer fiestas a diario. En su portón yacía un hombre pobre llamado Lázaro, cubierto de llagas, este hombre deseaba llenarse con los restos que caían de la mesa del hombre rico. Los perros solían acercarse y lamer sus llagas. El hombre pobre murió y fue llevado por los ángeles al corazón de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado.

A Jesús le gustaba sin duda alguna enseñar con parábolas porque las parábolas son como una llave maestra que te permite la entrada a cualquier lugar. Las leemos y les damos un significado de acuerdo a lo que podemos comprender debido a nuestra propia experiencia. Esto varía mucho por supuesto de una persona a otra. No a muchos de nosotros nos gusta encontrarnos reflejados en una parábola.

Esta parábola es valiente – observen el fuerte contraste entre las condiciones materiales. Mirando el desarrollo diferencial hoy en día entre los bonos bancarios y los bonos inmobiliarios, podríamos concluir que 2000 años de valores del evangelio han hecho poco para cambiar las estructuras básicas de desigualdad que caracterizan a la sociedad humana. Para los economistas esta es una cuestión de gráficos. Para aquellos que trabajan o buscan trabajo tiene que ver con buenas ropas y buena comida o llagas y exclusión social. La muerte, no la política es la que finalmente nos hace sentir que somos todos iguales.

Hay otra manera de leer e interpretar esta parábola – al nivel de nuestra riqueza o pobreza espiritual. Ser espiritualmente ricos significa estar centrados en nuestras necesidades humanas y desapego de lo que tenemos. Ser espiritualmente pobres es definirnos a nosotros mismos por lo que tenemos y cobijarnos del temor a la muerte detrás de una falsa seguridad.

Es difícil encontrar una manera con la cual podamos llegar a comprender el completo espectro de la vida. Ninguna ideología simple puede hacerlo. La Cruz puede; porque ilustra la intersección entre lo horizontal, lo material, y lo vertical, espiritual, dimensiones que se encuentran en toda experiencia.

El punto se encuentra en que lo espiritual y lo material no son reinos separados. Cada experiencia por la que pasamos encarna ambas. Y la Cruz – el gran símbolo de amor que brilla a través y por lo tanto nos transforma a través del sufrimiento -- revela que lo que la mente ve como líneas paralelas que jamás se unen, en realidad convergen y se intersectan.

El corazón es este punto de convergencia. Si no sabemos el significado de corazón - como no lo sabía el pobre hombre rico en la parábola hasta que fue demasiado tarde – entonces nuestra experiencia, aunque variada, exitosa o atractiva, no merece ser llamada humana. Solo el conocimiento que surge en el corazón de la quietud ilimitada de ser nos hace verdaderamente humanos, totalmente humanos.
Laurence FreemanOSB

Martes, 2da. semana de Cuaresma

“El más grande entre ustedes debe ser vuestro sirviente. El que se exalte será humillado y el que se humille será exaltado”.

Que ideal tan ridículo e inoperante. Como podría algún sistema de gobierno u organización operar bajo este principio?
Por supuesto, todo aquel que tiene poder y autoridad afirma servir a la gente. Todos pretendemos ser más humildes de lo que somos. Pero en todas las relaciones hay proyecciones, actuaciones y juegos que juega la gente con o contra cada uno de ellos. En casi todos los juegos, a la gente le gusta ganar.

Así que antes que sepan lo que está pasando, el servicio se transforma en un frente de manipulación y la humildad se transforma en una forma de dominación. Las máscaras han caído, como en Syria y en Lybia unos meses atrás – o dondequiera que el amor por el poder sobre los demás se vea amenazado. Siempre hacen falta dos para bailar el tango, y pueden pasar décadas antes que los que son explotados reaccionen y se rebelen. Familias, corporaciones, naciones, todos jugamos el mismo juego de poder.


De donde proviene entonces esta enseñanza de Jesús y adonde apunta?

La relación saludable es por supuesto un proceso de doble via y la química de múltiples relaciones tiene muchas dimensiones. Pero el principio fundamental de la salud en nuestras relaciones es la soledad. Si no podemos encontrar un momento para entrar en nuestra “habitación interior” o permitirnos ser guiados al desierto, no tendremos el desapego necesario para una buena relacion. La soledad nos ayuda a encontrar nuestra razón de ser que es la base de toda relación. Solo cuando somos humillados por ese descubrimiento podremos darnos cuenta que todas las relaciones humanas se encuentran enraizadas en esa dimensión del ser. Todas las relaciones en el cosmos reflejan la relación central de ser sí mismo.

Jesús no nos dice tan solo como debemos comportarnos. El nos dice como es Dios.

Laurence Freeman OSB

Lunes, 2da. semana de cuaresma

Da, y habrán regalos para ti: una medida colmada y rebosante caerá sobre tu regazo; porque en la medida que des, te será devuelto y con creces.

A John Main le encantaba esta imagen y la leía con la exhuberancia y deleite que siente una persona verdaderamente contemplativa sobre la vida con todas sus pérdidas y sufrimientos.

Rosie Lovat, la primera oblata de nuestra comunidad comprendió esta sabiduría y la llevó con entusiasmo a la práctica de su propia vida, ella murió en paz en su casa de Londres un sábado a la noche a la edad de 93 años. Ella estaba muy unida al Padre John y visitaba nuestra joven comunidad en sus comienzos en Montreal. Tan pronto como llegaba del aeropuerto entraba a la cocina y nos daba de comer a todos nosotros, hombres hambrientos, no solo materialmente, también con el espíritu con que compartía nuestras vidas. Ella se dio por completo e irradiaba todo lo que recibía a cambio. Era una mujer poderosa, inteligente y autoritativa aunque con una dulzura y gentileza que las pérdidas trágicas de su propia vida parecían profundizar. Ella bebía de la vida compartida y de sus enseñanzas, siempre consciente de la maravilla que le aportaban.

Hace algunos años ella me dio sus diarios de esa época. Leí esto ayer: “El Padre John dijo en Misa. Jamás me acostumbraré a la maravilla de hacer pan, diciendo mi mantra al ritmo de la respiración – poniendo todo mi corazón en ello – luego, en Misa, se transforma en el Cuerpo de Cristo. ¿Qué mayor alegría podría haber que esto?

Al final, no son las charlas ni lo escrito que nos enseñan, sino la forma como se vive la vida y la manera como se la regala y como se la recibe a cambio en la misma medida. Concentrarse en algo más que esta felicidad por demasiado tiempo es perderse en el desierto.
Laurence Freeman

domingo, 4 de marzo de 2012

Segundo domingo de Cuaresma

Dios puso a prueba a Abraham. Abraham, Abraham`, lo llamó. `Aquí estoy`, respondió Abraham. `Toma a tu único hijo Isaac, a quien amas, y ve a la tierra de Moriah. Ahí lo ofrecerás en holocausto, sobre una montaña que yo te indicaré. (Génesis 22:1)

No es un cuento precisamente agradable. Un Dios al que preferiríamos arrojar en un montón de basura antropológica. A pesar de ello, Moriah es una realidad en los lugares más profundos e interiores de nuestro ser. Es ahí donde como nos recuerdan los místicos de todas las tradiciones, debemos entregar (en sacrificio) todos nuestros apegos. ¿Y, existe algún ser humano que no se sienta apegado a lo que ama? ¿Cómo sería posible eso? Sabemos que la tierra de Moriah existe pero no sabemos en qué montaña – en qué circunstancias o cuando o de qué manera – nos veremos forzados a dejarlo todo. Pero no hay amor sin sacrificio porque el amor puede crecer tan solo con desapego, un continuo desapegarnos. Y aunque no haya amor en nuestra vida los apegos están siempre ahí.

La meditación nos facilita el comprender este cuento desagradable. John Main dijo que a medida que entramos al silencio dentro de nosotros… entramos a un vacío que desconocemos. No continuamos siendo la misma persona que creíamos ser. Aunque no podemos hablar de destrucción sino de un despertar hacia una fuente eternamente fresca de nuestra ser.`(Word into Silence).

A pesar de ello, podemos no sentirnos tan entusiastas para enfrentar esta realidad tan profunda. Probablemente, al comienzo, podremos tan solo hacer visitas cortas antes de volver rápidamente a la superficie para respirar el aire de familiaridad y alivio. El desierto es para aprender a aumentar nuestra capacidad en lo real, para sobrellevar las exigencias que vienen con ello.

El punto de todo esto es, que podamos dar un sentido a la lectura del evangelio de hoy, el cual la iglesia yuxtapone brillantemente al cuento de Abraham e Isaac. Hoy leemos de la transfiguración de Jesús sobre la montaña santa en presencia de aquellos que amó y con los cuales la compartió.

Jesús se llevó con él a Pedro y a Juan y los guió arriba de una montaña alta donde podían estar solos. Ahí en su presencia se transfiguró: sus ropas se tornaron muy blancas, deslumbrantes.

La transfiguración provino de ese reino interior en el cual él moraba. Tocó y cambió incluso su ropa: comenzando desde la profundidad donde no hay detalle trivial alguno, solo particularidad, hacia la superficie donde se sucede la vida diaria.
Laurence Freeman OSB

sábado, 3 de marzo de 2012

Sábado, 1ra. semana de Cuaresma




“Debes ser perfecto así como tu Padre celestial es perfecto.”

Con un desafío tal, como podría el Cristianismo disminuir, como casi siempre lo hace, pasando de un mero moralismo u otra ideología compitiendo por el dominio del mundo o incluso peor, a un refugio para aquellos temerosos de la revolución del espíritu?

Esa “perfección” no nos aleja meramente. La palabra en su contexto se refiere al amor sin límites, que no juzga y es probado en las relaciones humanas por nuestra capacidad de amar a aquellos que nos dañan o rechazan. El Perfeccionismo es un refugio para la religión que no quiere comprender esto y prefiere la satisfacción del ego al elaborar reglas para luego sentir el perverso placer de romperlas.
Si Dios fuera tan simple de comprender como eso, nuestra vida sería bastante más fácil. No habría esa insaciable sed que se encuentra en el mismo núcleo de la existencia humana. Pero como podríamos soportar una invitación hacia la divinización de un extraño que no acepta un no por respuesta y retorna nuevamente sin vergüenza a enfrentar un rechazo más?
Jesús a menudo se impacientaba con sus discípulos -´ tan lentos para comprender`. Vemos esta misma resistencia en el tiempo que nos toma a la mayoría de nosotros para comprender la meditación. Hay muchos libros y enseñanzas que dicen que la meditación es buena, por supuesto, como una preparación para escuchar lo que Dios tiene que decir. Esta es una manera piadosa de no entender – así como decir que la meditación es buena porque nos hace dormir mejor por la noche y reduce el colesterol.

Comprender que Dios es el silencio, ese es el punto. Nuestra tradición mística nos enseña eso. Pero parece más fácil seguir por el camino más complicado.

¿Y por qué seguir llevando a la meditación por ese camino? ¿No valdría la pena repetir que hay un camino más directo a casa?

viernes, 2 de marzo de 2012

Lectura del 26/02/2012



Un extracto de “Healthiness of Spirit” de John Main OSB, FULLY ALIVE, meditation Talk Series 2011- D, Oct-Dec (London: WCCM, 2011), PP. 9 -10


El gran problema al que debemos enfrentarnos es llegar a saber qué es lo verdaderamente importante y qué es lo trivial en nuestra vida, aprender la diferencia entre lo pasajero y lo duradero. El escritor del medio evo inglés, John de Salisbury escribió:

No es posible para aquel que busca con entusiasmo la verdad, cultivar lo que es meramente vacío.

Ese es el desafío con el que nos enfrentamos cada uno de nosotros: no cultivar lo vacío porque lo que buscamos verdaderamente es la verdad, es el amor.

La meditación es muy importante para nosotros porque vivimos en una sociedad que está en peligro de perder su salud mental. Un espíritu humano saludable desea expansión. Todos nosotros necesitamos espacio para respirar, para expandirnos, para llenar nuestras vidas de verdad, de amor. Y si somos saludables, sabemos que debemos cruzar todas las fronteras hacia el más allá.

Un espíritu saludable es un espíritu de explorador: no nos asusta el más allá, no nos fatiga demasiado buscar lo que tenemos por delante. Un espíritu que es verdaderamente saludable sabe que no hay futuro para nosotros a menos que nos entreguemos por entero.

La meditación es la manera simple de retornar a la salubridad básica del espíritu, un estado donde nuestro espíritu tiene espacio para respirar, donde no se siente asaltado ni aplastado por lo trivial o lo meramente material, un estado donde, debido a que nos encontramos abiertos a la verdad última y al amor último, nos sentimos convocados más allá de todo lo meramente trivial. Estamos convocados a vivir la vida no desde la chatura sino desde su fuente.

La frontera última a la que somos llamados a cruzar es la frontera de nuestra propia identidad, la frontera, en otras palabras, de nuestra propia limitación. De ser uno con todo, De ser uno con el Todo. Practicar en las profundidades de nuestro propio ser lo que Jesús nos resume que debemos hacer: la persona que quiera encontrar su vida debe perderla.

La disciplina del mantra y la disciplina del retornar diariamente a la oración es simplemente el compromiso a dejar de lado todo lo pasajero y vivir nuestra vida desde la fuente del ser. Es por eso que debemos dejar atrás todas las imágenes, todos los pensamientos e imaginaciones; y debemos estar en silencio, tan profundamente silenciosos como podamos, en presencia del autor de la vida, del autor del amor.

Después de la Meditación: un extracto de Christopher Hedges, “Actos de Amor” de Truthdig.com, 2.19.12

El ser humano individualmente aislado no puede jamás llegar a ser plenamente humano. Y para aquellos que se encuentran separados de los demás, para aquellos que se encuentran alienados del mundo que los rodea, los pactos falsos de raza como el nacionalismo, la causa gloriosa, la clase y el género, la competencia, todos ellos muy seductores, están contra el pacto de amor. Estos pactos engañosos—con los cuales convivimos a diario—se basan en exclusión y odio no en universalidad. Estos pactos engañosos no nos llaman a la humildad y compasión ni a un conocimiento de nuestras imperfecciones, nos llaman a una forma de exaltación disfrazada de amor. Aquellas personas hábiles en desafiar estos pactos engañosos son aquellas personas que están fundadas en el amor.