El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Miércoles de cuaresma, 3ra. semana
Si encuentras a Buddha en el camino, mátalo: famoso dicho zen. Después de la Resurrección, de acuerdo a los discípulos camino a Emaus, se dice que al partir el pan, sus ojos se abrieron y ellos Lo reconocieron, luego, ‘El desapareció de su vista’ Toda tradición espiritual tiene un elemento iconoclasta, como destruir incluso las imágenes sagradas y el desprecio de todo dogma a expensas del verdadero soberano. San Gregorio de Nyssa llegó a decir que toda imagen de Dios es un ídolo. Si visitamos una bella iglesia de campo inglesa, pulida por centurias de cultos vemos las estatuas de Jesús, de María y de los santos decapitadas por extremistas puritanos, fundamentalistas de otrora. Entonces, la tristeza toca nuestras almas debido a la insensible profanación de la belleza e intolerancia en contra de las formas de reverencia practicadas por otros. Cuando los talibanes destruyeron los antiguos y enormes Buddhas de Bamiya, el mundo se estremeció. Poner en tela de juicio las imágenes incluso las sagradas es necesario, aunque no siempre. Tomen una bella percepción nacida en un glorioso momento de sabiduría, transfórmenla en una idea, luego en una verdad no-negociable; congélenla en un particular conjunto de palabras y transfórmenla en un test de ingreso del grupo al que ustedes pertenecen. La forma rígida de la percepción original necesita ser destruida – a pesar que parece que estuviera desapareciendo y tememos al vacío que se muestra. Luego la percepción retorna liberada de su caparazón y el vacío se muestra como una fresca y fragante plenitud. Lo opuesto de esto es sin embargo, adicción a una ironía estéril. En lugar de destruir lo sagrado, que es una forma de blasfemia que contrariamente expresa verdadera reverencia – adoración en espíritu y verdad – la constante ironía y el escepticismo nos consumen. Ello nos dice que nada es sagrado. Que cualquier cosa que tome la forma de una experiencia genuina de verdad es inmediatamente pisoteada por un tipo de juicio salvaje, una anarquía del espíritu. Durante la Cuaresma, recordamos la importancia de esto – las estatuas y crucifijos en las iglesias católicas no son destruidos sino cubiertos con telas de color púrpura. Pero el propósito es agudizar nuestra habilidad para reconocer lo divino en su momento de revelación, lo cual, en lo que al ego concierne, es también el momento de su desaparición. Recitar el mantra nos enseña esto directamente. Laurence Freeman OSB
domingo, 27 de marzo de 2011
Nueva santidad
"Un día, al calor del medio día, cansado y sediento, Jesús para junto a un pozo y le pide de beber a una mujer extranjera, de una tribu hostil. Sorprendida de que El ignorara la división entre ellos, pero también exuberante e independiente, ella lo desafia. Su conversación lo conduce a hacer la única revelación directa de sí mismo de los Evangelios. Normalmente su preocupación era el transformar la mente de la gente por sabiduría, en vez de darles etiquetas pre-fabricadas. Aunque Él es un nativo que se identifica con sus paisanos y su cultura, también se eleva a una perspectiva universal. Desde esta perspectiva Él hace una gran afirmación que inicia la evolución del significado de la religión en asuntos humanos, afirmación que hoy en día todavía se debate por lograrse. Los adoradores que el Padre quiere, son los que adoran en espíritu y en verdad. Este es el tema del tercer domingo de Cuaresma, que enfatiza lo que la Cuaresma nos enseña. La verdadera adoración resuena con lo que Simone Weill dos mil años más tarde llamaba nueva santidad. La santidad ya no se puede identificar con el cumplimiento de una serie de reglas y de tradiciones. Ser santo significa ser simultáneamente hijo de Dios y ciudadano del mundo. Esta revolucionaria y magnífica visión de la excelencia humana eleva el espíritu humano pero también llena nuestra psique con un sentido de dolorosa pérdida y de nostalgia. Pareciera que lo local se ha evaporado o se absorbió en lo global. La gente religiosa que ama su cultura y sus tradiciones encuentra difícil el enfocarse más allá de sus límites en un horizonte más distante sin sentir que han perdido, o incluso, traicionado sus propias raíces. Este es el costo de negarse a uno mismo. De hecho, la universalidad de la mente de Cristo no es como nuestra globalización contemporánea. En vez de borrar las diferencias, las celebra, pero en un catolicismo, en una universalidad que redefine lo local y niega la indulgencia egotista de competir con otros. Esta es la dirección en la que aún nos movemos, torpemente a veces; pero, afortunadamente, no hay vuelta atrás. Laurence Freeman" Traducido por Lucía - Ixtapa, Guerrero, México
sábado, 26 de marzo de 2011
Liberación del apego de lo irreal
"Es un privilegio para alguien de afuera poder entrar a una prision y meditar con los presos. Como cualquier otro grupo marginal, ellos han sido alejados de cualquier tipo de relaciones normales y por lo tanto, su nivel de conciencia es o puede ser, inusualmente directo y honesto. No todos los prisioneros llegan a meditar. Pero en mi experiencia, al hablar en prisiones, como lo hice hoy, ellos están muy receptivos a la oportunidad.
Cuando el mensaje de la oración, como atención, llega a cruzar las diferentes capas del dolor y la humillación, aparece un momento de felicidad no común para todos los involucrados. Por un momento, el espíritu del amor y de la libertad fluye en una corriente lúcida de comprensión y comunicación. La presencia espiritual que vá más allá del nombre, es muy muy fuerte después del silencio profundo y confiable de la meditacion.
Cuando termina la meditación me doy cuenta de que el oficial de la prisión que estaba sentado atrás cuidando todo, y que estaba obligado a estar ahí para protegernos, estaba meditando también. Había cerrado sus ojos, y debe haber entrado en una meditación muy profunda, ya que le estaba llevando tiempo abrirlos después de haber sonado la campana. ¿Que mejor ejemplo puede haber del poder del silencio, cuando este puede reconciliar y hacer trascender a bandos opuestos?
San Benito dice que la vida monástica debería ser siempre como la Cuaresma. Yo pienso que lo que él quiere decir es que necesitamos vivir en el corazón de la pérdida y del desapego si queremos vivenciar la savia, la esencia creciente de una nueva vida. A véces, es más fácil ver esto en las celdas de las prisiones, que en las celdas de los monasterios. Pero como en la vida de un prisionero la pérdida es involuntaria, también puede ser mas difícil aceptarla y saber aprovecharla.
Ya sea adentro o afuera, la Cuaresma se trata de la liberación del apego a las cosas, a las personas y a los pensamientos irreales sobre ellos. El primer paso para llegar a esto es la aceptación de nuestro ser, como es y donde está. Esto se repite continuamente a niveles mas profundos de simplicidad, hasta que entendemos que somos sostenidos y aceptados en los brazos amorosos de Dios.
Laurence Freeman"
Cuando el mensaje de la oración, como atención, llega a cruzar las diferentes capas del dolor y la humillación, aparece un momento de felicidad no común para todos los involucrados. Por un momento, el espíritu del amor y de la libertad fluye en una corriente lúcida de comprensión y comunicación. La presencia espiritual que vá más allá del nombre, es muy muy fuerte después del silencio profundo y confiable de la meditacion.
Cuando termina la meditación me doy cuenta de que el oficial de la prisión que estaba sentado atrás cuidando todo, y que estaba obligado a estar ahí para protegernos, estaba meditando también. Había cerrado sus ojos, y debe haber entrado en una meditación muy profunda, ya que le estaba llevando tiempo abrirlos después de haber sonado la campana. ¿Que mejor ejemplo puede haber del poder del silencio, cuando este puede reconciliar y hacer trascender a bandos opuestos?
San Benito dice que la vida monástica debería ser siempre como la Cuaresma. Yo pienso que lo que él quiere decir es que necesitamos vivir en el corazón de la pérdida y del desapego si queremos vivenciar la savia, la esencia creciente de una nueva vida. A véces, es más fácil ver esto en las celdas de las prisiones, que en las celdas de los monasterios. Pero como en la vida de un prisionero la pérdida es involuntaria, también puede ser mas difícil aceptarla y saber aprovecharla.
Ya sea adentro o afuera, la Cuaresma se trata de la liberación del apego a las cosas, a las personas y a los pensamientos irreales sobre ellos. El primer paso para llegar a esto es la aceptación de nuestro ser, como es y donde está. Esto se repite continuamente a niveles mas profundos de simplicidad, hasta que entendemos que somos sostenidos y aceptados en los brazos amorosos de Dios.
Laurence Freeman"
lunes, 21 de marzo de 2011
Lunes de cuaresma
Lunes de Cuaresma
"Los lunes nos inspiran distintos sentimientos: entusiasmo y excitación por volver a un trabajo que amas y en el que crees y el deseo de aprender de nuevas experiencias. O sentimientos de terror y aburrimiento porque no puedes creer en el valor de lo que haces sólo para ganar lo suficiente para vivir. Hoy, también, en momentos de alto desempleo, muchos sufren el miedo a la falta de sentido que puede invadir las mentes de aquellos que no tienen la dignidad del trabajo.
"Y, qué es lo que tú haces". Es una pregunta usual cuando conoces a alguien nuevo y te sientes impaciente en categorizarlo. Su empleo -e incluso la falta del mismo - y su actitud hacia él, rápidamente lo define o etiqueta. Por supuesto es importante lo que hacemos cada día con nuestro tiempo. Aún más significante es cómo lo hacemos: un servicio que hacemos con gusto, o un tipo de esclavitud que asumimos con amargura. Pero hay otro tipo de trabajo al que somos llamados y que determina la calidad de toda nuestra vida.
El secreto es desarrollar la actitud correcta hacia nuestro trabajo: compromiso y deseo de hacer una buena tarea pero no con una obsesiva identificación con él. El balance entre compromiso y desprendimiento que afecta toda nuestra experiencia y nuestras relaciones. Quiero decir el trabajo interior hecho sin pedir recompensa que nosotros llamamos meditación.
Es el trabajo de atención - una palabra que tiene el sentido de "tender a" o "cuidar de". La remuneración de esta tarea de amor es la compasión. La empatía para las víctimas de desastres naturales, violencia o injusticia es una cosa - a menudo de corto plazo y un poco más que lástima. La compasión es otra. Nos lleva más allá de objetivizar al otro hasta experimentar algo que es el comienzo de la divinidad: la inter subjetividad. El extraño y maravilloso viaje que recomenzamos esta mañana del Lunes significa que la compasión y la auto aceptación liberadas por la atención dan sus primeros frutos en nuestra relación con nosotros mismos. Nuestro trabajo, durante los días restantes de la Cuaresma en que nos enfocamos a este trabajo interior, es elevado a un mayor nivel de conciencia y alegría gracias a esto.
Laurence Freeman"
Traducido por Javier Cosp - Asunción, Paraguay
"Los lunes nos inspiran distintos sentimientos: entusiasmo y excitación por volver a un trabajo que amas y en el que crees y el deseo de aprender de nuevas experiencias. O sentimientos de terror y aburrimiento porque no puedes creer en el valor de lo que haces sólo para ganar lo suficiente para vivir. Hoy, también, en momentos de alto desempleo, muchos sufren el miedo a la falta de sentido que puede invadir las mentes de aquellos que no tienen la dignidad del trabajo.
"Y, qué es lo que tú haces". Es una pregunta usual cuando conoces a alguien nuevo y te sientes impaciente en categorizarlo. Su empleo -e incluso la falta del mismo - y su actitud hacia él, rápidamente lo define o etiqueta. Por supuesto es importante lo que hacemos cada día con nuestro tiempo. Aún más significante es cómo lo hacemos: un servicio que hacemos con gusto, o un tipo de esclavitud que asumimos con amargura. Pero hay otro tipo de trabajo al que somos llamados y que determina la calidad de toda nuestra vida.
El secreto es desarrollar la actitud correcta hacia nuestro trabajo: compromiso y deseo de hacer una buena tarea pero no con una obsesiva identificación con él. El balance entre compromiso y desprendimiento que afecta toda nuestra experiencia y nuestras relaciones. Quiero decir el trabajo interior hecho sin pedir recompensa que nosotros llamamos meditación.
Es el trabajo de atención - una palabra que tiene el sentido de "tender a" o "cuidar de". La remuneración de esta tarea de amor es la compasión. La empatía para las víctimas de desastres naturales, violencia o injusticia es una cosa - a menudo de corto plazo y un poco más que lástima. La compasión es otra. Nos lleva más allá de objetivizar al otro hasta experimentar algo que es el comienzo de la divinidad: la inter subjetividad. El extraño y maravilloso viaje que recomenzamos esta mañana del Lunes significa que la compasión y la auto aceptación liberadas por la atención dan sus primeros frutos en nuestra relación con nosotros mismos. Nuestro trabajo, durante los días restantes de la Cuaresma en que nos enfocamos a este trabajo interior, es elevado a un mayor nivel de conciencia y alegría gracias a esto.
Laurence Freeman"
Traducido por Javier Cosp - Asunción, Paraguay
sábado, 19 de marzo de 2011
Sábado, 1ra. semana de cuaresma
"Traición y crueldad en Libia. Una masacre de gente inocente orando en Yemén. Una secuencia similar a la de Job, de desastres naturales e inmensa pérdida en Japón. A veces es muy difícil creer en la bondad innata de la naturaleza humana o en la benevolencia de la naturaleza. Si bien la respuesta al sufrimiento y la violencia es lo que cuenta. Y cómo la gente actúa en estos momentos ilumina la verdad que siempre permanece con mayor profundidad que las apariencias y las primeras reacciones.
Una de las cualidades que muestra que el ser humano está en condiciones de levantarse en los desastres y desilusiones, es la capacidad para la autorestricción y autosacrificio. Cuando se pierde esta capacidad, la humanidad sufre una pérdida de identidad, una regresión dentro de algo oscuro y deprimente que nos espanta si no podemos integrarnos y superar para superar lo que nos pasa.
La religión es, a menudo, condenada en la actualidad por su negatividad y pensamiento limitado. Y, como en el arte o negocio, puedes encontrar buenas y malas prácticas y también éxitos. El cristianismo es, con frecuencia, caricaturizado como una religión de represíón y dedos movedizos, opuesta al placer. Aunque este tiempo ( de cuaresma ) trata de recordarnos, que el arte de la felicidad depende de nuestra capacidad para la moderación y compasión. No podemos encontrar la realización a expensas de otros o por confiar en nuestra propia seguridad, mientras dejamos de lado las necesidades de otros. Tenemos el tiempo para celebrar y seguir nuestros instintos pero esto siempre se equilibra con el tiempo de disciplina y de paciencia.
Nada nos muestra esto tan clara e intimamente - y nos prepara para aplicarlo consistentemente en nuestra vida - como la práctica de la meditación.
Laurence Freeman"
Una de las cualidades que muestra que el ser humano está en condiciones de levantarse en los desastres y desilusiones, es la capacidad para la autorestricción y autosacrificio. Cuando se pierde esta capacidad, la humanidad sufre una pérdida de identidad, una regresión dentro de algo oscuro y deprimente que nos espanta si no podemos integrarnos y superar para superar lo que nos pasa.
La religión es, a menudo, condenada en la actualidad por su negatividad y pensamiento limitado. Y, como en el arte o negocio, puedes encontrar buenas y malas prácticas y también éxitos. El cristianismo es, con frecuencia, caricaturizado como una religión de represíón y dedos movedizos, opuesta al placer. Aunque este tiempo ( de cuaresma ) trata de recordarnos, que el arte de la felicidad depende de nuestra capacidad para la moderación y compasión. No podemos encontrar la realización a expensas de otros o por confiar en nuestra propia seguridad, mientras dejamos de lado las necesidades de otros. Tenemos el tiempo para celebrar y seguir nuestros instintos pero esto siempre se equilibra con el tiempo de disciplina y de paciencia.
Nada nos muestra esto tan clara e intimamente - y nos prepara para aplicarlo consistentemente en nuestra vida - como la práctica de la meditación.
Laurence Freeman"
jueves, 3 de marzo de 2011
El Camino a la Eternidad
Una de las preguntas que enfrentamos los meditadores es: "¿Porqué meditamos?" Supongo que ninguno de nosotros meditaríamos si no hubiéramos pensado que la vida no es solo producir o consumir. Sabemos que no podremos encontrar algo permanente o significativo que vaya mas allá del producir o consumir. Entonces buscamos lo duradero, el significado último. Llegamos a la meditación porque un instinto interno nos dice que no lograremos encontrar la satisfacción en consumir o producir ni tampoco podremos encontrar esa satisfacción fuera de nosotros mismos. Debemos comenzar con nosotros mismos.
En nuestra sociedad mucha gente enfrenta los problemas del ser, de la vida, de lo que ésta significa y busca refugio en la inconsciencia o en el olvido. Se puede sintetizar con esta frase: “Estar mentalmente drogado”. Marx, una de las influencias más formativas de nuestra sociedad veía la religión como el opio de los pueblos. De cierta forma podemos volcarnos a la religión como una forma de anestesia para confrontar o colocarnos en un estado de inconsciencia. Pero la meditación cristiana nada tiene que ver con la anestesia. La meditación es el camino a la iluminación, hacia la luz y hacia la vida. El mensaje de Cristo es de vitalidad y de iluminación. Y el camino para ello es un camino de sencillez, de no distraernos por todo aquello que pasa, sino que cada vez nos comprometemos más con lo que es duradero y eterno.Nuestro propio espíritu es duradero. Nuestro propio espíritu es eterno en Dios. Esto está bien como reflexión intelectual o religiosa, incluso, como convicción religiosa. Pero el llamado del Cristianismo es un llamado auténtico de una verdadera doctrina espiritual – abrirte a tu espíritu eterno, abrirte a estar arraigado en lo Eterno. Empieza a hacer camino, empieza tu peregrinaje a la luz, a la plenitud del significado. Entonces, cuál es el camino?Es un camino de pobreza y de simplicidad, porque el camino a la plenitud del conocimiento es el camino de des-aprender. Permíteme recordarte cómo es el camino de la meditación: Primero siéntate y permanece quieto. Cierra tus ojos y comienza a repetir tu palabra, ´Maranatha¨. Recita tu palabra con toda atención, pero relajadamente, repítela con toda lealtad pero serenamente en cuatro sílabas igualmente acentuadas: ´Ma-ra-na-tha´.Repetimos esta palabra porque estamos haciendo un peregrinaje más allá de nosotros mismos, más allá de nuestras limitaciones. Para poder ir más allá de nosotros mismos debemos trascender nuestra imaginación, y la palabra es el camino, el vehículo que nos lleva hacia delante. El reto de la meditación es el poder tomar la disciplina de repetir la palabra y al continuar diciéndola aprendemos a ser pacientes, aprendemos a esperar y al movernos hacia delante, llegamos a nuestro centro. El camino a la riqueza duradera es un camino de pobreza. El camino a la iluminación es por la oscuridad. Debemos pasar por esto con una mayor disciplina y con una mayor lealtad.Pero debemos comprender esto – es un camino sencillo. Es integralmente sencillo. Es un camino seguro. Lo único que se requiere es el retornar diario a ello – sin exigencias ni medidas de éxito materialistas. Simplemente la fidelidad, la simple pobreza de espíritu.
Cada mañana y cada noche dedicas tu tiempo no a aquello que pasa, sino a lo que perdura: a tu espíritu vivo y lleno de la luz de Dios. Tenemos un llamado maravilloso. Escucha como lo describe San Pablo a los Tesalonicenses:“ Nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”.
En nuestra sociedad mucha gente enfrenta los problemas del ser, de la vida, de lo que ésta significa y busca refugio en la inconsciencia o en el olvido. Se puede sintetizar con esta frase: “Estar mentalmente drogado”. Marx, una de las influencias más formativas de nuestra sociedad veía la religión como el opio de los pueblos. De cierta forma podemos volcarnos a la religión como una forma de anestesia para confrontar o colocarnos en un estado de inconsciencia. Pero la meditación cristiana nada tiene que ver con la anestesia. La meditación es el camino a la iluminación, hacia la luz y hacia la vida. El mensaje de Cristo es de vitalidad y de iluminación. Y el camino para ello es un camino de sencillez, de no distraernos por todo aquello que pasa, sino que cada vez nos comprometemos más con lo que es duradero y eterno.Nuestro propio espíritu es duradero. Nuestro propio espíritu es eterno en Dios. Esto está bien como reflexión intelectual o religiosa, incluso, como convicción religiosa. Pero el llamado del Cristianismo es un llamado auténtico de una verdadera doctrina espiritual – abrirte a tu espíritu eterno, abrirte a estar arraigado en lo Eterno. Empieza a hacer camino, empieza tu peregrinaje a la luz, a la plenitud del significado. Entonces, cuál es el camino?Es un camino de pobreza y de simplicidad, porque el camino a la plenitud del conocimiento es el camino de des-aprender. Permíteme recordarte cómo es el camino de la meditación: Primero siéntate y permanece quieto. Cierra tus ojos y comienza a repetir tu palabra, ´Maranatha¨. Recita tu palabra con toda atención, pero relajadamente, repítela con toda lealtad pero serenamente en cuatro sílabas igualmente acentuadas: ´Ma-ra-na-tha´.Repetimos esta palabra porque estamos haciendo un peregrinaje más allá de nosotros mismos, más allá de nuestras limitaciones. Para poder ir más allá de nosotros mismos debemos trascender nuestra imaginación, y la palabra es el camino, el vehículo que nos lleva hacia delante. El reto de la meditación es el poder tomar la disciplina de repetir la palabra y al continuar diciéndola aprendemos a ser pacientes, aprendemos a esperar y al movernos hacia delante, llegamos a nuestro centro. El camino a la riqueza duradera es un camino de pobreza. El camino a la iluminación es por la oscuridad. Debemos pasar por esto con una mayor disciplina y con una mayor lealtad.Pero debemos comprender esto – es un camino sencillo. Es integralmente sencillo. Es un camino seguro. Lo único que se requiere es el retornar diario a ello – sin exigencias ni medidas de éxito materialistas. Simplemente la fidelidad, la simple pobreza de espíritu.
Cada mañana y cada noche dedicas tu tiempo no a aquello que pasa, sino a lo que perdura: a tu espíritu vivo y lleno de la luz de Dios. Tenemos un llamado maravilloso. Escucha como lo describe San Pablo a los Tesalonicenses:“ Nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quiénes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamo por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo”.
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