El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

miércoles, 28 de julio de 2010

EL SIGNIFICADO DEL SILENCIO

Hay una fuerte necesidad de recuperar la dimensión espiritual de nuestras vidas. Hay una sensación de que si no recuperamos nuestra dimensión espiritual podríamos perder el control de nuestras vidas. Para poder dar respuesta a esta sensación debemos entender claramente que al comprometernos con nuestros valores espirituales no estamos rechazando las cosas ordinarias de la vida. De hecho, todo lo contrario es verdad. El compromiso a la realidad espiritual nos lleva a apreciar lo maravilloso de la vida. Nos permite comprender el misterio extraordinario de la vida misma, el secreto escondido de la vida. Al entrar en este camino espiritual nos permitimos hacer un viaje de descubrimiento. Es ciertamente en mi experiencia, que si tomas el camino de la meditación con este compromiso de entrar profundamente en el interior de tu vida escondida, entonces cada día se te irán revelando nuevas dimensiones de la vida y además irás teniendo una mejor comprensión de ella.Con el fin de tomar este camino espiritual, debemos aprender a estar en silencio. Lo que se requiere de nosotros es un viaje al silencio profundo. Parte del problema de la debilidad de la religión de nuestros tiempos es que la religión utiliza palabras para sus oraciones y rituales, pero esas palabras deben estar cargadas de significado y además, suficiente significado, para entonces poder mover nuestros corazones, para motivarnos en nuevas direcciones y para cambiar nuestra vida. Solo pueden estar cargadas de suficiente significado si surgen del espíritu y el espíritu requiere de silencio. Todos requerimos utilizar las palabras, pero para poder usarlas con poder, debemos entonces estar en silencio. Todos necesitamos de la religión, todos necesitamos del Espíritu. La meditación es el camino al silencio porque es un camino de silencio. Es el camino del mantra, la palabra que nos lleva al silencio y que finalmente llena todas las palabras con significado. Ahora bien, no debemos ser demasiado abstractos sobre esto. Sabemos que podemos llegar a conocer a otra persona de una forma más profunda en el silencio. El estar en silencio con otra persona es una expresión profunda de fe y de confianza, y esto ocurre cuando nos sentimos en confianza. Es cuando no nos sentimos en confianza nos lanzamos a hablar. El poder estar en silencio con otra persona significa poder estar realmente con esa persona. No hay nada tan poderoso para crear confianza mutua entre dos personas que el silencio, que es sencillamente creativo. Nada revela lo inauténtico tan dramáticamente como el silencio que no es creativo y que crea miedo.Estas son las palabras de San Pablo a los Efesios, y están llenas con el poder del silencio:“Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser para que por fe Cristo habite en sus corazones”. (Efesios 3: 14-16).Las palabras que usemos para poder comunicar el mensaje Cristiano en la experiencia Cristiana, deben estar cargadas de fuerza y de poder, pero solo pueden estar cargadas de fuerza y de poder si surgen del silencio del Espíritu de nuestro ser interno. Aprender a decir tu mantra, renunciar a otras palabras, ideas, imaginación y fantasías, es aprender a entrar a la presencia del Espíritu que vive en tu corazón interno, que habita en el amor. El Espíritu de Dios vive en nuestros corazones en silencio, y es en humildad y fe que debemos entrar a esta presencia del silencio. San Pablo termina este texto a los Efesios con estas palabras: “...que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios”.


John Main OSB